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Bruselas teme que la victoria de Trump dé alas a la ultraderecha en 2017

Varios dirigentes europeos han reconocido que el triunfo del republicano debe interpretarse como "una llamada de atención"

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Marine Le Pen: "No le voy a dejar al Gobierno ni un minuto de tranquilidad"

La presidenta del Frente Nacional francés, Marine Le Pen. EFE

La derrota histórica que el 'establishment' ha sufrido en las elecciones de Estados Unidos con el triunfo de Donald Trump debe interpretarse como "una llamada de atención", reconocieron el miércoles varios dirigentes europeos. Temen que el hartazgo de los ciudadanos con las élites se expanda en la UE a lo largo de 2017, un año en que holandeses, franceses y alemanes acudirán a las urnas.

"El Brexit evidenció que en Europa ya existe esta fractura", explican Corinna Horst y Rosa Balfour, analistas del German Marshall Fund. El resultado del referéndum sobre la salida del Reino Unido de la UE proclamó a Nigel Farage, el líder del UKIP, como vencedor. Fue la victoria definitiva, ya que antes había logrado que el ex primer ministro británico, David Cameron, convocase la consulta por temor a perder más terreno en las encuestas. Farage, no obstante, ha acabado dimitiendo.

El miércoles, cuando la victoria de Trump ya era evidente, los primeros europeos en felicitarle fueron la líder del Frente Nacional, la francesa Marine Le Pen, y el holandés Geert Wilders. Ambos con mensajes xenófobos, contrarios al euro y a las normas que vienen de Bruselas. "Creo que los americanos, como los europeos, se sienten insultados por todos los que ignoran sus problemas", dijo el neerlandés, que se atrevió incluso a vaticinar una "Primavera Patriótica".

Francia celebrará sus elecciones presidenciales en abril y según una encuesta publicada este fin de semana, es la candidata que más votarán los ciudadanos de todas las franjas de edad, excepto aquellos mayores de 65 años. En Holanda, donde los comicios son en mayo, algunos sondeos también sitúan a Wilders en cabeza, empatado con el partido del primer ministro, Mark Rutte. A principios de este año, los holandeses votaron en contra del acuerdo de asociación entre la UE y Ucrania, en un resultado que se interpretó como un rechazo a Bruselas.

Las elecciones presidenciales austríacas miden el declive de grandes partidos

Norbert Hoffer, del partido ultraderechista austriaco FPÖ EFE

En Europa, los ciudadanos han castigado a sus Gobiernos por los recortes aplicados en mitad de la crisis económica. Entre 2010 y 2012, la canciller alemana, Angela Merkel, fue la única dirigente que aguantó en el cargo. Y a los efectos políticos de la Gran Recesión, hay que añadir ahora los de la crisis de refugiados, con la que los populistas han seguido obteniendo apoyos.

En diciembre, el xenófobo Norbert Hofer parte como el principal favorito para ganar las presidenciales de Austria y en Alemania, el AfD puede convertirse en la tercera fuerza en el Bundestag. El triunfo de Trump como nuevo presidente de Estados Unidos podría servirles de apoyo, de cara a la opinión pública. "Las elecciones americanas demuestran hasta qué punto la política tradicional necesita renovarse si quiere mantener la democracia liberal", dicen Horst y Balfour.

En función de quién gane las elecciones de 2017, las divisiones que existen en el interior de la UE pueden incrementarse, dificultando su gobernabilidad. Desencuentros que ya quedaron patentes el miércoles, cuando el primer ministro Húngaro, Victor Orban, fue el único mandatario europeo que se alegró de la victoria de Trump. "¡Qué buena noticia!", dijo. Su entusiasmo contrastó con los mensajes de Merkel y Hollande, recordándole al magnate neoyorkino los valores de la sociedad occidental y los lazos que unen a Europa y Estados Unidos.

Hillary Clinton era la candidata favorita en la mayoría de capitales europeas y en Bruselas. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, publicó un tuit el domingo con un deseo de su mujer: "Con un Donald es suficiente". Los ministros de exteriores de la UE se reunirán el domingo de urgencia para analizar cómo deben abordarse las relaciones transatlánticas a partir de ahora. Desde la política comercial (el TTIP ha quedado enterrado definitivamente), hasta la seguridad europea, pues Trump amenaza con no apoyar a los socios de la OTAN si no incrementan su gasto en defensa. El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, volvió a exigir el miércoles el establecimiento de un ejército europeo, un frente que también abrirá divisiones.

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