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Nueve preguntas sin respuesta sobre el Yak-42

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1. ¿Quién se llevó el dinero de las subcontratas?

El Gobierno pagó 149.000 euros por el Yakovlev que se estrelló. La empresa que fletó el vuelo cobró apenas 38.500 euros, "¿Quién se quedó con la diferencia?", se pregunta en sus memorias José Bono que, en su paso por el Ministerio de Defensa, fue incapaz de resolver este misterio. El dinero, en teoría, se dilapidó en una maraña de subcontratas a través de una agencia de la OTAN: seis intermediarios en total. Pero los contratos del vuelo y las subcontratas han desaparecido o al menos José Bono no los pudo hallar.

Solo ha aparecido la documentación de una de las seis subcontratas, pero fue inservible. Según denuncian los familiares de los soldados fallecidos, el precio y otros datos estaban tachados con típex. 

2. ¿Por qué el vuelo no tenía seguro?

Cuando Bono llegó a Defensa y revolvió los cajones en busca del expediente del Yak-42 se encontró con dos cosas: con la oposición de los oficiales del Estado Mayor de la Defensa y con un armario cerrado bajo llave, que tuvo que ordenar forzar, según cuenta en sus memorias. Dentro de ese armario, Bono no halló los contratos de los intermediarios pero sí otra irregularidad más: ni el Ejército ni la agencia de la OTAN habían contratado la prima del seguro obligatoria para los pasajeros del Yak-42.

Como no había seguro, todas las indemnizaciones por el siniestro las acabó pagando el Estado. Fueron más de seis millones en total.

3. ¿Quién se llevó el dinero del resto de los vuelos?

El vuelo que se estrelló no fue el único que se tramitó con este mismo procedimiento de subcontratas en los traslados militares hasta Afganistán. Hubo 42 vuelos en total y sus contratos, misteriosamente, tampoco han aparecido aún. Es una anomalía tan enorme como el dinero que el Gobierno dilapidó con los intermediarios o la ausencia de seguro. Si en todos los demás vuelos también se perdieron 110.000 euros con las subcontratas, suman 4,7 millones de euros en total. Son estos contratos los que las víctimas ahora exigen a María Dolores de Cospedal.

4. ¿Por qué las prisas para celebrar el funeral de Estado?

El avión se estrelló en la madrugada del 26 de mayo de 2003. Apenas 60 horas después, se celebró el funeral. En el juicio, se descubrió que Federico Trillo fijó la hora para el funeral tras una reunión con el presidente Aznar. Los militares que estaban en Turquía realizando  las supuestas autopsias ‘light’ no fueron consultados, según declararon ante la Audiencia Nacional. Se enteraron por los periodistas de la hora y fecha del funeral. Los cadáveres fueron repatriados sin que se hubieran realizado las autopsias de identificación, sin la documentación necesaria para el traslado y sin el certificado de defunción.

5. ¿Por qué el PP pagó con su caja B la defensa de los militares imputados?

Las autopsias chapuzas acabaron en la Audiencia Nacional. A los familiares les costó llegar hasta allí. Desde Defensa, el entonces ministro Trillo les envió varias cartas, insistiéndoles en que pasasen página y que acudiesen al psicólogo, a pesar de las evidencias que demostraban que los cuerpos no habían sido debidamente identificados. Cuando la Fiscalía ordenó reabrir las tumbas y analizar el ADN de los cadáveres, encontraron 30 cuerpos bajo un nombre equivocado. En uno de los féretros aparecieron tres pies. En otro, botas de dos números distintos con su pie dentro. En otro más, en la tumba de un cabo negro, el cuerpo de un sargento blanco.

Los militares que participaron en estas autopsias fueron imputados, pero el PP no les abandonó. Luis Bárcenas entregó dinero de la presunta caja B del partido a Federico Trillo para pagar a los abogados de los militares, según confesó el propio Bárcenas en la Audiencia Nacional.

6. ¿Por qué uno de los informes sobre el Yak-42 está clasificado como secreto?

Lo cuenta Elisa Beni en este artículo en eldiario.es. Cuando el juez Grande Marlaska abrió la investigación sobre la seguridad del Yak-42, Defensa le mandó un informe del coronel Javier Merino, del Centro de Inteligencia y Seguridad. El informe tenía 15 páginas y un apartado, el punto 4, que fue clasificado como secreto y no fue aportado al juicio. En ese punto se habla del estado de los aviones. Aún no ha visto la luz.

7. ¿Por qué Trillo premió a la cúpula militar implicada en el Yak?

Solo doce días después de la catástrofe del Yak-42, el general del Ejército del Aire José Antonio Beltrán fue ascendido a teniente general. Beltrán fue el hombre que coordinó la repatriación de los cadáveres. 

Un mes después de la tragedia, Trillo también condecoró al principal responsable de las falsas autopsias, el general Navarro. Le premió con la Gran Cruz Militar.

Ambos fueron después imputados por la Audiencia Nacional. Beltrán fue absuelto. Navarro, condenado.

8. ¿Por qué el Gobierno de Rajoy indultó a los condenados?

El juicio del Yak-42 acabó con solo tres militares condenados: el condecorado general Vicente Navarro, el comandante José Ramón Ramírez y el capitán Miguel Sanz. Ninguno de los tres llegó a entrar en prisión. El general Navarro –tres años de condena– se libró de la cárcel por una enfermedad y murió poco después. El comandante Ramírez y el capitán Sanz –año y medio de condena y otro de inhabilitación– tampoco entraron en prisión porque la pena era inferior a dos años.

El comandante y el capitán también se libraron de la segunda condena, la inhabilitación, que obligaba a su expulsión del Ejército, según la ley castrense. El Gobierno de Rajoy les indultó y así salvaron su carrera militar. El indulto llegó con el informe favorable de la Fiscalía y la Audiencia Nacional, pero con la oposición de las víctimas, que les recriminan que nunca se arrepintieron y que nunca colaboraron con la investigación.

9. ¿Por qué Mariano Rajoy premió a Federico Trillo con una embajada en Londres?

Para Rajoy, primó mucho más la lealtad, y el pago por todos los servicios prestados al partido, desde  lograr el archivo del caso Naseiro, entorpecer la investigación del caso Gürtel lograr la dimisión de Camps.

Nada más llegar al Ministerio de Exteriores, José Manuel García Margallo aseguró que pretendía eliminar todos los "embajadores políticos", a todos aquellos que no vinieran de la carrera diplomática. Poco después, se tuvo que comer sus palabras y tragarse a Federico Trillo como embajador en Londres, a pesar de su nula experiencia diplomática y su escaso conocimiento del idioma. Una de las primeras decisiones de Trillo como embajador en Londres fue apuntarse a un curso intensivo de inglés.

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