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La ‘sociedad’ ya no es excusa para prohibir conducir a las mujeres en Arabia Saudí

La policía de Arabia Saudí detuvo a la autora de este post cuando filmaba a una conductora saltándose la prohibición que tienen las mujeres en este país para conducir. En Arabia Saudí, cualquier mujer que quiera desplazarse de un punto A a un punto B, no sólo tiene que comprarse un automóvil, sino además convencer a un pariente varón o contratar a un varón migrante del sureste asiático para que lo conduzca. El 26 de octubre es el día clave para acabar con esta prohibición. La campaña tiene una web que acaba de ser hackeada. Amnistía Internacional recoge firmas para apoyar los derechos de estas mujeres.

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Cartel de la campaña "mujeres al volante" de Arabia Saudí. 26 de octubre de 2013

Cartel de la campaña "mujeres al volante" de Arabia Saudí. 26 de octubre de 2013

Si hay una palabra que describe la situación de la mujer saudí es “condescendencia”. Por tiempo que vivas, sigues siendo menor de edad a los ojos del gobierno.

En Arabia Saudí llevamos el patriarcado al extremo. Que aquí, como en tantos otros lugares del mundo, la cultura esté dominada por los hombres no es lo más grave. El verdadero problema es que el gobierno ha permitido que ese patriarcado dicte la manera de tratar a la ciudadanía. A toda ciudadana se le asigna un tutor legal entre sus familiares varones inmediatos. Este tutor varón puede casarla siendo una niña con un hombre varias decenas de años mayor. También puede, legalmente y sin dificultad, prohibirle cursar estudios, trabajar o casarse. Y debe autorizar oficialmente cualquier viaje internacional. Dado que la educación básica es gratuita y la universitaria conlleva una paga del gobierno a todos los universitarios de instituciones públicas, la mayoría de los tutores varones prefieren enviar a sus hijas a estudiar. Sin embargo, cuando el tutor varón decide confinar a su tutelada en la casa, el sistema legal hace prácticamente imposible que pueda librarse.

La prohibición de conducir impuesta a las mujeres está entre los principales elementos que perpetúan el patriarcado oficial. Actualmente no hay un sistema de transporte público operativo. No puedes ir hasta la esquina y tomar un autobús o el metro, excepto en La Meca. Así que, cualquier mujer que quiera desplazarse de un punto A a un punto B, no sólo tiene que comprarse un automóvil, sino además convencer a un pariente varón o contratar a un varón migrante del sureste asiático para que lo conduzca. Esta dificultad diaria ha resultado tener un efecto desmoralizante en muchas mujeres, que las disuade de cursar estudios básicos o superiores, e incluso de acudir al médico.

Cuando se pregunta a representantes del gobierno por la prohibición de conducir, responden que no tiene fundamento jurídico ni islámico, y que simplemente obedece a una costumbre social. El propio rey así lo afirmó. Otros que han hecho idénticas declaraciones son el ministro de Justicia, el director de la Comisión para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio de Arabia Saudí y el director de la policía de Tráfico. Pero c uando una mujer se pone al volante de su automóvil, no es la sociedad quien la detiene, sino la policía. En muchos casos se la lleva hasta la comisaría de policía más próxima y se llama a su tutor varón. A continuación se obliga a la mujer y a su tutor a firmar declaraciones en las que se comprometen a no permitir que se repita el acto de conducir siendo mujer.

Desde 1990 ha habido varias iniciativas para intentar que se levante la prohibición de conducir a las mujeres. Algunos ejemplos son las propuestas enviadas a la Asamblea Consultiva en 2006 por el doctor Mohammad Al Zulfa, así como la presentada por Abdullah al Alami en 2012. Pero no se autorizó el debate sobre ninguna de las dos en la Asamblea. También se han formulado diversas peticiones y solicitudes al Tribunal Real, que éste ha eludido responder en la mayoría de los casos. Además, hay campañas en marcha para que las mujeres salgan sin más a conducir. Que también se han topado con más de una respuesta por parte del gobierno y no de la sociedad.

En 1990, 47 mujeres se subieron a sus automóviles y empezaron a conducir, y el gobierno respondió con suspensiones de empleo y prohibiciones de viajar. En junio de 2011, Manal al Sharif publicó un vídeo en YouTube en el que pedía a las mujeres que se unieran a ella poniéndose al volante de sus automóviles y estuvo una semana encarcelada por ello.

Un hombre muestra su apoyo a la iniciativa "mujeres al volante" de Arabia Saudí © October 26th Women Driving Campaign

Un hombre muestra su apoyo a la iniciativa "mujeres al volante" de Arabia Saudí © October 26th Women Driving Campaign


La campaña “ Mujeres al Volante” del 26 de octubre es la iniciativa más reciente para intentar poner fin a la prohibición de conducir impuesta a las mujeres. Lo que la distingue es que se trata de la primera iniciativa verdaderamente civil emprendida en Arabia Saudí. Es una iniciativa sin rostro. Muchas de las más de 30 personas que redactaron la petición no se conocen.

Los dos primeros días de la publicación de la petición todavía admitimos revisiones del texto. No la dimos por concluida hasta el tercer día. A toda persona que firma la petición se la considera no sólo organizadora de la iniciativa, sino alguien que puede liderar una acción en nombre de la campaña. La propia campaña tiene canales en YouTube y una cuenta en Instagram para que los signatarios publiquen sus fotografías y vídeos de mujeres conduciendo, o incluso hagan comentarios o una declaración artística. A través de estos medios, la campaña persigue no sólo convencer al gobierno de que renuncie a su ambigüedad con respecto a la prohibición, sino también demostrar que las autoridades ya no pueden recurrir a la excusa de la “sociedad”.

Amnistía Internacional recoge firmas para defender los derechos de las mujeres en Arabia Saudí

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