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GALICIA

"Los servicios públicos no responden como deberían ante el maltrato a las mujeres"

Aurora Antúnez, presidenta de la asociación Enriqueta Otero, mujeres lucenses contra la violencia de género, advierte de la importancia de desterrar las "justificaciones" para las agresiones machistas, comenzando por las existentes en los medios

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Aurora Antúnez

Aurora Antúnez

Las "mujeres lucenses contra la violencia de género" decidieron agruparse en torno al nombre de Enriqueta Otero, la maestra y guerrillera que combinó la lucha contra el franquismo con la defensa de los derechos de las mujeres. Aurora Antúnez, presidenta de las conocidas popularmente como As Quetas, advierte de que, a pesar de a la evolución de los últimos años, aún resulta muy difícil que una mujer que padezca la violencia machista "se identifique como víctima" o que la sociedad "reconozca que su conocido, amigo o hermano puede estar maltratando a otra persona". En tiempos de recortes el colectivo apuesta por el "empoderamiento femenino" y la "sensibilización social" para buscar su objetivo fundamental: combatir las agresiones machistas. Por todo esto, As Quetas están en pleno proceso de relanzamiento de su actividad.

La elección del nombre para vuestra asociación no es menor... Enriqueta Otero fue una guerrillera y una luchadora...

Como somos una asociación lucense y feminista quisimos ponerle un nombre de mujer a nuestra asociación. Es una manera más de honrar y reconocer a todas esas mujeres que la historia se encargó de invisibilizar o silenciar pero que estuvieron ahí, abriendo camino para las nuevas generaciones. Enriqueta es un personaje lucense muy conocido, mucha gente la trató, o se acuerda de ella, de su forma de vestir, de sus muletas, de su carrito... desde luego no pasaba desapercibida, pero en general la gente no sabe muy bien quien era Enriqueta Otero o lo que hizo. Lo que más nos motivó para ponerle su nombre a la asociación fue enterarnos que tenía la idea de crear una casa de la mujer allí en su Miranda natal, en Castroverde, era una casa de acogida para mujeres, víctimas de la violencia, prostitutas... en la que primaba la formación laboral y cultural. También porque consideramos preciso tener ese carácter reivindicativo, nos gusta colaborar, pero también decir las cosas claras cuando es preciso, y Enriqueta no tenía pelos en la lengua, así que en eso también coincidimos, matizando que nosotros tratamos de ser algo más dialogantes de lo que era ella, que tenía fama de empecinada.

Enriqueta Otero tomó partido toda su vida; ¿por qué es importante tomar partido abiertamente en la sociedad contra la violencia machista?

Pues porque se está viendo, por desgracia, que las leyes y los recursos sociales, policiales, judiciales... no son suficientes para atajar el problema. Es preciso tomar conciencia de que es un problema social, que nos afecta principalmente a las mujeres, a todas, porque ninguna estamos libres de que nos suceda, pero por extensión a todas las personas, muy especialmente a los hijos y hijas de esas mujeres. Hay que entender de dónde viene, que es esta sociedad machista en la que todos y todas nos educamos la que sostiene la violencia machista y que mientras no le plantemos cara todos juntos, no vamos a poder acabar con ella. La violencia machista mata cada año a más de 60 mujeres en España, y en el mundo supone la primera causa de muerte en el género femenino, es una barbaridad. ¿Qué es lo que puede hacer una persona individual? Lo primero y más importante ser consciente de los comportamientos machistas que él o ella misma esta reproduciendo, de manera probablemente inconsciente, pues todos nos educamos en una sociedad machista y por lo tanto en mayor o menor medida reproducimos esos comportamientos. Según los últimos estudios realizados, parece ser que vamos hacia atrás, y que cada vez son más los chavales y chavalas que aceptan como normales comportamientos violentos como el control, los celos, el chantaje emocional...

¿Una de las luchas es contra la vergüenza por parte de las mujeres víctimas de violencia?

