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La amenaza de expulsión divide a los diputados soberanistas del PSC

Los críticos del PSC acaparan los focos en el partido ante la votación de la consulta en el Parlament.

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Los críticos del PSC no aclaran que votarán y lo desvelarán en el pleno

Los críticos del PSC no aclaran que votarán y lo desvelarán en el pleno

La amenaza de expulsión del PSC de los diputados que este jueves rompan la disciplina de voto del grupo parlamentario parece que está empezando a dar sus frutos. De los seis diputados soberanistas que se habían negado a votar en contra de la petición al Congreso de los Diputados de la competencia para celebrar la consulta del próximo 9 de noviembre, uno ya ha anunciado que renuncia al acta de diputado mientras que el resto mantiene la incógnita sobre su voto, pero divididos.

El primero en descolgarse del pulso mantenido con la dirección ha sido el alcalde de Lleida, Ángel Ros, que ha comunicado esta misma tarde al primer secretario del PSC, Pere Navarro, su renuncia al acta de diputado. Ros lo ha hecho por teléfono mientras Navarro se encontraba en Madrid reunido con el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, después de haber mantenido un almuerzo con el grupo de diputados críticos formado por Joan Ignasi Elena, Marina Geli, Núria Ventura, Rocío Martínez-Sampere y Xavier Sabaté.

En declaraciones, el alcalde de Lleida ha explicado que ha renunciado “por coherencia con mis principios, por fidelidad a los votantes del PSC y a los principios fundacionales y catalanistas del partido”. Ángel Ros, que lidera la corriente interna crítica Reagrupament, sigue defendiendo la abstención de los socialistas catalanes como opción más válida para no posicionarse nuevamente con el PP y Ciutadans en la cámara catalana, y frenar así un nuevo descalabro electoral.

Entre los parlamentarios socialistas que, de momento, optan por el silencio parece que también empiezan a producirse divisiones. Así, mientras que Geli, Ventura y Elena siguen plantando cara a Navarro y mantienen su disposición a romper la disciplina del grupo y abstenerse o, incluso, votar a favor asumiendo el precio de su insubordinación, Sabaté y Martínez-Sampere se estarían planteando dar un paso atrás y votar en contra para no ser expulsados. Se trataría de un no crítico, una modalidad de voto que últimamente está muy de moda en el Parlament.

Desde Madrid, Pere Navarro ha calificado la renuncia de Ros de “gesto que le honra porque antepone los intereses del partido a los personales” y ha animado a los demás diputados rebeldes a seguir su ejemplo si no están de acuerdo con la línea del partido “aprobada por mayoría”. Curiosamente, el acta que deja libre el alcalde de Lleida en el Parlament la ocupará el oficialista Óscar Ordeig, candidato del PSC en La Seu d’Urgell y adversario de Ros en el último congreso de los socialistas leridanos.

A pocas horas de la celebración del pleno en el Parlament, las reuniones se intensifican pero los intereses personales parecen imponerse sobre el consenso inicial del grupo soberanista para satisfacción de Navarro. En el caso de Ángel Ros, el alcalde prefiere retirarse a su refugio de Lleida donde gobierna con mayoría absoluta para seguir haciendo oposición desde dentro del PSC. Otro ejemplo es el de Martínez-Sampere. La dirigente socialista es uno de los cinco candidatos a las elecciones primarias del PSC de Barcelona.


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