Este es el lugar real en el que Emily Brontë se inspiró para escribir 'Cumbres Borrascosas'
«Es esta en verdad una hermosa región. No creo que me hubiera podido fijar en toda Inglaterra en un paraje tan del todo apartado del mundanal ruido; es un perfecto paraíso para misántropos…». El señor Lockwood lo deja claro al comienzo de Cumbres Borrascosas: el paisaje no es decorado, es personaje.
Para entender de dónde nace esa atmósfera hay que viajar a Haworth, una pequeña localidad del West Riding de Yorkshire que pasó de ser un punto perdido en el mapa a convertirse en lugar de peregrinación literaria. Allí vivió Emily Brontë junto a sus hermanas y su padre, el reverendo Patrick Brontë, en la rectoría que hoy se conoce como el Brontë Parsonage Museum. En esa casa —con manchas de tinta aún visibles en la mesa del comedor— se escribió una de las novelas más inquietantes del XIX.
Haworth: soledad, viento y escritura
Emily Brontë amaba la soledad de los páramos. Salía a caminar incluso cuando el clima no acompañaba. En una época en la que no estaba bien visto que una mujer paseara sola, ella recorría senderos detrás de la rectoría con botas pesadas y un pequeño secreter portátil de palisandro. Firmaba como Ellis Bell, pseudónimo masculino que compartía iniciales con su nombre real, porque tampoco se aconsejaba que una señorita se dedicara a la literatura.
Desde la ventana de la rectoría se extienden los brezales castigados por inviernos largos. El verano apenas pasa a saludar, tiñe el paisaje de brezo rojizo y se marcha. Ese horizonte duro y abierto es el mismo que respira Cumbres Borrascosas.
El actual Brontë Parsonage Museum conserva ese ambiente doméstico que contrasta con la intensidad de la novela. Allí se expone el escritorio portátil de Emily, sus objetos personales y ese sofá negro de crin de caballo donde murió en 1848, con apenas 30 años, víctima de tuberculosis. Su vida fue breve, pero el paisaje que la rodeaba quedó inmortalizado en la literatura.
Top Withins: el modelo de Wuthering Heights
Si hay un lugar que los visitantes buscan con especial empeño es Top Withins, una antigua granja en ruinas situada en lo alto de los páramos, a varios kilómetros de Haworth. Sus muros de piedra, hoy sin tejado y azotados por el viento, se consideran la principal inspiración para la casa de los Earnshaw.
“Wuthering” es un término del dialecto de Yorkshire que evoca algo así como “borrascoso”, y basta plantarse frente a Top Withins en un día de viento para entender por qué. Los abetos inclinados, los espinos alargándose en una sola dirección, el silencio roto solo por ráfagas del norte… todo encaja con las descripciones que aparecen en Cumbres Borrascosas.
La ruta hacia Top Withins atraviesa lugares que hoy forman parte del imaginario turístico brontëano: las llamadas Brontë Waterfalls —una corriente modesta que pierde fuerza antes de llegar al arroyo— o el Brontë Bridge, donde la tradición asegura que la escritora se sentaba a leer y dibujar. Lo que en su tiempo era un refugio casi secreto, hoy está señalizado con flechas.
Más allá, el terreno avanza hacia Delf Hill y Ponden Kirk, un roquedal perforado por un agujero al que se atribuyen supersticiones románticas. Cerca se encuentra la mansión que inspiró la Granja de los Tordos, otro escenario clave de Cumbres Borrascosas.
Entre turismo literario y memoria rural
El éxito de Emily Brontë transformó Haworth. Main Street, empinada y adoquinada, pasó de concentrar tejedores, carniceros y ebanistas a reunir librerías, galerías y cafeterías. Frente a la rectoría se levanta The Black Bull, la taberna donde Branwell Brontë ahogaba sus frustraciones. El cementerio contiguo, saturado en el siglo XIX, llegó a albergar decenas de miles de cadáveres; las condiciones sanitarias eran tan precarias que el camposanto tuvo que cerrarse por orden real.
Ese contexto de enfermedad, aislamiento y dureza rural no es un detalle menor. Ayuda a entender el tono sombrío de Cumbres Borrascosas. No es una historia romántica al uso; es una novela marcada por la intemperie física y emocional.
Hoy, el Brontë Parsonage Museum organiza talleres y visitas guiadas que mantienen vivo el legado de las hermanas. Pero más allá de las tiendas y los tours, lo que sigue intacto es el paisaje. Caminar hacia Top Withins sigue siendo una experiencia de viento en la cara y horizonte abierto.
Si uno quiere comprender de verdad el mundo de Emily Brontë, no basta con releer la novela. Hay que salir a los páramos de Haworth, sentir el terreno bajo las botas y dejar que el aire frío atraviese la piel. Solo entonces se entiende que Cumbres Borrascosas no nació en un escritorio aislado del mundo, sino en diálogo constante con un paisaje que aún hoy parece dispuesto a contar historias.
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