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Indar Electric, tecnología vasca para extraer agua en el subsuelo de Las Vegas

La empresa de Beasain gana un contrato de 70 millones de dólares para fabricar e instalar unas motobombas de agua sumergibles que palíen la sequía que sufre desde hace años la capital del juego norteamericana

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Plantilla de Indar Electric

Plantilla de Indar Electric

Made in Basque Country y el Grupo SPRI se acercan esta vez a una de esas empresas llamadas de nicho, pymes de reducido tamaño pero amplia especialización que son capaces de competir e imponerse en proyectos internacionales a gigantes que les triplican o cuadruplican en tamaño y facturación. Este es el caso de Indar Electric, firma con sede en Beasain que forma parte del grupo Ingeteam y que acaba de firmar en Estados Unidos un contrato de 70 millones de dólares -el mayor de su historia- para instalar las motobombas sumergibles más potentes del mercado con el fin de garantizar el suministro de agua en Las Vegas. Tal era, y es, la complejidad del proyecto que solo tres empresas han acudido a la llamada de la Southern Nevada Water Authority (SNWA), una austríaca, otra japonesa e Indar, situada a años luz de sus competidoras en cuanto a tamaño pero no en tecnología, como señala Peio Garciandia, responsable de la ingeniería de Agua de esta pyme.

Un contrato de palabras mayores…

Sí, sin duda, todos los días no se consigue un acuerdo así, que como decíais es el más grande de nuestra historia como contrato individual. Esperemos que sea el primero de otros tantos en el futuro.

 

¿Qué supone para Indar esta adjudicación?

Para nosotros, Las Vegas y este proyecto en concreto representan un punto de inflexión en nuestra historia porque son y representan un nuevo margen de partida para desarrollar nuevos negocios y una nueva estrategia. Ha sido una alegría tremenda además porque se trata de un esfuerzo compartido por todos los que formamos esta empresa.

El proyecto les catapulta como líder mundial en la fabricación de motobombas sumergibles de gran potencia, ¿pero nos ayuda a entender cómo son estos aparatos y de lo que son capaces?

La estrategia y el contrato responden a un objetivo muy claro: los niveles de agua en el entorno de Las Vegas y su extenso valle están descendiendo a unos niveles tremendos, especialmente en el Lago Mead, que es donde se va a ubicar el proyecto y donde está la famosa presa Hoover. La presa se alimenta del deshielo de la Sierra Nevada pero en los últimos años, como decía, los niveles de agua han caído entorno a los 40 metros y siguen descendiendo, de ahí que surja un problema bastante grave: hay que abastecer de agua a miles de hectáreas y a no menos de dos millones de personas que viven en esa área.

¿Qué van a aportar ustedes?

El punto de captación de agua se encuentra cada vez más abajo, a profundidades importantes, por eso lo que vamos a hacer es bombear con nuestras bombas-motor sumergibles, que son las mayores del mundo en cuanto a potencia, y las vamos a poner a extraer agua a 140 metros de profundidad, que es un auténtico reto. Para hacernos una idea del impacto, vamos a captar agua a un nivel que serviría para llenar 250 bañeras por segundo, lo que conseguimos con una potencia de 3.800 kilowatios por grupo, siendo 30 los que nos han encargado en este momento.

¿Cómo es posible que una pyme como ustedes haya sido capaz de imponerse a multinacionales mucho más grandes en este proyecto?  

Nuestra solución, que ha desarrollado el departamento de Ingeniería de Agua de Indar, ha resuelto este problema al cliente, que solo dio la oportunidad de dar con esta solución a tres empresas del mundo: una japonesa, una austriaca y nosotros. Nos dio una cantidad de dinero a cada una y un plazo de doce meses para encontrar la solución. Y de las tres fuimos la única que pasó todos los filtros y requerimientos técnicos exigidos.

¿De qué manera va a afectar este proyecto a la sede de Beasain?

La afección digamos que va a ser plena porque el proyecto se ha desarrollado en su totalidad aquí, desde su desarrollo hasta su concepción final. Toda la parte de compras, ingeniería, montaje y producción… Todo se va a realizar aquí en Euskadi.

¿Cabría pensar que este proyecto, por desarrollarse en un país tan mediático y líder como Estados Unidos, va a marcar un punto de inflexión en la cartera de pedidos de Indar, al menos en el corto-medio plazo?

Desde luego que sí. Estados Unidos es un buen punto de partida para seguir creciendo. Creo además que no podría haber sido en otro país que no fuera éste, al menos por el carácter innovador del cliente, que ha sabido transmitirnos cuál era su problema y nosotros ser capaces de darle una solución. Estamos hablando de un proyecto pionero porque es el mayor bombeo de agua sumergible del mundo en estos momentos pero además porque estos equipos son únicos. Se trata de una tecnología propia que hemos desarrollado aquí en Indar y que es fruto de la experiencia de nuestros 77 años de historia, cincuenta de los cuales los hemos pasado diseñando y fabricando bombas de agua sumergibles. Por lo tanto, el éxito de haber ganado este proyecto es el fruto del conocimiento y experiencia de todos estos años y sin duda el efecto multiplicador que esto va a tener va a ser importante en todos aquellos casos en los que sea necesario un bombeo sumergido.

Lo que les ha llevado hasta Las Vegas ha sido un problema de sequía, pero resulta que este problema es bastante común cerca de aquí en Euskadi. ¿No se plantean impulsar otros nichos de mercado a partir de ahora en la misma Península Ibérica, por ejemplo?

Podría ser, aunque no en la escala de Las Vegas, donde las magnitudes son terribles y la dependencia de esa capital del agua es bestial. Pero puede ser que surjan oportunidades aquí, sí, aunque de momento estamos enfocando esta línea de negocio al mercado norteamericano sobre todo por el efecto llamada que está teniendo entre las principales ingenierías americanas, que están acudiendo a ver nuestro proyecto de forma constante para aprender de lo que hemos hecho.

Es curiosa esta situación teniendo en cuenta el proteccionismo del que suele hacer siempre gala Estados Unidos, siempre favorable a premiar a sus empresas en lugar de a las foráneas…

A nadie se nos escapa que el hecho de que no haya ningún fabricante americano capaz de realizar este proyecto ya es un punto a nuestro favor o a favor de cualquiera que no sea estadounidense, pero dicho esto cabe decir que Indar ya tiene una factoría en Milwaukee con 50 personas, por lo tanto está muy activa en los Estados Unidos desde hace unos cuantos años.

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