Hiva Oa, la isla secreta de la Polinesia Francesa donde descansan dos grandes artistas y sobreviven antiguas leyendas
En pleno océano Pacífico, lejos de las zonas más conocidas y visitadas de la Polinesia Francesa, se encuentra Hiva Oa, una isla de montañas volcánicas, valles tropicales y antiguas esculturas gigantes de piedra. Situada en el archipiélago de las Marquesas, al noreste de Tahití, este territorio tiene una identidad muy marcada por su aislamiento, sus tradiciones y sus paisajes. También esconde una curiosidad: allí descansan dos grandes artistas, el pintor Paul Gauguin y el cantante Jacques Brel.
Conocida como el “jardín de las Marquesas”, Hiva Oa ofrece un paisaje muy diferente al de destinos como Bora Bora. En vez de lagunas protegidas por arrecifes, aquí predominan las montañas que descienden hacia el océano, las bahías rodeadas de vegetación y las playas de arena volcánica oscura.
El principal núcleo de población es Atuona, situado junto a la bahía de Taaoa, a los pies del monte Temetiu. Desde esta localidad se puede explorar buena parte de la isla y conocer algunas de las historias que han contribuido a convertirla en un destino cultural muy interesante.
La isla donde descansan Gauguin y Jacques Brel
El pintor francés Paul Gauguin llegó a Hiva Oa en 1901, buscando alejarse de Europa. Se instaló en Atuona, donde construyó su conocida Maison du Jouir, o Casa del Placer, y continuó trabajando hasta su muerte en 1903. Actualmente, es un espacio cultural dedicado al artista y muestra reproducciones de sus obras y una reconstrucción de su vivienda.
Décadas después, el cantautor belga Jacques Brel se instaló en la isla en 1975, buscando tranquilidad y alejarse así de la fama. Su relación con los habitantes quedó reflejada en una actividad poco conocida: utilizaba su avioneta, bautizada como Jojo, para transportar correo, suministros y personas. La aeronave restaurada puede contemplarse en el espacio cultural que lleva su nombre.
Ambos artistas están enterrados en el cementerio del Calvario, situado sobre una colina con vistas a la bahía de Atuona. Sus tumbas, separadas por pocos metros, atraen a visitantes interesados en la pintura y la música. Sin embargo, la historia de Hiva Oa se remonta mucho más atrás que la llegada de ellos dos.
Esculturas gigantes y antiguas leyendas mitológicas
Uno de sus mayores tesoros arqueológicos se encuentra en Iipona, un antiguo recinto ceremonial próximo a Puamau. Allí se conservan grandes esculturas de piedra conocidas como tikis, relacionadas con las creencias espirituales, los antepasados y las figuras de autoridad de la cultura marquesana.
Entre ellas destaca Takaii, una imponente figura de aproximadamente 2,43 metros de altura, reconocible por sus grandes ojos, su boca ancha y las manos apoyadas sobre el vientre. Estas esculturas forman parte de un patrimonio que permite comprender las tradiciones anteriores a la llegada de los europeos.
La mitología local también concede a Hiva Oa un papel especial. Según una tradición marquesana, los dioses construyeron el mundo como una gran casa polinesia y la isla representa su viga maestra, mientras que otros territorios del archipiélago simbolizan otros elementos de la construcción.
Más allá de sus monumentos, los valles de Hanaiapa y Hanatekuua permiten descubrir senderos, vegetación tropical y vistas del océano. Además, actividades como tallar en madera o los tatuajes siguen formando parte de la identidad marquesana, presente en las comunidades que habitan este territorio remoto del Pacífico.
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