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El dilema del Gobierno italiano sobre cómo ayudar a Alitalia

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El dilema del Gobierno italiano sobre cómo ayudar a Alitalia

El dilema del Gobierno italiano sobre cómo ayudar a Alitalia

El Gobierno italiano ha dejado claro que no habrá más ayudas de Estado para salvar a la aerolínea Alitalia, al borde de la quiebra, pero se enfrenta al dilema de tener que garantizar un futuro a 12.500 empleados y las necesarias conexiones aéreas para un país en el que el turismo es vital.

Tras el rechazo por parte de los trabajadores de la aerolínea al acuerdo del nuevo plan industrial, que preveía una recapitalización de hasta 2.000 millones de euros, Alitalia comunicó ayer que iniciaba el procedimiento previsto por la ley en estos casos, lo que podrá significar tener que pedir al Estado que nombre un comisario que gestione la situación.

Alitalia ha convocado a la asamblea de accionistas para mañana en una primera reunión, pero las posibles decisiones sobre la llamada "administración extraordinaria" se tomarán el 2 de mayo en una segunda convocatoria.

El ministro italiano de Transportes, Graziano Delrio, explicó en una entrevista publicada hoy en el diario La Stampa: "si alguien piensa que se producirá un nuevo rescate público, se lo digo claramente: No lo habrá".

Delrio adelantó que la intervención del Estado "será únicamente para evitar la quiebra" y que Alitalia "será vendida a quien haga la mejor oferta".

Por el momento, como recordó Delrio, en el último decreto de corrección de las cuentas aprobado por el Gobierno ya se preveían 300 millones de euros para que la sociedad pública Invitalia, socia de Alitalia, participase en la posible recapitalización.

"Si serán necesarios otros fondos lo evaluaremos, pero, repito, se tratará solo de acompañar la empresa o parte de ella hacia la compra de un nuevo accionista privado", agregó Delrio.

Por su parte, el ministro de Desarrollo Económico, Carlo Calenda, afirmó en declaraciones publicadas hoy en el diario Corriere della Sera que la única opción es la de "un crédito puente" que permita sobrevivir a la aerolínea los próximos seis meses.

Seis meses para que se produzca "un proceso de cesión de los activos de manera ordenada y sin dañar a los viajeros", agregó.

Un "crédito puente en determinadas condiciones" y que tendrá que ser aprobado por la Unión Europea, detalló Calenda, que especificó hoy en otra entrevista que podría ser de entre 300 y 400 millones.

Pero el problema de Alitalia es que no se trata de una empresa privada como otras, pues además de los necesarios vuelos internos, los vuelos internacionales son vitales para garantizar el flujo turístico al país, según recoge en un artículo Corriere della Sera.

Alitalia propone 3.600 vuelos semanales internacionales directos y con su venta a otras aerolíneas como la irlandesa Ryanair o la alemana Lufthansa, el Estado tendrá que tener en cuenta la necesidad de llegar "a acuerdos que eviten vuelos que hagan escalas en otros países" para que los turistas lleguen directamente a Italia, señala el diario.

Por ello, no hay unanimidad sobre que el Estado se lave la manos ante la venta de Alitalia.

El rotativo La Repubblica se hace eco hoy de la posición del ex primer ministro Matteo Renzi, quien podría pedir al Gobierno de su compañero de partido Paolo Gentiloni que explorase "otras soluciones" que no sean la venta a trozos de la aerolínea.

Por ello, añade la prensa, los accionistas de Alitalia podrían esperar a tomar decisiones hasta después de las primarias para secretario general del Partido Demócrata (PD), que se celebrarán el 30 de abril y en las que Renzi es favorito.

También el Movimiento 5 Estrellas (M5S) recalcó que en estos años se han "tirado 10.000 millones de fondos públicos" para salvar Alitalia y ahora no se puede vender así, y propuso "una alianza entre grandes empresas como ENI, Trenitalia y Leonardo con una aerolínea internacional como socio".

Pero además del futuro de la aerolínea, al Gobierno le preocupa el de los 12.500 trabajadores ya que los subsidios en caso de despidos también costarían más de 1.000 millones de euros a las arcas del Estado.

"Se abre una fase de incertidumbre y de sacrificios. Por esto tenemos todos que mantener los nervios y trabajar con determinación para asegurar que la transición se produzca con los menores costes posibles", auguró el ministro de Trabajo, Giuliano Poletti.

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