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La Industria agroalimentaria copa el 20% del empleo industrial andaluz

El sector agroalimentario es la segunda rama industrial de Andalucía por cifra de negocio y la primera por volumen de empleo.

En 2012, el peso del sector primario en el PIB nacional es ya sólo de un 2,5%. Sin embargo, en Andalucía el peso de la agricultura sigue siendo casi el doble, un 4,2%.

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Si en algo coindiden expertos y economistas de todo signo es en señalar que en Europa deben implantarse políticas que fomenten la ampliación de la base industrial.

Andalucía no es una excepción: La industria "constituye un sector clave en el proceso de modernización competitiva de una economía. El desarrollo económico de Andalucía no puede plantearse al margen de una base industrial amplia y diversificada construida a partir de la incorporación de nuevas actividades y la modernización competitiva de las ya establecidas", explican en su boletín semanal desde la Consejería de Economía andaluza.

Entre esas actividades ya establecidas, Andalucía destaca por una en la que raras veces se piensa cuando se habla de industría. La transformación de hortalizas, frutas, aceite, pescado... es en realidad la segunda rama industrial de Andalucía por cifra de negocio (facturación), y la primera por volumen de empleo. En ambos casos representa en torno a un 20%, o lo que es lo mismo, en Andalucía, uno de cada cinco euros facturados en el sector industrial, y uno de cada cinco empleos, provienen de la industria agroalimentaria.

Ramas industriales

Ramas industriales

La Comisión Europea (CE) reconoce que la Unión Europea (UE) está perdiendo competitividad como consecuencia de la crisis, entre otros motivos por la destrucción de su base industrial: "Tras una notable recuperación en 2009-2011, la industria europea vuelve a mostrar una tendencia a la baja", asegura antes de añadir que en 2012 "la contribución de la industria manufacturera al PIB de la UE ha seguido bajando, hasta llegar al 15,1% (el año anterior fue del 15,5%)".

Lo peor, explica la nota publicada el pasado 25 de septiembre con el título, 'Informe sobre la competitividad de 2013: Sin industria no hay crecimiento ni puestos de trabajo', es que implica que se ha seguido el camino opuesto al objetivo que la CE marcó ese mismo 2012, el de alcanzar una aportación de la industria al PIB europeo del 20%.

Según ese Informe sobre la Competitividad Europea, la evolución de la Industria en Andalucía, la tercera región española menos competitiva tras Extremadura y Castilla La Mancha, tampoco ha sido una excepción. La propia Consejería de Economía reconoce que "en estos cinco años" el número de empresas industriales se ha reducido en un "19,6%, derivado en gran medida del efecto arrastre de la caída de la actividad en la construcción, el descenso del consumo de los hogares, y de la inversión de las empresas".

Según los datos que manejan, el mayor daño lo han sufrido las empresas medianas (de entre 6 y 49 trabajadores), de las que han desparecido más del 40%. Al que hay que sumar otro 16,8% de las pequeñas (menos de seis trabajadores). En total, tras una reducción conjunta de casi el 25%, en Andalucía aún sobrevivían 17.309 pymes industriales en enero de este año.

Tejido empresarial industrial Andalucía

Tejido empresarial industrial Andalucía

La exportación, fundamental

Ahora bien, en un entorno económico en el que el consumo interno está desaparecido, y sobre el que hay un consenso también prácticamente absoluto entre los economistas de que tardará largo tiempo en recuperarse, la exportación se convierte en clave para la economía nacional en general y para la andaluza en particular. "En Andalucía, casi las tres cuartas partes (73,4%) de las exportaciones de bienes al extranjero son industriales", explican desde la Secretaría General de Economía. Y de ellas, añaden, "destacan los productos de las industrias manufactureras, especialmente coquerías y refino de petróleo, alimentación, metalurgia, química y aeronáutico".

Las exportaciones andaluzas de coquería, petróleo y química proceden, en su práctica totalidad, de los gigantescos polígonos industriales de Algeciras (Cádiz) y Huelva, cuyas empresas giran su mayoría en torno a sus respectivas refinerías. Las exportaciones aeronáuticas se apoyan, por su parte, en el pujante tejido industrial desarrollado en torno al conglomerado público europeo EADS en Sevilla y Cádiz.

"Es cierto que la industria química, a través de los puertos de Algeciras y Huelva, aporta algo, y, últimamente, también el sector aeronáutico. Pero la industria no es precisamente lo que tira de nuestra economía" explica el responsable del departamento de Economía de la Universidad Loyola Andalucía, Manuel Alejandro Cardenete.

Con él coincide el profesor de la Universidad de Málaga y autor del blog La Otra Economía, Alberto Montero. "En España la industria no es potente. Pero si no inviertes en producción industrial, si no haces competitiva a la industria, España no tendrá salida", dice para advertir a continuación del componente "coyuntural" de la actual mejora en las exportaciones como consecuencia de la caída del valor del euro: "Que ahora vuelve a recuperarse", asegura.

El peso de la agricultura

Sin embargo, sí hay una industria en Andalucía que vertebra un potente tejido empresarial y que tiene, además, la capacidad de fijar la población a lo largo y ancho del territorio. "¿Por cuál apostamos? Cuando se analiza la estructura económica de la región, se ve claro que no se trata de tirar lo que teníamos y empezar de nuevo. Hay que seguir potenciando los sectores en los que destacamos, como turismo y agroalimentación", opina Felisa Becerra desde Analistas Económicos de Andalucía, el servicio de estudios de Unicaja.

Y en esa estructura, el peso de la alimentación es todavía mayor para la economía andaluza, ya que a lo que aporta a la transformación de productos agricolas hay que sumar la propia producción agrícola, ganadera y pesquera, o sector primario. Durante las últimas décadas en España, el proceso de modernización de su economía ha ido acompañado de lo que en economía definen como proceso de desagrarización, por el que el sector agrícola va siendo sustituido en importancia por la industria y los servicios. Desde los dos dígitos de los años 80, en 2012 el peso de la Agricultura en el PIB nacional era ya sólo de un 2,5%. Sin embargo, en Andalucía el peso de la agricultura sigue siendo casi el doble, un 4,2%, si bien en 1995, primer año con datos desagregados, era del 7.7%.

Pero en el conjunto España, la disminución del peso relativo de la agricultura ha ido acompañada del correspondiente aumento de peso del sector industrial, sino del de servicios. De ahí la importancia de las políticas de apoyo a la industria agroalimentaria andaluza, que copa su cifra de negocios, sus exportaciones y, sobre todo, su empleo, casi 50.000 personas en 2010.

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