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Por una IU democrática, federal y con futuro

Ante este ataque a la democracia interna de IU creemos que es imprescindible movilizarnos desde abajo – a pesar de las dificultades del método ya descritas – para presentar enmiendas

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Manifestación 1 de mayo en Murcia / Archivo de @IUVRM

El pasado día 12 de mayo se reunió la Asamblea Política y Social de Izquierda Unida con una asistencia inferior a la mitad de sus miembros.

Respecto a algunas propuestas planteadas semanas atrás por la dirección ejecutiva de IU, la reunión supuso algunas novedades positivas como las siguientes:

  • A pesar de que se mantenga la supresión de las personalidades jurídicas de las federaciones, ésta se dilata en el tiempo y se prevé la constitución de una comisión específica sobre la cuestión.

  • Se prevé una mayor flexibilidad en el tema de los acuerdos con otras fuerzas políticas, adaptándose a la realidad de las diferentes circunscripciones.

  • Se asegura la presencia en las papeletas del nombre y las siglas de IU (salvo que se pacte una denominación unitaria en la que no aparezca sigla alguna).

Sin embargo, también se hicieron evidentes algunas insuficiencias políticas y retrocesos en la democracia interna de nuestra organización que consideramos extraordinariamente preocupantes:

La primera y fundamental son los términos y contenidos en que se plantea la “Asamblea Estatutaria para el desarrollo de la IU movimiento político y social” prevista en el Documento político y organizativo de la XI Asamblea.

En primer lugar, porque la Asamblea Estatutaria está programada para el 14 de julio y se ha convocado el 12 de mayo vulnerando doblemente lo establecido en los Estatutos. En efecto, el art. 54 de los Estatutos de IU exige que transcurran tres meses de plazo, como mínimo, entre la convocatoria de una Asamblea y su celebración y, en segundo lugar, también exige que las Asambleas extraordinarias deban ser convocadas por los tres quintos de los miembros de la APyS. Ninguno de estos requisitos ha sido respetado y esto es algo sobre lo que se tendrá que pronunciar la Comisión de Garantías Democráticas.

El plazo de dos meses no es una cuestión accesoria ni una exigencia irrelevante de los Estatutos. Con dos meses de plazo, es prácticamente imposible que la militancia de IU pueda recibir, examinar y debatir las propuestas, redactar enmiendas y aprobarlas en los órganos de base y territoriales correspondientes.

En segundo lugar, nos parece muy poco democrático que se convoque una Asamblea federal extraordinaria de tan sólo 250 personas; una cifra sin precedentes en IU y que sólo supera en 30 personas el número de miembros de la Asamblea Política y Social que la ha convocado.

Vamos, pues, a una "mini" asamblea exprés en pleno debate sobre candidaturas, programas y convergencias en la que la indefensión de la militancia va a ser extrema. Algo muy grave cuando se dan pasos agigantados en la conversión de IU en una organización líquida en la que, a través de Internet, se otorgarán los mismos derechos a los militantes que a los simpatizantes en nuestra definición ideológica y la definición de nuestra estrategia política.

En tercer lugar, se ha de constatar que la dirección de IU no se ha limitado a impulsar la “Asamblea Estatutaria para el desarrollo de la IU movimiento político y social” que prevé la XI Asamblea y ha planteado propuestas estrictamente organizativas y no estatutarias como la centralización de recursos económicos o la sorprendente supresión de un órgano de dirección - la Coordinadora Federal - que, sin duda, tendrá como efecto un menor control sobre la dirección ejecutiva de IU pero que, en modo alguno, se puede pensar que contribuya al “desarrollo de la IU Movimiento Político y Social”.

En cuarto lugar, se ha de señalar que la liberalidad con la que la dirección ha introducido reformas que no tienen nada que ver con el objeto teórico de la Asamblea no se aplica al conjunto de la militancia. Las normas aprobadas abren el melón organizativo y estatutario más allá de lo previsto en la XI Asamblea (por ejemplo, apostando por la centralización de los recursos económicos) pero sólo para aquello que considera conveniente la dirección: la militancia de base tiene expresamente vedada la posibilidad de introducir nuevos elementos de carácter estatutario u organizativo.

En quinto lugar, y por último, las normas de la Asamblea son confusas en muchos aspectos e introducen elementos que lesionan algo tan arraigado en IU como el respeto a la pluralidad y el fomento del debate. Así, por ejemplo, el reglamento de la asamblea impide que enmiendas que hayan recibido un apoyo muy amplio pero minoritario en todas las federaciones puedan pasar a votación por sufragio universal; así mismo – y en la misma línea – el reglamento favorece que, en la votación telemática, los votantes se pronuncian directamente sobre los bloques en su conjunto, sin pronunciarse sobre las enmiendas.

Ante este ataque a la democracia interna de IU creemos que es imprescindible movilizarnos desde abajo –a pesar de las dificultades del método ya descritas– para presentar enmiendas e impugnar aquellas actuaciones que vulneren la legalidad estatutaria de la XI Asamblea.

Más allá de la Asamblea Extraordinaria, también consideramos que es necesario coordinarse y movilizarse para conjurar riesgos y disfunciones en relación con los siguientes temas:

El retraso en el debate programático, muy preocupante desde el momento que debería ser una pieza clave en la convergencia con otras fuerzas, con movimientos sociales y con personas a título individual.

El retraso en los criterios del acuerdo marco que ha de regir los acuerdos con otras fuerzas políticas. Someter a referéndum las “bases” de la convergencia y dejar para luego el desarrollo de las mismas deja a la militancia de IU en una situación de indefensión y fuera del proceso real de tomas de decisiones.

La indefinición del marco programático y de alianzas en el que vamos a concurrir en las elecciones europeas.

La indefinición sobre la manera como deben abordarse los procesos de primarias.

Por todo lo anteriormente expuesto, y desde nuestra coincidencia con las posiciones críticas que se han hecho oír en el mismo sentido, llamamos a la militancia de IU a debatir y movilizarse en torno a la reafirmación de nuestros derechos democráticos y la participación efectiva en los procesos políticos de una organización a la que hoy consideramos más necesaria que nunca.

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