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Cultura & tecnología

II Congreso del Libro electrónico: ¿Salvarán las bibliotecas al ebook?

Las bibliotecas públicas fueron las que se mostraron más receptivas y con más ganas de innovar en el terreno del libro electrónico durante el encuentro celebrado en Barbastro

La plataforma eBiblio ya ha alcanzado los 20.000 préstamos digitales en menos de dos meses

Las editoriales tradicionales volvieron a reflejar su desapego ante los cambios que se están produciendo en el sector

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Los fundadores de las cinco start up presentadas en el Congreso// Foto: Álvaro Calvo @congresoEbook

Los fundadores de las cinco start up presentadas en el Congreso// Foto: Álvaro Calvo @congresoEbook

No empezó bien el II Congreso del Libro Electrónico celebrado estos días en Barbastro (Huesca). Es más, jarro de agua fría y demasiados tics del pasado de la mano del discurso inaugural del escritor Gonzalo Torné y de la primera charla, conducida por Claudio López de Lamadrid, director editorial de Penguin Random House, y en la que participaron Paula Canal, editora de Anagrama y Luis Magrinya, de Alba editorial. “Las expectativas ahora se han enfriado”, aseveró Torné sobre la explosión del ebook. “No, nos hemos planteado nada. Seguimos trabajando de forma tradicional [con las cubiertas de los libros]”, llegó a decir Canal. “Internet no es nada. Es lo que yo quiero que sea”, remachó Magrinya, ante una platea ojiplática. Y sólo eran las 11 de la mañana.

Hasta ese momento, el encuentro había tenido ciertos destellos. Arantxa Mellado, directora de Actualidad Editorial , dejó bien claro que el ebook hacía tiempo que había roto los canales tradicionales y que ahora “la cadena de valor lineal” ya no era tal sino “una red transversal” que obliga a pensar “en nuevos modelos de negocio y a reinventarnos como industria, ya sea mediante préstamo, venta o suscripción”. Parafraseando a Umberto Eco: hay que buscar el equilibrio entre apocalípticos e integrados.

Dos horas más tarde las cartas estaban sobre la mesa: todavía existía el choque de trenes –t al y como se observó en la edición del año pasado- entre los que apuestan por el digital y los que están esperando que el temporal amaine (aunque no parece que lo vaya a hacer). Hasta que llegaron los representantes de las bibliotecas, y entonces, por primera vez, se empezaron a vislumbrar nuevas ideas, motivaciones y cierto sentido común sobre lo que está representando el ebook en el sector editorial.

“Los lectores demandan el préstamo digital”

De hecho, muchas cosas están cambiando en el terreno de las bibliotecas en los últimos meses. En septiembre surgió la plataforma nacional ebiblio para todas las bibliotecas públicas del estado, excepto el País Vasco, que permite el préstamo digital. Y a pesar de algunas sombras como la escasez en su número de títulos y licencias, Isabel Cuadrado, jefa de área de planificación Bibliotecaria del Ministerio de Educación y Cultura, ya indicó el jueves que en estos meses se habían producido 20.000 préstamos y habían usado el servicio 8.000 usuarios. También adelantó que el año que viene el Estado seguiría aportando un millón de euros para el mantenimiento de esta plataforma (este año se invirtieron 1,6 millones de euros).

Si el País Vasco no participa en ebiblio es porque ha montado su propia biblioteca digital, eLiburutegia, que es un modelo algo diferente al del resto de España, como explicó la responsable del servicio de bibliotecas del Gobierno Vasco, Francisca Pulgar. Para empezar tienen su propia plataforma de distribución y software –no es Libranda- de código abierto –pueden ir entrando nuevas colecciones- y los que seleccionan los títulos son los propios bibliotecarios de los centros integrados, que los solicitan a las editoriales.