Sí, culpabilidad y vergüenza son sentimientos que habitualmente podemos encontrar en mujeres que han sufrido maltrato y aquí juega de nuevo un papel importante a conciencia social, en este caso más que conciencia sensibilización. Es preciso entender cómo funciona este tipo de violencia y en qué se basa para tener empatía por las víctimas, entenderlas y apoyarlas, no culpabilizalas. Aún hoy en día se escuchan frases del tipo "si esta con él es porque quiere", "debe ser masoca" o de manera casi inconsciente los propios medios de comunicación buscan una justificación para los asesinatos de mujeres "ella ya estaba con otro", "él móvil del crimen fueron claramente los celos"... La falta de apoyo social echa para atrás a muchas mujeres a la hora de dar el paso y denunciar, hay que tener en cuenta que es probable que estas mujeres se encuentren en una situación de aislamiento, con la autoestima muy baja, sentimientos de incapacidad e inutilidad. Lo que menos necesitan estas mujeres es sentirse solas o desamparadas, el apoyo social es fundamental, los vecinos, los compañeros de trabajo, los sanitarios, todos y todas en general debemos conocer qué es lo que están pasando para apoyarlas hasta que se sientan fuertes para dar el paso de denunciar y dejar a su agresor, pues es justo después de la denuncia o de tomar la decisión de dejarlo cuando son más vulnerables.

¿Qué puede hacer una asociación como la vuestra en ese sentido?

Nosotros lo que hacemos es tratar de informar sobre qué es y cómo funciona la violencia de género. Concretamente en ese sentido tenemos en mente hacer talleres o charlas para entender "por qué se quedan" para que el entorno entienda por qué una mujer vuelve con su agresor, pues para el entorno puede ser muy frustrante esa situación, y acaban por darle de lado, y aquí es donde surge la culpabilización.

¿Se notan en vuestra actividad los recortes generalizados que se están aplicando?

Como asociación no, porque nosotros hasta ahora no hemos solicitado ninguna subvención, trabajamos con gente voluntaria y procuramos el autofinanciamento, si bien es cierto que nuestro presupuesto es reducido. Tenemos en mente evolucionar y crecer como asociación así que no descartamos en un futuro próximo solicitar alguna subvención, pero lo es importante que la gente sepa que lo único que se precisa para cambiar las cosas es voluntad y tiempo. Como he leido por ahí, "yo sola no voy a poder cambiar el mundo pero juntas lo vamos a poder mover un poquito". La unión hace la fuerza y ahora más que nunca hay que tenerlo presente.

¿Y en las víctimas? ¿Es más difícil que salgan de la violencia por esos recortes? El salario de la libertad, por ejemplo, acaba de descender un 25%...

Ser mujer, por desgracia, aún sigue siendo un factor añadido de vulnerabilidad, por muchos motivos. La situación actual del país motiva evidentemente a que muchas mujeres permanezcan en una situación de maltrato pues las alternativas que se les presentan no son nada alentadoras. Habría mucho que criticar a los poderes públicos. Nosotros colaboramos siempre que podemos con los movimientos sociales de Lugo como el 15M para denunciar este tipo de situaciones, también acabamos de tener una reunión con una representante del Grupo de Derechos Sociales y Renta Básica de Lugo que se ofrecían como plataforma informativa y de apoyo para estas mujeres que se encontraran en situaciones de dificultad ya que la realidad es que los servicios públicos no están respondiendo como deberían y al final son los movimientos asociativos, esos que se quieren tachar de terroristas, y la solidaridad de las personas la que hace que la gente no se muera de hambre o tenga un techo donde vivir. A pesar de todo nosotros queremos ser optimistas, hay recortes y sí afectan, pero existen recursos y estos se tienen que poner a disposición de quien los necesita y si esto no es así la gente tiene que saber que hay asociaciones que están actuando, denunciando, y exigiéndoles a las administraciones públicas que hagan su trabajo. Hay un sentimiento de pesimismo generalizado, es normal, pero también es motivado, si estamos tristes nos quedamos en casa, nos volvemos egoístas y no salimos a la calle, no nos unimos para reivindicar. Hay alternativas, hay recursos, hay movimientos sociales que están actuando, que pueden ayudar pero que también precisan de gente que los ayude y que eche una mano.

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