El museo de Roma que Napoleón intentó vaciar y es una de las pinacotecas italianas más visitadas de Italia
Llamado ‘la delicia de Roma’ y situado en la villa Borghese, uno de los más bonitos y grandes parques de la capital italiana, la Galería Borghese es un museo único en el mundo, no solo por su ubicación, sino también por el hecho de que no hay otro sitio en el que su depósito esté organizado como una pinacoteca con más de 260 obras de arte, aunque actualmente está visita está temporalmente suspendida.
Es la pinacoteca más visitada de Roma, y uno de los museos con más visitantes después de monumentos como el Coliseo y su parque arqueológico, Panteón, Castillo de Sant’Angelo y Palazzo Venezia, en 2024 con unos datos de casi 600.000 personas que entraron por sus puertas para admirar sus joyas de Bernini, Caravaggio, Tiziano o Rafael en las 20 salas decoradas con magníficos frescos, mosaicos y esculturas romanas originales.
Ubicado en un edificio lleno de historia
La Galería Borghese se ubica en un edificio cuya historia arranca a principios del siglo XVII, cuando la familia Borghese completaba su meteórico ascenso desde Siena hasta el poder en Roma. La villa fue levantada por el arquitecto Giovanni Vasanzo por encargo del cardenal Scipione Caffarelli Borghese, sobrino del papa Paulo V, que usó su influencia y su fortuna para convertirla en una de las colecciones de arte más ambiciosas de entonces.
La colección fue creciendo y consolidándose como símbolo del poder y el gusto refinado de la familia hasta 1807, cuando el príncipe Camillo Borghese vendió cerca de 500 piezas a Napoleón Bonaparte, su cuñado, después de haberse casado con su hermana Paulina que sigue presente en una de las esculturas más famosas del hoy museo. Estas obras viajaron hasta París y actualmente forman parte del museo del Louvre, en una venta que se considera que no fue del todo voluntaria si se tiene en cuenta el contexto de una Roma bajo órbita del emperador francés y que se pagó, además, un precio inferior al valor real.
Las ‘joyas’ de la Galleria Borghese: las visitas imprescindibles
Actualmente, la Galleria Borghese es uno de los museos más visitados de Roma e Italia, siendo una de las visitas culturales imprescindibles teniendo en cuenta sus obras de arte de diferentes épocas que van de la Antigua Roma al Renacimiento o Barroco. Tiene un sistema de aforo limitado a 360 personas por turno que da dos horas de visita, lo que hace que su reserva se recomiende se haga de forma lo más anticipada posible, a pesar de que suele haber venta de entradas de última hora, algo que no siempre es fácil conseguir. Esto la convierte en una de las pinacotecas con mayor demanda relativa de Europa, al tener su acceso acotado.
Sin embargo, su interior y lo que alberga merece la pena. Nada más entrar se puede apreciar su magnificencia, no solo por las famosas esculturas de Bernini, sino también por sus salas decoradas con frescos que complementan su interior que impresionan a simple vista. Uno de los detalles también es que en su decoración se pueden encontrar mosaicos romanos originales, algunos de ellos muy bien conservados, grandes y que, en su sala de entrada, por ejemplo, están dedicados a escenas de gladiadores.
Y es que la Antigua Roma tiene un papel importante, con incluso 144 relieves romanos y 70 bustos antiguos que se empotraron en una la pared en su día como legitimización del poder, que entonces se entendía así poniéndose a “la altura de los césares”, en un contexto en el que entonces la ciudad era una cantera, sacándose continuamente a la luz piezas en excavaciones y demoliciones. De ello queda huella en la colección que exhibe actualmente el museo.
Pero las joyas de la corona y que son unas de sus principales atracciones son las obras que contiene de Gian Lorenzo Bernini. Sobresale la escultura de ‘Apolo y Dafne’, su obra cumbre que terminó con tan solo 24 años y en la que los dedos de Dafne se convierten en ramas de laurel y mármol que se afina hasta convertirse en translúcido, un hecho que se ve rodeándola por su parte de atrás. También encontramos ‘El rapto de Proserpina’ en la que el mármol parece carne, el ‘David’ que se distingue del de Miguel Ángel porque se sitúa justo antes del lanzamiento y del que se asegura que el rostro podría ser un autorretrato del artista, y también el busto del Cardenal Scipione Borghese o su obra de juventud, ‘Eneas, Anquises y Ascanio’.
Su pinacoteca es también un hecho destacado, con una sala dedicada a Caravaggio en la primera planta, con seis cuadros que son la mayor concentración de su obra en todo el mundo. Así observamos ‘David con la cabeza de Goliat’, ‘Muchacho con cesto de frutas’, ‘Baco enfermo’, ‘Madonna dei Palafrenieri’, ‘San Jerónimo escribiendo’ y ‘San Juan Bautista’. Cabe mencionar también obras de Rafael como ‘La deposición’ o ‘Retrato de dama con unicornio’ y de Tiziano como son ‘Amor sacro y amor profano’ o ‘Venus vendando los ojos a Cupido’.
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