Tres destinos para conocer más sobre el paso de los vikingos por la península ibérica
A lo largo de la historia, las comunidades del norte de España han vivido la llegada de distintos grupos procedentes de Europa, cuyos desplazamientos dejaron huella en los territorios que visitaron. En varias localidades costeras, los relatos sobre incursiones de vikingos desde el norte se han transmitido de generación en generación, formando parte de la memoria de los pueblos. La presencia de estos visitantes, cuya primera campaña en territorio hispano ocurrió en el año 844, influyó en la vida de los habitantes y en la percepción de sus puertos.
Hoy es posible recorrer algunos de estos espacios y observar cómo la historia y la tradición se entrelazan. Aunque la presencia de vikingos en la península Ibérica fue mucho menor que en otras naciones europeas, la presencia de este pueblo de grandes navegantes sí dejó su huella. Algunos lugares conservan restos físicos que indican ocupaciones temporales, mientras que otros mantienen relatos que reflejan cómo los vecinos interpretaron la llegada de expedicionarios del norte de Europa.
Viveiro y su fortificación nórdica
En Galicia, cerca de Viveiro, se identificó una fortificación que difiere de los castros tradicionales de la región. Se trata de una mota castral con dos anillos concéntricos de madera que protegen una colina coronada por un torreón. Su ubicación en un puerto natural protegido coincide con los lugares que los expedicionarios del norte solían utilizar para establecer campamentos temporales y aprovisionarse durante sus viajes.
Entre los materiales recuperados en el yacimiento se incluyen cerámicas cuya datación coincide con las incursiones vikingas en la península. La estructura sugiere que el lugar pudo servir para resguardar embarcaciones y proteger recursos durante los desplazamientos, aunque no hay evidencia de que se tratara de un asentamiento permanente. La fortificación se considera un ejemplo de cómo las expediciones del norte de Europa interactuaban con el litoral gallego.
Mundaka entre leyendas y recuerdos históricos
En la costa de Vizcaya, la relación con los vikingos se conserva principalmente a través de la tradición oral y las crónicas antiguas. La leyenda de Jaun Zuria narra la llegada de una princesa escocesa acompañada de guerreros nórdicos, y su descendencia, que habría participado en la fundación del Señorío de Vizcaya. La historia incluye combates contra fuerzas del reino de León y se mantiene como parte de la memoria cultural de Mundaka.
Además de la leyenda, se mencionan en crónicas medievales grupos denominados “al-madjus”, considerados paganos, que participaron en conflictos en la región durante el siglo IX. Aunque no se dispone de restos arqueológicos que confirmen asentamientos permanentes, estas referencias documentales reflejan la interacción de la población local con expedicionarios del norte de Europa en la costa vizcaína.
Cudillero y la tradición costera
En Asturias, Cudillero conserva relatos sobre la llegada de expedicionarios nórdicos que habrían utilizado el puerto natural del lugar. La división del pueblo en dos barrios, uno vinculado a las familias de tierra y otro al puerto, ha dado origen a historias que sugieren un posible origen nórdico de algunos residentes.
Algunas versiones sitúan la llegada de grupos foráneos en épocas anteriores, cuando exiliados bretones se asentaron en Galicia y el occidente asturiano. La tradición oral ha consolidado la percepción de Cudillero como un puerto vinculado a contactos con el norte de Europa, aun cuando no existan pruebas de ocupaciones permanentes durante la época vikinga.
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