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Sarah Glidden: "El periodismo debe poner rostro a los refugiados y mostrar que tienen vidas como las nuestras. No son números"

Oscuridades programadas es el resultado final de un viaje que la dibujante Sarah Glidden hizo por Turquía, Siria e Irak, un cómic que retrata la vida de las personas refugiadas en Oriente Próximo

La autora es una de las voces de no ficción más originales del momento y referente del llamado comic journalism, que propone reportajes con historietas gráficas que cuestionan el periodismo tradicional

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Sarah Glidden, autora de 'Oscuridades programadas'

Todo comenzó el año 2010, cuando la joven ilustradora Sarah Glidden (Boston, 1980) se fue de viaje por Turquía, Siria e Irak con dos amigos de un colectivo periodístico sin ánimo de lucro llamado The Seattle Globalist. Su idea inicial, que era seguir a estos dos periodistas y escribir un libro documentando su trabajo, ha acabado convirtiéndose en la novela gráfica Oscuridades programadas (Salamandra Graphic), un apasionante relato sobre la vida de los refugiados en la zona, y una aguda reflexión sobre el periodismo. "Antes de este viaje no sabía casi nada de periodismo, sólo lo que había preguntado a mis amigos periodistas. Por ejemplo: cómo encontraban las historias o como sabían con quién hablar? Tenía una idea muy romántica del periodismo, como la de las películas y quería saber cómo era de verdad su trabajo. Por eso quería viajar con ellos. y descubrí el auténtico periodismo", confiesa Glidden.  

Cuando en junio de 2011 Sarah Glidden publicó Una judía americana perdida en Israel (Norma) en Siria se producían las primeras manifestaciones en contra de Bashar el Asad. Sólo habían pasado seis meses desde que la dibujante, en diciembre de 2010, concluyó el periplo por Turquía, Irak y Siria. Un viaje, en parte, motivado por las consecuencias de la guerra de Irak. Tres escenarios entrecruzados por el drama humano de los refugiados, tanto los iraníes que llegaban a Turquía como los iraquíes que encontraban seguridad en una Siria muy diferente de la de ahora. En el viaje sumaron Dan, un ex marine de la guerra de Irak. Un testigo revelador sobre los conflictos y que defiende sin reticencias que puede formar parte de una guerra y, al mismo tiempo, ser feliz. Su historia despierta conversaciones sobre las responsabilidades colectivas del conflicto, que el resto de protagonistas vivieron desde la distancia. "Es fácil echar la culpa a los soldados que combatieron o los políticos que tomaron las decisiones, pero las cosas son más complicadas. De una manera o de otra, todos somos responsables de las cosas que están pasando", dice Glidden.

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'Oscuridades programadas' de Sarah Glidden

En el cómic Oscuridades programadas la guerra como acto siempre aparece en un segundo plano. No es extraño si consideramos que Glidden, durante su estancia en Siria, se encontró un país estable y, entonces, bastante alejado del conflicto bélico, por lo que para muchos iraquíes se convertía en una oportunidad para comenzar una nueva vida. Sus ilustraciones dibujan escenarios que no tienen nada que ver con el presente. Sólo el rostro de los refugiados reflejan la cara de dolor y miseria. "Es necesario entender que es gente como nosotros, que lo que les pasa a ellos nos puede pasar a nosotros. El periodismo debe poner rostro a los refugiados y mostrar que tienen vidas como las nuestras. No son números", destaca la autora. “Todos, -añade-, tienen en común que son personas sin esperanza ni futuro. Gente que quiere volver a su país y vivir en su casa de forma segura. Pero en Europa y en Estados Unidos no los entendemos. Creemos que buscan una excusa para venir a nuestros países porque son los mejores del mundo. Pero la guerra les impidió seguir con sus vidas".

El tema de los refugiados es fundamental para la autora: "Estoy muy preocupada porque los refugiados seguirán aumentando, no sólo por los conflictos sino también a consecuencia del cambio climático, que obligó a muchos a dejar sus hogares. Y si no tenemos un sistema para ayudarles tendremos millones de personas desplazadas, como los sirios o los iraquíes, que no tuvieron un lugar donde vivir". Glidden esgrime responsabilidades a su gobierno y a Donald Trump por haber empeorado la situación del refugiado en Estados Unidos. "El discurso de Trump apoya una actitud violenta contra los inmigrantes y mucha gente los temen, temen perder sus privilegios y derechos por su culpa". La autora considera que los estadounidenses viven una realidad paralela y totalmente alejados de lo que ocurre en el resto del mundo y, especialmente, en Asia o Latinoamérica."Los países más ricos como Estados Unidos o Canadá tenemos la obligación de ayudarles, en parte porque también somos la causa de muchos de sus problemas".

Periodismo dibujado

¿Qué es el periodismo? ¿Cómo se propagan las historias? ¿Cuando se confunden la memoria y la verdad? Estas son algunas de las preguntas que también se hace Oscuridades programadas. Glidden denuncia que los reporteros quieren sólo cazar noticias y muestra la dificultad de ejercer la profesión de manera independiente. Algunos personajes que aparecen durante el cómic son un blogger iraní, un representante de las Naciones Unidas, un taxista o un iraquí expulsado de los Estados Unidos. Esta novela gráfica de no ficción sitúa a la autora como una de las voces de no ficción más originales del momento. Otros autores que también han publicado crónicas gráficas como Glidden son el autor alternativo de cómics Joe Sacco, con sus novelas gráficas Notas al pie de Gaza o Gorazde: Zona Protegida o Guy Delisle, con trabajos como Pyongyang, Crónicas birmanas o Crónicas desde Jerusalén. Son algunos de los referentes del llamado comic journalism, que propone reportajes periodísticos con los dibujos y la narrativa de los tebeos como sustitutos del texto y las fotos. Quizás alguien rechazará la etiqueta comic journalism. Parece que la visión informal del tebeo y la supuesta objetividad del periodismo no puedan encajar. Y más si las historias tratan guerras, injusticias y temas sociales.

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'Notas al pie de Gaza' de Joe Sacco

Cabe recordar que los trabajos más conocidos de Sacco son sobre Palestina, Irak, Chechenia o la guerra de los Balcanes. O que Dan Archer es especialista en el comercio de personas, un hecho que ha estudiado sobre el terreno en diferentes lugares del mundo. Pues bien, lo cierto es que los términos cómico y periodismo pueden encajar, que en algunos casos lo hacen muy bien y que estamos ante un género que, además de unos valores propios, tiene unos planteamientos radicales que cuestionan ciertos aspectos del periodismo actual. Aunque actualmente se ha ganado el respeto del público y que está de moda, el comic journalism no parece tener un futuro fácil. Las relaciones con los medios de comunicación tradicionales, cuando existen, son complejas. Por otra parte, no todos los intentos del  comic journalism son exitosos. Y no se ve claro que esta propuesta tenga cabida en todos los medios o que las historietas dibujadas sirvan para tratar cualquier tema. También cabe preguntarse cuántos autores son capaces de afrontar, con solvencia, los retos estilísticos y morales que plantea un género arriesgado y moderno, a pesar de la apariencia naïf y retro que le da la vuelta al papel y el lápiz en plena era digital. Quizás uno de los mensajes del comic journalism es que hay que recuperar algunos valores perdidos.

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