Tres bibliotecas públicas de España que merecen una visita más allá del ratito de lectura: arquitectura, historia y memoria
Las bibliotecas no suelen estar entre las primeras paradas de una escapada, pero algunas ayudan a entender una ciudad desde un lugar menos evidente. No solo por los libros que conservan, también por el edificio que ocupan, por el papel público que desempeñan y por la idea con la que nacieron. Algunas han abierto hace apenas unos años, otras acumulan siglos de trayectoria y otras nacieron con una vocación muy concreta.
Biblioteca Nacional de España
La Biblioteca Nacional de España es, probablemente, la más conocida del país. Su origen se remonta a 1711, durante el reinado de Felipe V. En sus primeros años fue la Biblioteca Real; en 1836 pasó a llamarse Biblioteca Nacional, y ya en el siglo XXI adoptó su denominación actual. Su sede del Paseo de Recoletos, en Madrid, abrió en 1896 y forma parte de la imagen cultural del centro de la capital.
El edificio destaca por su fachada neoclásica y por el peso institucional que representa. No funciona como una biblioteca de barrio ni tiene el uso cotidiano de un centro municipal, pero permite acercarse a una pieza clave de la cultura española. Su interés comienza gracias al propio inmueble y continúa en lo que guarda, una institución creada para conservar y proteger parte del patrimonio bibliográfico y documental del país.
En su interior se conserva un ejemplar de todos los libros que se publican en España. A ese fondo se suman manuscritos, estampas, dibujos, fotografías, mapas, grabaciones y partituras. También se custodian obras y piezas de valor cultural y artístico, entre ellas cuadros y bustos. La institución cuenta además con una segunda sede en Alcalá de Henares.
La Biblioteca Nacional no necesita grandes rodeos para justificar una visita. Su peso está en la continuidad, más de tres siglos de historia, una sede abierta desde finales del XIX y una colección que reúne materiales de naturaleza muy distinta. Frente a bibliotecas pensadas para el uso diario del vecindario, esta funciona como archivo general de una memoria compartida.
Biblioteca García Márquez
La Biblioteca Gabriel García Márquez está en el distrito de Sant Martí de Barcelona y se inauguró el 28 de mayo de 2022. Es una de las bibliotecas más recientes de la ciudad y ocupa un edificio de seis plantas con estructura de madera. El proyecto es obra de los arquitectos Elena Orte y Guillermo Sevillano, del estudio SUMA Arquitectura, y cuenta con una superficie de 4.000 metros cuadrados.
El centro recibió el Premio Internacional a la Mejor Biblioteca Pública en 2023, concedido por la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias. En aquella edición competía con otros tres grandes proyectos: la Public Library Janez Vajkard Valvasor Krškov, en Eslovenia, la City of Parramatta Library, en Australia y la Shanghai Library East, en China. Antes de ese reconocimiento internacional, la biblioteca ya había sido galardonada con el Premio Ciudad de Barcelona de Arquitectura de 2022. Su nombre remite al escritor colombiano Gabriel García Márquez, que vivió en Barcelona entre 1967 y 1975.
En Barcelona, estas semanas las bibliotecas también son noticia por el conflicto laboral de sus trabajadores. El sábado 25 de abril, los empleados salieron a la calle para reclamar mejoras urgentes y denunciar una situación que, aseguran, afecta al día a día de los centros.
La protesta coincidió con el inicio de una huelga indefinida que tendrá lugar cada sábado, y tuvo seguimiento en 36 de las 41 bibliotecas de la ciudad. Los trabajadores denuncian plantillas insuficientes, horarios abusivos, falta de reconocimiento profesional y pérdida de poder adquisitivo.
Biblioteca Pública Arús
La Biblioteca Pública Arús se encuentra en el Passeig de Sant Joan, en Barcelona, y fue fundada en 1895 por voluntad de Rossend Arús i Arderiu. Su objetivo inicial era acercar la cultura a las clases populares a partir de su fondo particular. Esa intención explica buena parte de su carácter actual, ya que no nació como una biblioteca cerrada sobre sí misma, sino como un espacio pensado para facilitar la formación ciudadana.
Hoy funciona como centro de investigación de libre acceso y conserva un patrimonio bibliográfico muy vinculado al pensamiento crítico, a la cultura del siglo XIX y a los inicios del XX. Sus fondos están especialmente relacionados con la tradición republicana federal, el catalanismo y el movimiento obrero. También cuenta con una sección dedicada al universo de Sherlock Holmes.
El fondo bibliográfico supera los 75.000 volúmenes. En sus inicios contaba con 24.000, una cifra que fue creciendo con el tiempo hasta formar el conjunto actual. Además de los materiales más ligados a movimientos sociales, conserva obras de religión, filosofía, derecho e idiomas. La Arús mantiene así una identidad muy definida dentro de Barcelona. Su valor no está solo en la cantidad de volúmenes, sino en la idea que la originó, abrir la cultura sin distinción de sexo, clase social o edad.
0