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Javier Aroca

  • Reacciones a sus artículos en eldiario.es: 1808

Sabemos lo que hiciste M. Rajoy Brey

De todos los frentes abiertos en la batalla de Catalunya, ninguno quizá tan débil para el estado como aquel que tiene que ver con la UE, su justicia, Bruselas y sus aledaños. La ley y la democracia tienen sus procedimientos y no es pasión lo que hace falta sino serenidad y un respeto escrupuloso de las reglas. El hecho reconocido de que los independentistas no lo hayan hecho, no hace sino reforzar esta idea democrática básica.

Vaya por delante, por si se anima a seguir leyendo, que no soy partidario de la independencia, aunque sí defiendo que se pueda aspirar a ella, respetando las reglas del juego democrático, sin más límite que la observación de los órdenes constitucionales y los derechos humanos. Me gusta más la interdependencia, en una Europa unida y federal en la que todos los estados y entes subestatales se desarrollen en paz y solidaridad.

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4D, el día que nos conocimos

Aquel día 4 de  diciembre de 1977, apenas nos conocíamos. El largo invierno nuclear del franquismo nos había separado, dividido. Durante ese periodo interminable, habíamos sufrido la peor de las represiones: física, moral, económica, y lo peor de todo, nos habían robado la memoria y nuestra historia, la dignidad como pueblo.

Nos echamos a la calle, nuestras banderas no eran de ocasión, de los chinos, ni nos había convocado nadie a base de consignas, argumentarios sostenidos por predicadores de una prensa cómplice, ni teníamos paraíso alguno que defender; tampoco había redes sociales. Habíamos votado hacía poco, ayunos desde el 36, y la izquierda se había impuesto, aunque el centro de entonces obtuvo también importantes resultados; pero esa división electoral no importunaba. Los andaluces, quizá por algún resorte colectivo inescrutable, por instinto, se habían olido la tostá y decidieron decir alto y fuerte lo que querían.

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Punto España (.España)

En estos días se ha hablado mucho de los derechos históricos, del Concierto vasco, de su cálculo, el Cupo. Sin olvidarnos de Navarra, que no pasaba por allí, que lleva ahí también, históricamente, lo suyo. Cataluña y los desajustes territoriales, igual; el ferrocarril extremeño también tiene su historia, como el de Granada, Almería o el enclave ferroviario del puerto de Algeciras. No hemos evolucionado mucho, hay un aroma patrio a bolilla de alcanfor, a ropero rancio.

Tomemos al duque de Lerma, el mayor ladrón de España, según las coplillas castellanas. Y al conde-duque de Olivares, el que intentó con su Unión de Armas que Catalunya y los reinos aragoneses se integraran más y pagaran lo que les correspondía. No me olvido de la Iglesia, la copleta seguía con un que "para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España se vistió de colorado", es decir, que se hizo nombrar cardenal, una manera antigua, como ahora, por otros medios, de aforarse y tener privilegios judiciales. Pues ya tenemos la arquitectura de esa España que permanece, su España, validos del rey, cleptocracia, ladrones, desequilibrios y chantajes territoriales, poder de los curas...

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De constituyentes a reconstituyentes

Un día sucede a otro y no escampa. Es más, se incrementa el tráfico pesado de argumentarios, propaganda, bulos, exorcismos patrióticos de las patrias de cada uno. Poca agua potable, y mucho menos mineral, en esta inundación de fango y despropósitos.

Ante todo esto, uno pretende tener algunas certidumbres en el morral para poder tirar p'alante. Una, que el artículo 155 se está aplicando; otra, que habrá elecciones el 21D. La aplicación del artículo, tótem de la potencia del Estado, se acepta, por estrategia o por realismo político o judicial; las elecciones y, en consecuencia,  sus resultados, también. O no. Ahí empiezan, de nuevo, mis incertidumbres.

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Cuando seamos normales

Rajoy nos ha prometido volver a la normalidad. Ha sido astuto, mucho más que Puigdemont, incluso más que sus aliados y el ala más extremista de su partido. Ha reducido la aplicación del artículo 155 a su mínima expresión temporal, no así a su mínima expresión nuclear. Ha cesado al President  y a su Gobierno pero ha evitado, de ahí su astucia, dejar al Parlament intervenido, lo ha disuelto, lo cual, no digo que lo demás no lo sea - la destitución del presidente  es como mínimo disputable-,  despeja uno de sus frentes jurídicos más débiles en la aplicación del precepto  constitucional. No sé si ha leído a Baltasar Gracián o devoraba, como un servidor, las series de El chapulín colorao, pero astuto es.

Soraya Sáenz de Santamaría es la nueva molt honorable, pero menos. Habida  cuenta de su experiencia fallida como ministra para Catalunya, con despacho incluido en Barcelona, Rajoy ha sido de nuevo astuto no dejándola gobernar, que es más que probable, además, que no hubiera podido. Gobernando la señora estos 55 días, conociendo el paño santamarino, se hubieran más que previsiblemente   convertido en unos  55 días en Pekín, versión hispana,  más si Rajoy hubiera accedido a que su número dos controlara TV3, como hace con TVE y...

