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Acusaciones de nazismo enturbian la campaña de las presidenciales checas

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Acusaciones de nazismo enturbian la campaña de las presidenciales checas

Acusaciones de nazismo enturbian la campaña de las presidenciales checas

El colaboracionismo nazi, viejas heridas de la posguerra e incluso críticas chovinistas sobre el origen de un candidato enturbian la última fase de la campaña de las elecciones presidenciales checas, que se celebran este viernes y sábado.

Cuando parecía que todo iba a librarse en medio de un debate de caballeros entre los dos aspirantes, el ex primer ministro y socialdemócrata Milos Zeman y el ministro de Exteriores, Karel Schwarzenberg, la cuestión de los llamados "Decretos de Benes" ha calentado el debate hasta el punto de que pueden inclinar la balanza electoral.

Schwarzenberg ha criticado duramente los "Decretos de Benes", por los que, tras la Segunda Guerra Mundial, se expulsó y confiscó las propiedades a la población checa de habla alemana que se consideró había colaborado con el Tercer Reich.

El candidato opinó que aplicar hoy día ese tipo de legislación sería motivo de denuncia ante el Tribunal de La Haya y se refirió a aquella expulsión como un "castigo colectivo" que no distinguió entre quienes colaboraron o no.

El asunto de los decretos, muy sensible entre la opinión pública checa hasta el punto de que puede inclinar la balanza electoral, se convirtió inmediatamente en arma de campaña.

"La opinión pública checa no es ni puede ser indiferente a intentos de desafiar los acuerdos de la posguerra", reaccionó el sábado el presidente saliente, Vaclav Klaus, al referirse a las declaraciones de Schwarzenberg.

"Sé desde hace tiempo que el señor Schwarzenberg piensa así. Pero no esperaba que se permitiera saltar con esa opinión a la campaña electoral para las presidenciales checas. Quizás pensaba que le perdonaría todo, pero yo no le podré perdonar nunca esas declaraciones", acusó Klaus.

Klaus es un celoso guardián de los decretos, hasta el punto de que paralizó la adhesión de la República Checa al Tratado de Lisboa hasta que se añadió una exención a la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (UE) para evitar un aluvión de litigios de propiedad procedente de los ciudadanos expulsados tras la guerra.

El aún presidente, que ha apoyado públicamente al candidato Zeman, llegó incluso a cuestionar durante el pasado fin de semana la conveniencia de que alguien que no ha vivido siempre en suelo checo pueda ser presidente del país.

La chovinista argumentación tuvo por objeto desacreditar a Schwarzenberg, cuya familia fue expropiada por los decretos de Benes, pese a no haber colaborado con el nazismo, y que luego tuvo que exiliarse en Austria ante la toma de poder por los comunistas.

Schwarzenberg ha criticado duramente el apoyo de Klaus hacia Zeman, que él explica se debe a que ambos pertenecen a la misma "estructura de poder".

En la polémica se ha involucrado incluso la esposa de Klaus, Livia Klausova, que ha dicho que no estaría bien que su sucesora como primera dama no hable checo, refiriéndose al desconocimiento de ese idioma de Therese Schwarzenberg.

Otro miembro de la familia de Klaus, su hijo Vaclav, ha ido incluso más lejos y ha pedido que en los debates de los candidatos se hable de las supuestas simpatías nazis del padre de Therese.

Ante este último ataque, miles de checos se han adherido a una carta de disculpa hacia el matrimonio Schwarzenberg que publica hoy la prensa local.

"Consideramos totalmente inaceptable los ataques nacionales chovinistas contra la familia de Karel Schwarzenberg y contra su persona", reza la misiva, en la que han estampado su firma personalidades locales de del mundo de la cultura y sociedad.

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