Escapada de otoño a menos de una hora de Turín: ruta por la comarca que regala el paisaje otoñal más bonito de Italia

La localidad de Alba es el punto de partida de una ruta por las Langhe, la comarca de Piamonte que destaca por sus viñedos, trufas y arquitectura medieval.

Andrea Blez

8 de noviembre de 2026 14:00 h

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Un interesante y diferente viaje por Italia en otoño es el de una ruta por el noroeste del país, en concreto por la comarca de Langhe, en el Piamonte, que junto a Roero y Monferrato forma parte de la zona declarada como Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO por su vino y gastronomía como una de las más célebres, pero que además de todo esto también tiene tradición de cultivo de trufas y avellanas.  

Esta zona del Piamonte, cuya capital es Turín, es especialmente reconocida como un destino turístico de otoño por sus colores, pero también por su destacada gastronomía de temporada, así como una arquitectura histórica con origen medieval. Una naturaleza protagonista por sus formas: bosques espesos, laderas onduladas y viñedos con cientos de años. 

Alba 

La ruta por la comarca de las Langhe tiene su entrada natural y su centro de partida en la localidad de Alba, la más fácil de visitar, a 60 kilómetros aproximadamente de Turín, a una hora en coche y con varios trenes regionales a diario pasando por ella, además de que es la que dispone de más oferta de alojamiento. 

Alba es conocida por sus dos típicos productos como son las trufas blancas y la avellana con denominación de origen, además de que en ella nació la empresa Ferrero, responsable de la marca Nutella. En esta localidad se recomienda visitar su Piazza del Duomo, su via peatonal Vittorio Emanuele, así como sus torres medievales del siglo XII, la catedral gótica de San Lorenzo y la iglesia de San Domenico.  

Barbaresco  

Desde Alba hacia el noreste se llega a Barbaresco, donde se encuentran los vinos más elegantes del Piamonte, y siendo donde se ubica la torre más alta de toda la región, la llamada Torre di Barbaresco, del siglo XII, desde la que se puede contemplar la curva del río Tanaro y los viñedos de la zona, gracias a sus 36 metros de altura. En este pueblo se recomienda visitar su Via Torino, pero también la Enoteca Regionale del Barbaresco, que está instalada en la antigua iglesia desacralizada de San Donato y donde se puede degustar una copa de Nebbiolo. 

La Morra 

Desde el suroeste desde Alba se llega a otra lista de pueblos que se recomiendan visitar, especialmente en otoño, uno de ellos es La Morra, con vistas panorámicas de los Alpes y con distribución todavía medieval. Sus monumentos más destacados son los vestigios de un antiguo castillo, una iglesia parroquial y un esbelto campanario en su casco antiguo, aunque lo más destacado es La Capilla de Barolo, una no-iglesia contemporánea cuyo colorido evoca un viaje de ácido, pintada por Sol LeWitt y David Tremlett. Desde la Piazza Castello se puede disfrutar del llamado ‘balcón de las Langhe’, que ofrece una interesante panorámica sobre los viñedos de los alrededores. 

Grinzane Cavour 

Esta localidad fue residencia oficial de varias familias nobles del Piamonte, entre los que estuvo el político Camillo Benso, uno de los impulsores del proceso de la Unificación Italiana en el siglo XIX, y que es homenajeado en el museo etnográfico. Uno de sus principales atractivos es el Castello di Grinzane Cavour, encaramado en una colina regular rodeada de viñas y con más de mil años de historia. También se puede visitar el Museo In Vigna, un espacio al aire libre que habla sobre el cuidado de las vides y la elaboración del vino, así como se puede pasear por el sendero educativo que bordea los muros de la fortaleza. 

Monforte d’Alba 

La ruta básica por la comarca de las Langhe puede finalizar en este pueblo con un paisaje cautivador, en el que las casas penden de las laderas y están rodeadas de completo verdor en otoño. Sus empinadas callejuelas empedradas del barrio medieval se pueden recorrer para acabar en la torre del reloj, así como el Oratorio de San Agustín, para visitar luego el Auditorium Horszowski, un auditorio de hierba escalonada con vistas directas al ocaso, el templo de la Madonna della Neve, así como la plaza Umberto I, con ambiente animado donde degustar la gastronomía y vino típicos. 

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