Compartido por Asturias y León: el sistema montañoso apenas conocido del norte de España
En el sector meridional del Principado de Asturias, en contacto directo con la provincia de León, se extiende un amplio territorio de montaña que marca la transición entre la vertiente cantábrica y el interior peninsular. Este espacio ocupa la totalidad del concejo de Teverga y parte de los de Quirós y Lena, y limita además con el Parque Natural de Somiedo hacia el oeste y con los concejos de Belmonte de Miranda, Grado y Proaza al norte.
En esta frontera se alza el macizo de Peña Ubiña, situado cerca del límite administrativo con León y con cumbres que superan los 2.400 metros de altitud, lo que lo convierte en uno de los sistemas montañosos más elevados de la región, solo por detrás de los Picos de Europa. A pesar de su importancia geográfica y ambiental, este conjunto montañoso ha mantenido un perfil discreto frente a otros espacios naturales del norte de España.
El Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa
Buena parte de la vertiente asturiana de la Peña Ubiña está protegida bajo la figura del Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa, un espacio que concentra valores naturales, geológicos y culturales y que constituye el núcleo de conservación de este sistema montañoso compartido entre Asturias y León. El Parque Natural ocupa una superficie superior a las 35.000 hectáreas y se caracteriza por una topografía de fuertes contrastes.
En el interior del Parque Natural se suceden zonas de alta montaña, valles encajados, desfiladeros fluviales y amplias áreas forestales, configurando un mosaico de paisajes condicionado por la altitud y la orientación del terreno. El relieve responde a una combinación de procesos geológicos prolongados, entre los que destacan la acción del hielo y del agua, visibles en la presencia de circos glaciares, formas kársticas y gargantas excavadas por los cursos fluviales.
En julio de 2012, este espacio fue declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO, reconocimiento que subraya su valor como territorio donde conviven labores de conservación ambiental y actividades humanas. El parque reúne una elevada diversidad geológica y biológica y mantiene un buen estado de conservación de sus hábitats, lo que ha permitido preservar una parte significativa del patrimonio natural del centro de Asturias. En su interior se conservan más de la mitad de los tipos de vegetación presentes en la región, un hecho poco habitual en un único espacio protegido de estas dimensiones.
Los bosques, protagonistas
Cerca de un tercio de la superficie del parque está ocupada por bosques naturales. Entre ellos destacan de forma clara los hayedos, que constituyen las masas forestales más extensas y continuas del territorio, con más de 5.000 hectáreas. Algunos de estos bosques alcanzan dimensiones especialmente relevantes, como el hayedo de Montegrande, que supera las 1.500 hectáreas, además de otros situados en Valgrande y en el valle de Lindes. Por encima del límite forestal dominan amplias áreas de pastizales de montaña, utilizadas históricamente para el aprovechamiento ganadero y todavía activas en la actualidad.
Uno de los enclaves más singulares es el desfiladero excavado por el río Val de Sampedro entre las localidades de Fresnedo y Páramo, un tramo de origen kárstico que concentra un elevado interés geológico. En este entorno se localiza una cavidad subterránea protegida como Monumento Natural, que constituye uno de los elementos más representativos del patrimonio geológico del parque. La dinámica fluvial ha dado lugar también a saltos de agua de gran altura, entre los que destaca una cascada de alrededor de cien metros, conocida por su continuidad y dimensiones.
El uso público del Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa se articula principalmente a través del senderismo. El territorio cuenta con una red de 55 rutas señalizadas que se adaptan a distintos niveles de dificultad y a diferentes perfiles de visitantes. Estos itinerarios incluyen caminos históricos de largo recorrido, como el Camín Real de La Mesa, rutas de alta montaña que atraviesan el entorno del macizo de Peña Ubiña, sendas para bicicleta y recorridos de menor exigencia. Las rutas permiten recorrer áreas de interés paisajístico y geológico, como los puertos de Marabio, y facilitan el conocimiento del territorio bajo una normativa orientada a compatibilizar la presencia de visitantes con la conservación de los valores naturales y culturales que definen este espacio de montaña.
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