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La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, constituida en 1990, es una asociación de carácter privado, sin ánimo de lucro, cuyo fundamento lo constituye la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada por la ONU en 1948. Aunque el ámbito de afiliación de la APDHA y su área directa de actuación sea el territorio andaluz, su actividad puede alcanzar ámbito universal porque los Derechos Humanos son patrimonio de toda la Humanidad.

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Colombia ante De la Espriella: seguridad, soberanía y recursos naturales

Sandra Reyes

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La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, constituida en 1990, es una asociación de carácter privado, sin ánimo de lucro, cuyo fundamento lo constituye la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada por la ONU en 1948. Aunque el ámbito de afiliación de la APDHA y su área directa de actuación sea el territorio andaluz, su actividad puede alcanzar ámbito universal porque los Derechos Humanos son patrimonio de toda la Humanidad.

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La llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia de Colombia representa un giro político profundo para el país y América Latina. Más que una alternancia entre izquierda y derecha, expresa el avance de un proyecto basado en autoridad, seguridad, liberalización económica y mayor acercamiento a Estados Unidos. Colombia, después de años como referente regional de la política de paz y de los gobiernos progresistas, se convierte ahora en uno de los nuevos polos de la derecha latinoamericana.

El proyecto de De la Espriella recuerda inevitablemente al gobierno de Álvaro Uribe Vélez y su política de “Seguridad Democrática”. No se trata solo de una semejanza ideológica: existen elementos comunes, como la centralidad de la ofensiva militar y la recuperación del control territorial mediante la fuerza. Las primeras semanas del nuevo Gobierno ya generan preocupación por los asesinatos de líderes sociales, indígenas y campesinos, así como por operaciones militares y bombardeos que han provocado denuncias de afectaciones a población civil.

La comparación con el uribismo debe hacerse desde la memoria histórica. La “Seguridad Democrática” estuvo acompañada de graves violaciones de Derechos Humanos, entre ellas los llamados “falsos positivos”: ejecuciones extrajudiciales de civiles presentados como guerrilleros muertos en combate, masacres y desapariciones. Por ello, la pregunta no es solamente si el nuevo Gobierno recuperará el control territorial, sino qué precio humano tendrá esa estrategia y qué mecanismos impedirán que la seguridad vuelva a situarse por encima de la vida y la dignidad de las personas.