En el modelo nacional ha sido una comisión creada por el Ministerio la encargada de esta selección. eLiburutegia comienza además con 25.000 títulos –algunos tienen DRM y otros no y también se pueden leer mediante streaming- y cada licencia podrá tener 20 préstamos. ¿Por qué una plataforma propia? Hay que mirar el presupuesto: el País Vasco ha destinado hasta 240.000 euros para crear su propia red, lo que no está al alcance de otras comunidades autónomas.

Además de las plataformas, los representantes de las bibliotecas públicas esbozaron nuevas ideas sobre las posibilidades del libro electrónico. Como dijo Carme Fenoll, jefa de servicio de bibliotecas de la Generalitat de Catalunya, “este es un servicio que demanda la gente” y que “podemos implementar con un bibliotecario personalizado, con clubes de lectura virtuales, con más interacción con los lectores, con herramientas de autoedición. También podemos dar a conocer a los autores digitales con booktrailers, con presentaciones” indicó con cierto alborozo para rematar con pesar que “cuatro de diez catalanes no leen ni un solo libro al año”.

Dinero público “bienvenido”

Desde las bibliotecas universitarias, Ramón Abad, director de la biblioteca de la Universidad de Zaragoza, recordó cómo estaban aumentando paulatinamente los préstamos en estos centros y manifestó que lo deseable es que todos los servicios de préstamo estuvieran integrados, no ir de una plataforma a otra. Y acabó con una bofetada al Gobierno por la aprobación de la nueva Ley de Propiedad Intelectual que “ha impuesto un canon leonino a las universidades a la hora de compartir los contenidos y que va a acabar con el acceso abierto” en la universidad pública.

Otro proyecto interesante presentado por Carme Fenoll fue LibriData, una plataforma digital online creada por la Cámara del Libro de Catalunya que integra todos los datos de los libros y que permite conocer los puntos de venta de esos libros o cuántas unidades se venden: el imperio de los metadatos, tan útil para el sector.

En definitiva, las bibliotecas demostraron estar mucho más avanzadas en el territorio digital que editores y libreros. Como explicaron algunos expertos en edición digital a este diario, “siempre es más fácil cuando se trata de dinero público y no privado, pero bienvenido que las bibliotecas empiecen a utilizar estos presupuestos para desarrollar el libro digital. Son las que mejor pueden hacerlo”. Y, en realidad, ya llevaban algunos años de retraso.

5 nuevas startups sobre ebooks

La jornada finalizó con la presentación de cinco nuevos proyectos relacionados con el ebook que también muestran que algo se mueve en la escena más allá del apalancamiento de la industria. Fueron los siguientes:

Boolino: Se trata de una plataforma de libros infantiles basada en la prescripción: se recomiendan libros a los padres para que puedan leer junto a sus hijos. Ya cuentan con 70.000 títulos. También se proponen juegos de manualidades relacionados con las historias o personajes de los libros.

Spanish Digital Link: Fundado hace un año y medio en Barcelona, es un proyecto que aborda toda la gestión de un título electrónico, desde la distribución y venta, el análisis de los metadatos, la conversión digital, la edición y la promoción.

Seebook: Nació en julio de 2013 y es una curiosa combinación entre el libro digital y el objeto tangible. Es un servicio que dispone al lector de tarjetas físicas que poseen un código que se descarga en los dispositivos electrónicos y así se obtiene el libro digital. Está pensado para coleccionar, regalar, la firma de autores… Actualmente se venden en 95 librerías en España.

Bookmovies: Es un servicio de promoción de libros electrónicos mediante los conocidos booktrailers. El autor que quiera promocionar su título puede elegir a qué nicho de mercado se quiere dirigir y esta plataforma se encarga de producir y distribuir el vídeo promocional.

Manuscritics: Es una plataforma recién formada que busca crear una comunidad de lectores. Ellos se encargan de los informes de lectura para hacer llegar a los editores libros que ya tienen una calificación y pueden resultar una apuesta algo más segura.

Foto:  Álvaro Calvo

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