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Cómo combatir el trabajo infantil en Bangladesh

Llevamos a cabo diversos programas educativos con el objetivo de erradicar el trabajo infantil alrededor del mundo. Pero es necesario que los gobiernos busquen soluciones para acabar con este problema. 

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Trabajo infantil en Bangladesh

Trabajo infantil en Bangladesh

Con motivo del Día Mundial contra el Trabajo Infantil (12 de junio) exigimos a los gobiernos que cumplan con sus obligaciones y compromisos para eliminar el fenómeno del trabajo infantil. Según nuestra codirectora de Programas de Educo, Yukiko Yamada, “en el mundo, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), hay 168 millones de niños y niñas de entre 5 y 17 años víctimas de esta lacra. Ante esta realidad, la comunidad internacional y la sociedad civil deberían reaccionar contundentemente. De hecho, los líderes mundiales se han comprometido a acabar con el trabajo infantil en 2025, dentro del marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Debemos exigirles que cumplan con lo prometido ”.

Nuestra ONG lleva a cabo alrededor del mundo diversos programas educativos con el objetivo de erradicar el trabajo infantil. En este sentido, Yamada asegura que “el trabajo infantil debería estar prohibido en todo el mundo. Sin embargo, la situación es compleja y no basta con prohibirlo porque, sin otras medidas adicionales, el problema no se soluciona. Sabemos, por nuestra experiencia y porque así lo dicen organizaciones como la OIT, que la educación es la mejor solución para la lucha contra esta problemática" .

Uno de estos proyectos lo realizamos en Bangladesh, un país en el que casi 8 millones de niños y niñas de entre 5 y 17 años se ven obligados a trabajar a cambio de sueldo ínfimo para subsistir y ayudar a sus familias. Como consecuencia, no pueden ir a la escuela, lo que perpetúa el círculo de pobreza en el que viven. En los slums (barrios marginales) de la ciudad de Dhaka, Educo ha puesto en marcha 5 escuelas para niños trabajadores (working children schools), donde pueden estudiar y formarse gratuitamente.

Cada año asisten a estas escuelas alrededor de 1.000 niños y niñas. Van a clase por las tardes, fuera de su horario laboral, y pueden estudiar la primaria en cuatro años, en vez de los cinco del sistema educativo formal. Un factor clave del éxito de esta propuesta es la implicación de las familias y de los empleadores de estos pequeños, que facilitan su asistencia a clase y asumen la importancia de destinar una parte del día a sus estudios.

Yukiko Yamada asegura que “el proyecto está teniendo un impacto tan significativo que, conforme avanza el curso , aproximadamente el 40% de estos niños y niñas acaban dejando el trabajo para concentrarse en sus estudios”.

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