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Por qué todas las ciudades miran a Pontevedra

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Uno de los pasos de peatones elevados de Pontevedra, que obligan a los coches a reducir la velocidad. / Ayto. de Pontevedra

Uno de los pasos de peatones elevados de Pontevedra, que obligan a los coches a reducir la velocidad. / Ayto. de Pontevedra

Pontevedra se ha convertido en los últimos años en un modelo para muchas ciudades que miran cómo esta localidad gallega de poco más de 80.000 habitantes ha logrado que en apenas 15 años más del 70% de los desplazamientos urbanos se hagan a pie o en bicicleta. Las emisiones de C02 en el centro urbano se han reducido un 88%, el espacio público se ha convertido en el lugar de socialización de los vecinos, desde hace cuatro años no hay accidentes mortales y la gran mayoría de niños caminan todos los días al colegio, muchas veces solo en compañía de sus amigos.

El año pasado recibió el premio ONU Habitat por su modelo urbano peatonal. Su alcalde, Miguel Fernández Lores cuenta cómo han logrado que en todos los foros internacionales sobre movilidad y urbanismo la ciudad gallega sea un ejemplo de buena prácticas. “Aquí hay una filosofía de fondo y es saber qué es lo importante en las ciudades y para nosotros son los ciudadanos, construir una ciudad para las personas; hay otras que están hechas para los coches, para el ruido pero nosotros creemos que el espacio público tiene que ser la continuidad de tu casa y a partir de ahí empiezas a tomar decisiones”, explica el regidor, del Bloque Nacionalista Galego, en conversación telefónica.

El pasado mayo comenzó su cuarto mandato al frente del Ayuntamiento. Cuenta cómo un mes después de tomar el bastón de mando por primera vez en 1999 el Gobierno municipal peatonalizó el centro de la ciudad. “ Las aceras tenían un metro de ancho y cada día pasaban por el casco histórico 14.000 vehículos”, detalla. Y a partir de ahí fue un suma y sigue que se ha mantenido en el tiempo. Se redujeron a uno los viales dobles y triples para coches. Se eliminaron barreras arquitectónicas con la plataforma única -por lo que acera y calzada están al mismo nivel-, los vecinos empezaron a apropiarse del espacio público y el casco histórico, con algunas zonas muy degradadas, comenzó a revitalizarse.

Los comerciantes piden la peatonalización

Las medidas no estuvieron exentas de polémica, sobre todo por parte de los comerciantes, que se quejaban de que sin plazas de aparcamiento nadie se acercaría el centro a comprar. “Ahora mismo hay comerciantes que nos están pidiendo que peatonalicemos más zonas porque han visto que atrae a más gente a las tiendas”, afirma Fernández Lores. Desde el Ayuntamiento se ha fomentado el comercio local con medidas como no permitir la construcción de grandes superficies comerciales en centro urbano. “Toda la ciudad es un gran centro comercial”, subraya.

La peatonalización se fue extendiendo a otros barrios y ahora alcanza la mitad de la ciudad. Hay aparcamientos disuasorios y gratuitos en la periferia de Pontevedra y desplazarse desde ellos hasta el centro no lleva más de 15 minutos andando. En 2010, la ciudad gallega fue la primera urbe española que limitó la velocidad de los coches a 30 km/hora, 20, en el casco histórico. “No hay ninguna ciudad donde en hora punta el tráfico se mueva a más de 10km/hora”, puntualiza para justificar su medida. Colocaron rotondas y pasos de peatones elevados.

El resultado es que no ha habido ningún accidente mortal en cuatro años y en 2013, de lo 15 atropellos que hubo, 13 fueron en pasos no elevados. “Ahora se tarda en cruzar la ciudad tres minutos más en coche pero esa diferencia es que haya un atropello o no”, afirma el alcalde. Asegura que las multas bajan desde hace cinco o seis años en torno a un 10% anual. “Hubo un momento en que nos pusimos firmes y empezamos a cobrar todas”, afirma.

Fomentar la autonomía de los niños

La sensación es de seguridad y respeto y los niños toman entonces las calles, no solo para jugar en las plazas sino para ir solos al colegio o en compañía de otros amigos. Hace años el Gobierno municipal puso en marcha el programa programa de  Caminos Escolares como manera de fomentar la autonomía de los más pequeños. En las rutas, a pie, colaboran comerciantes, hosteleros y personal de apoyo para que si en un momento alguno tiene algún problema sabe que puede acudir a un adulto a pedir ayuda.

“Hemos logrado revertir una tendencia que priorizaba el coche y ahora la gran mayoría de los desplazamientos se hacen a pie”, señala el regidor. No han prohibido el tráfico rodado a motor en el centro pero sí lo han desincentivado. “Tienen que hacer tantos bucles para llegar a su destino que al final optan por la circunvalación y dejar los coches en los aparcamientos disuasorios”, afirma. En el centro hay plazas donde se puede estacionar por un máximo de 15 minutos para hacer hacer recados rápidos.

El  Metrominuto es su particular mapa de movilidad y en él se indican -con un diseño de imita la red de transportes urbanos de cualquier gran urbe- los tiempos que se tardan a pie en desplazarse entre un punto y otro de la ciudad. Los más largos no superan los 23 minutos andando.

“Esto es un trabajo continuo e integral porque ahora debemos trasladar estas medidas al resto de núcleos poblacionales y mejorar la gestión de residuos compostando el 90% de la basura orgánica”, señala Fernández Lores, quien tiene claro que sin una decisión política nada de lo conseguido se hubiera llevado a cabo.

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