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Clinton hace catarsis de su derrota y pide que "lo que pasó no pase de nuevo"

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Clinton hace catarsis de su derrota y pide que "lo que pasó no pase de nuevo"

Clinton hace catarsis de su derrota y pide que "lo que pasó no pase de nuevo"

La excandidata demócrata Hillary Clinton ha hecho catarsis tras su dolorosa derrota electoral frente al ahora presidente Donald Trump y pide trabajar para que "lo que pasó no pase de nuevo".

Los meses de introspección han quedado atrás y, tras una semana de entrevista en entrevista, Clinton reapareció este lunes en Washington para dar el pistoletazo de salida a la gira de su nuevo libro "What Happened" ("Lo que ocurrió"), que la llevará por 15 ciudades de EE.UU. y Canadá.

La ex secretaria de Estado jugaba en casa: la capital estadounidense es abrumadoramente demócrata y en las pasadas elecciones más del 90% de sus residentes votaron por ella.

Las entradas para el esperado evento se agotaron de inmediato y el céntrico Warner Theatre, con capacidad para 1.847 personas, lucía el cartel de completo en una velada que tuvo mucho de catarsis colectiva.

A solo unas calles de la Casa Blanca, Clinton, sus más entusiastas seguidores y parte del equipo de campaña prometieron "resistencia" a las políticas del Gobierno Trump.

"Es muy importante que salgamos en defensa de los valores estadounidenses fundamentales, que no permitamos que se dé marcha atrás al reloj o se revierta el progreso", dijo la ex primera dama.

"Hay muchos motivos para estar orgullosos del trabajo de la gente en la resistencia. Qué contraste entre la investidura de Trump y la marcha de las mujeres al día siguiente", agregó, arrancando una de las numerosas ovaciones de la noche.

Sus referencias a "lo que está en juego" con la Presidencia Trump pusieron la nota seria en una conversación por lo demás distendida, personal y hasta socarrona.

Relajada en una imponente butaca verde, Clinton respondió a las amables preguntas de su amiga y asesora Lissa Muscatine.

La escritora y periodista es copropietaria de la librería "Politics and Prose", que con este evento reunió a la mayor audiencia de sus 33 años de historia como icono cultural de Washington.

Una de las partes más aplaudidas fue el cuestionario rápido que le hizo: café o té, playa o montaña, baño o ducha, Trump o Putin.

Clinton optó por el café y la playa, baño o ducha según el tiempo disponible y, entre Trump y Putin, dijo que tendría que analizarlo: "competí con los dos".

Pocas antes, en una entrevista con la emisora pública NPR, llegó a decir que no descarta cuestionar el resultado de las elecciones de 2016 si la investigación de la trama rusa concluye que hubo una profunda injerencia del Kremlin en los comicios.

"¿Descartaría completamente cuestionar la legitimidad de estas elecciones si se concluye que la interferencia rusa es incluso más profunda de lo que sabemos ahora?", le preguntó la periodista Terry Gross en la emisora pública NPR.

"No, no lo descartaría", respondió Clinton, aunque subrayó que cree que no hay ningún mecanismo legal en Estados Unidos que permita hacerlo.

En su charla del teatro ni habló de esas afirmaciones, ni le preguntaron por ellas.

Por las preguntas de los asistentes que leyó Muscatine, sus seguidores prefieren pasar página de una derrota que vivieron como propia y contar los días que faltan para que un demócrata pueda sacar a Trump de la Casa Blanca.

Clinton abrazó esa mirada al futuro: "Voy a dedicar mi tiempo a trabajar con la gente joven para que entiendan el poder de su voto".

"Soy muy optimista, al final del libro hablo de amor y de amabilidad. Creo que tenemos la energía para seguir avanzando hacia una Unión más perfecta y haré lo que pueda para ayudaros a llegar hasta allí", prometió.

A pesar de que en su libro habla extensamente del sexismo de la sociedad como uno de los factores que contribuyeron a su inesperada derrota, Clinton quiso enviar un mensaje de optimismo a las mujeres interesadas en la política.

"Con descorrer la cortina para decir lo duro que es no quiero desanimar a nadie, solo decirles que deben estar preparadas", dijo.

A sus 69 años, y tras haberlo sido casi todo -abogada, primera dama, senadora, secretaria de Estado, candidata presidencial-, Clinton descarta volver a presentarse a unas elecciones pero seguirá involucrada en la vida política.

"No nos vamos a ninguna parte, seguiremos aquí luchando", se despidió, entre los aplausos y vítores de unos seguidores a quienes aún les cuesta creer que estos días sea Trump y no ella quien represente a Estados Unidos ante el mundo en la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York.

Cristina García Casado

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