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No sé

Las encuestas detectan que hay mucha falta de decisión. A ver, usted, ¿a quién va a votar? No sé. Puede ser una manera menos borde de responder: ¿a ti qué te importa?

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Los indecisos. Con este nombre hay grupos de música, peñas de carnaval e incluso equipos de fútbol. Y seguro que hay  muchas más bandas de todo tipo de actividad y jolgorio que se hacen llamar así: indecisos.

Parece que los españoles somos muy de eso. No sé. Se puede estar indeciso de manera temporal ante una situación puntual o se puede ser indeciso en la vida. .

Si lo llevamos al terreno político, ahora los indecisos son los que mandan, los que determinarán si es que llegan a decidirse. I don't know.

Las encuestas detectan que hay mucha falta de decisión. A ver, usted, ¿a quién va a votar? No sé. Puede ser una manera menos borde de responder: ¿a ti qué te importa? Habrá quién no sepa realmente cuál será su papeleta y estarán aquellos que piensan: ¿por qué le voy a decir a un extraño a quién voto?

Las encuestas son cuestionables. Su valor viene determinado por la ficha técnica, el trabajo de campo y el de la 'cocina'. Tan importante es la mercancía y dónde la compras como su limpieza y cocción. Si quieres comer un buen besugo al horno, no compras un pescado de ojo turbio y le metes al microondas.

Hay quién cree que las encuestas son como las morcillas: muy sabrosas hasta que se sabe cómo se hacen. Por ejemplo, Silvio Berlusconi dice: "Un sondeo constata que el 33% de las jóvenes italianas se acostaría conmigo". El resto contesta: "¿Otra vez? No-sé-yo". No sé yo qué pensar de eso. Bueno, si lo sé, pero está de moda la indecisión.

Dejando al margen la validez de la metroscopia, lo cierto es que si todos, todos, todos los sondeos desprenden un alto porcentaje de indecisos, será que los hay. Y no ya por las encuestas, sino porque lo dice mi madre que lleva toda la vida votando a los mismos. "Mira, hija, no quiero votar a los de siempre, pero es que los de ahora tampoco me convencen. Igual no voto. No sé".

Hay mucha gente que está harta de los partidos clásicos pero tampoco ve una salida en los nuevos. Sobre todo cuando a las marcas que se veían de lejos y por la tele, les van poniendo rostros cercanos y ya se sabe que en los pueblos se conoce todo el mundo. Por cierto, lo de Berlusconi lo podemos tomar a risa, pero... ¿el subidón de Ciudadanos? ¿Así? ¿A un chasquido de anuncio? ¿A golpe de un titular de programa económico? I don't know.

Y tampoco sé, y por eso me lo pregunto, si parte de la indecisión no será voto de vergüenza como indican los sabios cronistas. En todas las elecciones existe un voto oculto que en estos momentos podría ser más voluminoso.

Sin carné y verdadera convicción o agradecimiento, porque favores, trabajos y amigos te da la vida, ¿quién reconoce hoy que votará al PP? Y tampoco es que vaya la peña por ahí presumiendo de votar al PSOE. Sí, los mayoritarios confían en el voto oculto. Es su manera de resistirse al enterramiento de la anunciada muerte del bipartidismo. Qué sé yo.

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