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Gobierno, subgobierno y criptogobierno

El título es inquietante. No es mío. Procede de una reflexión de Norberto Bobbio en un artículo publicado en La Stampa, en 1980. No sería la única vez que suscitara la idea. En un momento de severísima gravedad para la democracia en Italia, acosada por la mafia, la corrupción política e institucional, con el desmoronamiento de la propia república, teorizaba y militaba activamente contra ello pero, sobre todas las cosas, a favor de la democracia y sus fundamentos. En el fondo de todos sus pensamientos descansaba la afirmación contundente de que no había democracia sin transparencia, sin visibilidad, el secreto y la democracia son incompatibles.

Norberto Bobbio siempre será el refugio de los demócratas europeos; comprometido con la izquierda y sus valores, luchó contra el fascismo, insobornablemente defendió del principio de legalidad, la separación de poderes, se posicionó sin miedo contra el autoritarismo y la violencia como método para imponer criterios y ahogar las ideas ajenas.

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Vergüenza y desgarro

Cómo hemos llegado a esto, a este desgarro civil, a esta frustración democrática. La respuesta de Belmonte es inapelable: degenerando. No hay talento, no hay sesera en nuestros políticos. Uno podría decir que sí que la hay, que los unos y los otros tienen un plan, su plan, su mejora electoral, pero no puede ser, son simplemente unos indecentes, unos inútiles y cobardes.

No hay estatura política, ni en los de hoy ni en los que se consideran propietarios de la Transición, escondidos en sus cómodas posiciones privilegiadas y comilonas capitalinas, quién sabe si hoy en la gusanera de Miami. Son políticos mediocres para este pueblo atrasado; en Escocia, Québec o en cualquier otro rincón del orbe civilizado serían corridos a escobazos .

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Catalunya: la oscuridad

Con tanto bullicio de alegres jubilados, acabas en la cafetería del AVE. En la sinuosa barra me topo con periódicos capitalinos. La unanimidad es preocupante y compacta, no hay sitio para la disidencia, todos contra la calamidad del separatismo, manifiestos, firmas, la amenaza aglutina; igual habría pasado si la velocidad me trajera allende el Ebro. Unanimidad en lo suyo en ambas orillas, imposible disentir.

Estamos en un tiempo polar y también lanar, por ideología o por salvar el futuro precario que acaba con el  más pintado. Es el tiempo de la mediocridad del pensamiento. Si acaso, irrumpe en el debate la reclamación o la acusación y señalamiento de equidistancia. Yo no me declaro equidistante, reclamo ser distante de los unos y de los otros, es mi libertad; soy distante de todos pero cercano e involucrado en la defensa de las libertades y la democracia. Las libertades están en peligro, la primera la libertad de expresión. Sin ella, el ejercicio de las demás libertades es una quimera. Así lo supieron, y a ello dedicaron sus vidas,  los primeros demócratas de las dos orillas del Atlántico cuando aquí lo más original que se nos ocurría eran golpes tras golpes, espadones con fusiles y crucifijos, contra todo aquel que propusiera algo de libertad.

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Verdades, "mentidas" y un señor de Montellano  

No había pasado demasiado tiempo, el dolor de las familias de las víctimas y de una ciudadanía nuevamente golpeada duraba; el dolor y la pose institucional se habían relajado. Entonces estalló la cólera política y mediática contra la policía belga. Bélgica había sufrido un durísimo ataque terrorista pero lo urgente era la política. La policía, sus responsables, sufrieron críticas sin piedad incluso antes de que se pudieran aclarar todos los extremos de unas investigaciones, necesarias, para estar en mejores condiciones si es que los terroristas decidían asesinar de nuevo.

Al parecer, la policía belga no había atendido las informaciones de la inteligencia turca, ni otros avisos de Holanda, ni se preocupaban bastante sus servicios de seguridad e inteligencia de sus barrios y ciudades más conflictivos, o de las mezquitas. Además, por federales, decían, estaban descoordinados.

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Rajoy: homenaje a Lola Flores

"Juro por mi mare y por mis hijos que no me he enterao de ná. Yo voy a lo mío y de eso de leyes, no se ná de ná". La frase podría ser de un registrador de la propiedad venido a mejor fortuna, convertido en presidente del gobierno, pero no, es de Lola Flores, la Lola de España; son palabras del juicio en el que estuvo acusada de delito fiscal. Lola no sabía que no hacer la declaración de la renta durante años tuviera tan graves  consecuencias, no sabía que hay que pagar impuestos, en realidad, en aquel juicio y en la  instrucción previa, no supo casi nada aunque atesoró otros méritos a los que me referiré luego.

En una ocasión, Er Tello, chofer de Manolo Caracol, del que fui vecino, me comentó que Lola no sabía cantar pero que paseaba la bata de cola como nadie. Se quedó corto, Lola fue la inventora del rap hispano y, desde luego, una precursora indiscutible del crowdfunding, aunque ella pidió solo una peseta por español mientras que lo de Mariano de España y sus recolectores supone mucho de los 90.000 millones al año que nos cuesta la corrupción. Rajoy es un imitador de Lola, no sabe cantar o no quiere cantar, mejor dicho. Rapea bien, sus letras marianas están dando la vuelta al mundo hispano. En  lo que se refiere al crowdfunding, la recolecta de jurdores en la jerga del hampa, Rajoy, con otros fines, supera a Lola en cantidad e incluso en lo territorial. Lola nunca llegó a Suiza, ni a Andorra y menos a Jersey. Pero lo que me decía Tello era cierto, Lola con la cola era como nadie. Ahí Rajoy, pues no, sus andares y hasta los "bañares" suyos no son comparables, es más, diría que está chungo de pataje. Y Lola...

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