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Huyendo de nuevo: refugiados palestinos atrapados en la última escalada en Líbano

Farah Fahed

Líbano —

El 2 de marzo de 2026, el conflicto se intensificó en el sur de Líbano, obligando a miles de personas a huir de sus hogares para encontrar un lugar más seguro. Muchas personas refugiadas de Palestina que residen en campamentos ubicados en el sur del país, como el campamento de El Buss, Burj Shemali y Rashidieh, tampoco tuvieron más opción que abandonar sus hogares, dejando atrás todas sus pertenencias y recuerdos por segunda vez en dos años. 

La situación es dolorosa para toda la población, pero es especialmente traumática para los refugiados y las refugiadas de Palestina, cuya historia ha estado marcada por las huidas en busca de seguridad y una vida mejor desde 1948. Ahora, muchos de ellos se enfrentan a un nuevo desplazamiento y a la violencia, en un país donde todo a su alrededor parece estar en su contra.  

“Estaba durmiendo cuando mis dos hijos entraron a mi habitación para despertarme después de escuchar las noticias en mitad de la noche sobre el conflicto”, cuenta Randa AlEnien, una mujer refugiada de Palestina que vivía en el sur del Líbano, cerca del campamento de El Buss. 

Randa, sus dos hijos y su esposo huyeron de su casa junto con muchas otras personas que vivían en la zona. “No estábamos preparados y nunca se nos ocurrió preparar nada. No tuvimos mucho tiempo para recoger nuestras cosas. Recuerdo que los incidentes comenzaron esa noche a la 1:00 de la madrugada; escuchamos las noticias a las 3:00 y salimos a las 3:30”. La familia se marchó a toda prisa, debido al pánico de quedarse atrapados durante horas en la carretera.  

“Nos desplazamos hacia el norte y ahora nos estamos quedando en el Monte Líbano, en la casa de unos familiares. Me siento afortunada de poder quedarme con ellos, ya que muchos otros no encontraron ningún lugar para alquilar, especialmente porque la gente no estaba preparada ni las escuelas estaban aún listas para acogerlos”, dice Randa. 

“Mi vecina pasó 14 horas con su familia para llegar a Beirut. Después pasaron dos frías noches dentro de su coche con la esperanza de encontrar un lugar mejor donde quedarse, pero no lo encontraron. Así que no tuvieron más opción que regresar al sur, sabiendo que arriesgaban sus vidas. Y siguen allí, esperando que todos estos ataques terminen para poder volver a tener la vida normal que han intentado reconstruir durante más de un año, desde el último conflicto”. 

Familias atrapadas

Normalmente, desplazarse desde el sur del Líbano hasta Beirut debería llevar aproximadamente entre una o dos horas, pero como gran parte de la población de diferentes zonas huyó al mismo tiempo, muchas personas se quedaron atrapadas durante horas en las carreteras, sin comida ni agua. 

“La familia de mi amigo huyó hacia el norte para quedarse en el campamento de Nahr El-Bared, que se considera un lugar más seguro”, dice Ahmad, el hijo de Randa. UNRWA abrió una escuela en el campamento de Nahr El-Bared, y otros refugios, donde ya acogen a miles de personas que han huido de sus hogares. Además, los profesionales de la Agencia están trabajando para brindar servicios esenciales, como atención sanitaria y reparto de alimentos y otros suministros, como cochones.  

Nadie puede saber con certeza qué lugar es seguro y cuál no, especialmente después de que una zona muy cercana a otro campamento en el norte del Líbano fuera bombardeada el jueves por la noche. 

“Todo lo que deseamos es volver a vivir seguros en nuestras casas. Queremos vivir como los demás. Es Ramadán, queremos ayunar y romper el ayuno felices en una misma mesa, sin preocuparnos por la guerra y las bombas”, pide Randa.