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Abengoa reconoce que su situación actual dificulta la venta de activos

El martes, su ex presidente declaró en la Audiencia Nacional que la empresa no tiene "ningún problema, excepto de liquidez"

Sin embargo, la empresa reconoció anoche que entre los "riesgos" de su plan de salvamento está el de que su situación de preconcurso reduzca el interés de los activos que quiere vender

La compañía calcula que valdrá 5395 millones tras ejecutar su plan de viabilidad, que todavía necesita del visto bueno de sus acreedores

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La Nueva Abengoa será un 55% más pequeña y tendrá una deuda de cerca de 4.000 millones

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Abengoa no es tan optimista como su ex presidente Felipe Benjumea, que en la mañana del pasado martes declaró en la Audiencia Nacional, en el proceso que se sigue contra él por un presunto delito de administración desleal, que la empresa no tiene "ningún problema, excepto de liquidez".

La empresa ha incluido en su plan de viabilidad industrial, remitido en la noche del martes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), determinados "riesgos" entre los que señala que la situación actual de preconcurso de acreedores reduce el interés de los inversores para hacerse con los activos no estratégicos que tiene a la venta y que deben contribuir a sanear la compañía.

El plan de viabilidad industrial cifra en 5395 millones de euros el valor de la "nueva Abengoa" que salga del preconcurso y que vale "siete veces más en operación que en liquidación". El plan ha sido bien recibido por los inversores. Pasadas las 10:30 horas, los títulos de Abengoa A repuntaban un 7,8% y las acciones B, de las que cotizan un mayor número en el mercado pero tienen menos derechos de voto, ganaban un 5,52%, hasta 0,172 euros.

El plan dibuja un modelo de negocio capaz de generar unos 1.000 millones de euros de caja entre 2007 y 2020, un impacto positivo derivado de desinversiones de activos no estratégicos de 473 millones en 2016-2017 y la salida de proyectos con altos requerimientos de efectivo, lo que reducirá sus necesidades de caja en 2095 millones en el mismo periodo. También plantea un ajuste de la base de costes de unos 200 millones en el horizonte de 2018.

Asimismo, prevé, en base a la cartera existente, un volumen de trabajos de 1.750 millones para 2017, 1.800 millones para 2018 y 2.100 millones para 2020.

Una serie de variables que, no obstante, afrontan eventuales riesgos como esa dificultad para las desinversiones, unos costes de salida de proyectos mayores de los inicialmente previstos o falta de visibilidad sobre la financiación para las necesidades inmediatas de liquidez que puede llevar a retrasos o sobrecostes en proyectos.

En el plan de viabilidad industrial, Abengoa cifra en 826 millones de euros sus necesidades de liquidez para este año, a los que se sumarían 304 millones de euros para 2017. Junto a esto señala la necesidad de "garantías técnicas" para poder iniciar pedidos por 525 millones de euros.

Junto a los riesgos, la compañía destaca en la presentación las oportunidades y fortalezas de esta nueva Abengoa, centrada en la actividad de ingeniería y construcción, con el foco en un número menor de geografías y líneas de negocios y con fuertes controles financieros para los nuevos proyectos que se pongan en marcha, que deben crear valor con las mínimas necesidades de capital.

El plan, elaborado junto a Alvarez&Marsall, busca presentar una nueva compañía viable "saneada y rentable" para accionistas y acreedores frente a un proceso de liquidación que "supondría enormes pérdidas para todas las partes presentes en la negociación". El programa, que no ha sido sometido a ningún proceso de auditoría, es una nueva fase en el proceso para evitar el que sería el mayor concurso de acreedores de la historia de España.

Con el 28 de marzo como fecha tope (se cumplirán cuatro meses desde la presentación del preconcurso), este plan servirá de base para que KPMG elabore una "solución global" y se inicien las negociaciones que permitan el saneamiento financiero, reduciendo la deuda a un tercio (de los 9.000 millones actuales a 3.000 millones) y permitiendo la viabilidad de la ingeniería andaluza.

En lo que se vislumbra como una negociación compleja se dibujan varias vías para reducir esos 6.000 millones de deuda: quitas (que la banca rechaza de entrada), capitalización de la deuda, préstamos participativos a largo plazo o una combinación de varias que, al final, terminará dando el control de esa nueva Abengoa a bancos y fondos.

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