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El Navarrómetro, la victoria de Podemos y el lío de las encuestas

El Estudio sobre la actualidad de Navarra pronostica una victoria electoral de Podemos en las autonómicas, y salvo que se declare inválida la encuesta misma, la inferencia que se hace con sus datos no parece ser incorrecta. 

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Navarrómetro sí, correcto: es el nombre popular del “ Estudio sobre la actualidad de Navarra” que se realiza por encargo del Parlamento de Navarra. No me lo quito de la cabeza. Podemos es declarado por primera vez ganador oficial en una estimación de voto, también es correcto. Será en Navarra. Y no tiene nada de raro que el público esté hecho un lío, y sospeche, vacile, o se entusiasme, un poco, según sus inclinaciones naturales.  Los hechos no traen mucho descanso, pero algo hacen.  Veamos algunos.

Spoiler: o la encuesta está mal hecha, y eso no se puede saber con la información que tenemos, o Podemos está ahora en cabeza, o muy cerca de la cabeza, en apoyo electoral potencial, aunque con márgenes seguramente más ajustados de los que se han publicado. Algunos indicios de calidad de la encuesta también vamos a comentar, pero eso luego.

Cuadro 1. El pronóstico electoral del "Navarrómetro" consiste en asignar algunos indecisos de acuerdo con la simpatía partidista expresada. Dicho pronóstico, publicado en forma de porcentajes sobre el total del censo, difiere poco del porcentaje de voto directo encontrado en la muestra. Nótese la comparación con el año 2011 para apreciar las caídas relativas, aunque en este caso son dos encuestas distintas realizadas por empresas distintas y su comparabilidad no está garantizada.

La encuesta ofrece como estimación de voto, su pronóstico, lo que aquí venimos llamando “voto más simpatía”, que además de ser propio del CIS tiene su gracia, y que en otras encuestas se llama de modos varios ( ver aquí).  En este caso, dicha estimación difiere bastante poco de la intención de voto directa –lo que dice la gente que sí responde-  ya que los que declaran simpatía por algún partido, son menos de un tercio de los indecisos.  Así,  la estimación atiende solamente a una de las tres preguntas que deben preocupar al “analista” ( ver aquí): quién vota de veras, qué harán los indecisos, hay votos ocultos o faltantes por problemas de muestreo. Dicho de otra forma, da por buenas las respuestas que se suscitan por defecto a las otras dos: votarán los que dicen que van a votar, o al menos expresan simpatía por algún partido y no, no hay voto oculto. Tengo que subrayar que es perfectamente legítimo proceder así, y aun puede recomendarse como poco intrusivo, como dirían los médicos, pero no es la única forma de hacerlo.

Seamos un poco más precisos. La abstención implícita en esta encuesta es 30,3%, sumando quienes directamente dicen que se abstendrán a quienes son indecisos no asignados, que tomamos en este caso como abstencionistas muy probables. Es un poco baja, pero no mucho, y nada en esto es raro: en las elecciones autonómicas de 2011 la abstención fue del 32,6%. En cuanto al posible voto oculto o desajustes en la muestra de ciudadanos entrevistados, podemos mirar dos datos. El primero es la comparación del voto recordado por las personas entrevistadas con el voto de los navarros en 2011. El resultado es nítido: todos los partidos están casi perfectamente representados en la muestra salvo UPN, que ha sido en gran medida “olvidado”, o sus votantes tal vez han rechazado responder a la pregunta, o incluso responder a la muestra.  Aquí el “analista” tiene que tomar una decisión: ¿hay realmente voto oculto a UPN y hay por tanto que ponderar al alza a los votantes encontrados, o es el “olvido” una señal clara de cambio de opinión?  Los datos publicados siguen la segunda hipótesis, o, mejor dicho, publicarlos equivale a seguirla.

Cuadro 2. El voto a los partidos en las Elecciones Generales de 2011 (no hay datos publicados para las autonómicas de ese año) coincide muy bien con lo recogido en la encuesta, salvo para UPN. La segunda columna de datos proviene del Ministerio del Interior.

Hay un segundo dato que puede hacernos sospechar de que cierto voto conservador no aparece en la encuesta: preguntados por su ideología, así “en abstracto” como hacen los encuestadores, los navarros de esta encuesta están considerablemente a la izquierda que los del “Navarrómetro” de 2011 (una media de 4 sobre nueve, frente a 4,4 sobre nueve). En general la ideología es un dato que si no es duro es por lo menos arcilloso, y no es fácil que se mueva mucho en cuatro años. Parte de ese cambio puede atribuirse al instrumento de medida, es decir, a la diferencia entre las dos encuestas.

Cuadro 3. Los datos del "Navarrómetro" de 2014 recogen una población más izquierdista que la de 2011.

La encuesta ha sido realizada por el Grupo Obere y ha costado 18.000 euros, según me han informado, aunque se habían licitado 30.000. No quiero prejuzgar nada, pero 1.500 entrevistas presenciales, que son las realizadas por ese dinero es, posiblemente, demasiado poco dinero. El Navarrómetro, en algún momento hay que decirlo, es de lo que uno se encuentra en la España de la investigación de opinión pública cuando escarba. El cuestionario es de pura cepa, lo decide la junta de portavoces del Parlamento de Navarro. Quejas ha habido de que preguntan lo que a UPN y PSN creen más conveniente.  A mí personalmente, que se hagan encuestas públicas de prospección electoral me parecería requetebien (se hacen en Alemania, por decir un sitio), que se controlen desde instituciones de gobierno (CIS, CEO, etc) o desde un parlamento me parece lo mismo que a ustedes, y no sé de ningún país donde se haga.

¿Hay otra forma de leer la encuesta? Sí, pero no consuela a los que no sean de Podemos, especialmente al PSN. Aunque le diéramos aire al voto conservador o de centro-derecha, por considerarlo faltante en la muestra, el PSN no saldría del hoyo, más bien lo contrario. Y aunque consideráramos que sus simpatizantes se movilizarán pero los de Podemos no, algo parecido a lo que sugería hace unos días como “lectura CIS” del barómetro de octubre, tampoco se acercan a Podemos. De hecho, una lectura conservadora de la encuesta, elevando lo razonable el voto a UPN y rebajando lo razonable el voto a Podemos (razonable quiere decir compatible con los datos de la encuesta) dejaría un resultado más o menos como este: Podemos 27% del voto válido, UPN 23% (tuvo 34,5 en 2011), EH-Bildu 19% (tuvo 13,3)  PSN  9% (tuvo 15,8) Geroa-Bai 8% (Nafarroa Bai 15,4). No es que me comprometa, pero algo así es lo que creo que yo habría publicado a partir de esta encuesta, si los datos de base son buenos.

Así pues la tabla de pronósticos del Navarrómetro se presenta casi al natural, con apenas un hervor.  Si no estuvieran tan gastadas las bromas de cocina aquí se puede seguir haciendo un comentario sobre la calidad de la materia prima, pero mejor me callo. No puedo saber qué tal es, pero si solo tuviera esos datos, incluso siguiendo la misma lógica con la que analizamos el barómetro de octubre del CIS, que hacía revertir la posición en voto directo en la proyección de voto, aquí Podemos superaría a UPN y el PSN se hunde un poco más.

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