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Tranvías y ascensores, un viaje en el tiempo por Lisboa

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Tranvías y ascensores, un viaje en el tiempo por Lisboa

Tranvías y ascensores, un viaje en el tiempo por Lisboa

Elementos imprescindibles del paisaje urbano de Lisboa, los famosos tranvías y ascensores de la capital lusa conducen a sus pasajeros por las laderas y colinas de la ciudad, provocando una sensación de 'viaje en el tiempo'.

Estos vehículos, que mantienen la estructura y estética original desde el siglo XVIII, están distribuidos por las zonas históricas de Lisboa, que recorren lenta y suavemente para que los viajeros puedan disfrutar de las vistas con más encanto de la capital.

Las perlas de la colección todavía están salvaguardadas por la colección del Museo de Carris, la empresa que gestiona el transporte público de Lisboa.

Entre los barrios de Ajuda y Alfama, de la parte alta a la baja de la ciudad, tierra y aire están marcados por el cableado eléctrico y los raíles urbanos, que ya forman parte de la historia de esos lugares.

De acuerdo con la empresa Carris, son más de 70 vehículos y equipamientos, entre los que se incluyen tres ascensores (Glória, Bica e Lavra), un elevador (el de Santa Justa, en la zona de la Baixa) y ocho líneas de tranvías, de las que tres son exclusivamente turísticas y que, en total, transportan a cerca de 1,1 millones de pasajeros al año.

Con 130 años de actividad, el Ascensor da Glória es el más antiguo. Está en la Calçada da Glória, una empinada subida que une la Plaza de los Restauradores con el bohemio Bairro Alto.

Desembocando en el mirador de San Pedro de Alcântara, desde donde se disfruta de una de las vistas panorámicas de la ciudad, su recorrido es un verdadero expositor del arte urbano lisboeta, con diversos paneles que llevan a momentos históricos de la capital, como la caída de la dictadura salazarista, el 25 de abril de 1974.

Integrados en el espacio público, estos típicos vehículos lisboetas hacen la conexión entre pasado y presente, pero también sirven de palco, por ejemplo, para campañas de Navidad -con Papa Noél conduciendo y cantando dentro de ellos-, así como para conciertos de fado en los tranvías o jazz en los ascensores.

Los fines de semana, la Plaza da Figueira y la Plaza do Martin Moniz son los principales puntos de salida para los visitantes que desean experimentar un paseo a la moda tradicional de Lisboa.

Y eligen los llamativos tranvías amarillos de Carris porque consiguen penetrar por las laderas empinadas, estrechas y sinuosas de las colinas de Lisboa como ningún otro transporte.

El público mayoritario son turistas -que cuentan incluso con líneas exclusivas, como los recorridos "Hills Tramcar Tour", "Tram Tour Castle" y "Tram Tour Chiado"-, y se agolpan en largas colas de espera.

El tranvía número 12, por ejemplo, recorre toda la colina del Castillo, pasando por los barrios de la Mouraria y Alfama, el mirador de Santa Luzia o la Catedral, entre otras zonas históricas o monumentales.

Para la brasileira Fernanda Carvalho, el paseo en tranvía es la mejor opción siempre que viaja a Lisboa. "Porque es supertípico (...) y las personas se escuchan las conversaciones", comenta.

Ya el monumental Elevador de Santa Justa, clasificado como Monumento Nacional en 2002, con su bella estructura de hierro fundido, es el único completamente vertical, que no utiliza vehículos eléctricos y que ofrece a los visitantes una de las principales vistas aéreas de la ciudad, en la zona de la Baixa.

Si por un lado fascinan a cada vez un mayor número de turistas, los tranvías y ascensores pierden usuarios entre los residentes locales, hartos de las largas esperas y las aglomeraciones.

Algunos resisten y los utilizan, principalmente, los días de semana, porque a determinadas zonas altas de la capital no llegan los autobuses normales o el metro.

Bárbara Almeida

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