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Cultivos rentables e infraestructuras, la solución a la coca en Colombia

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Las FARC dicen que el proceso de paz no se puede ligar a las campañas electorales

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La solución al problema de la coca en Colombia pasa por implementar proyectos productivos rentables en las zonas rurales más aisladas, construir infraestructuras para que los campesinos puedan transportar y comercializar sus productos y acabar con la estigmatización de una planta que puede tener usos legales.

Estas son las recomendaciones que el economista experto en narcotráfico Felipe Tascón hace a los representantes del Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), quienes este jueves comenzaron a negociar en La Habana el punto de la agenda de paz referido al problema de las drogas ilícitas.

Tras un año de negociaciones y cerrar acuerdos en los dos primeros puntos -problema agrario y participación política-, los negociadores ahora buscan solución sobre el factor que ha alimentado con financiación el largo conflicto armado colombiano.

Para entender por qué la coca y su derivado, la cocaína, han sido motor de la guerra basta con conocer la reciente historia de Colombia, afirmó Tascón en una entrevista con Efe.

"En primer lugar, este país nunca tuvo una reforma agraria y el latifundio generó emigraciones, en algunos casos forzadas por la guerra y en otros por causas económicas", manifestó.

A ello se suma "la mala calidad del suelo en terrenos andinos y amazónicos, donde la coca, traída originariamente de Bolivia, se adapta; además, la ausencia de vías y los tratados de libre comercio (TLC) que obligan a Colombia a competir con economías subsidiadas como las europeas o la de Estados Unidos".

Según este colombiano, consultor de la ONU, la Unión Europea y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), "esos cuatro factores hacen que, pese al impacto de la guerra en la vida de los campesinos cocaleros, se siga con el cultivo porque es el único producto con posibilidades económicas en muchas zonas".

Y es que, detalló, "si un campesino cultiva yuca o fríjol no puede transportarlo sin carreteras ni caminos, mientras que si cultiva coca la transforma en pasta básica, y convierte así una arroba de hoja, que ocupa un metro cúbico, en tan sólo 18, 20 o 25 gramos, que sí puede transportar a pie".

"Los campesinos aprendieron a procesar, cosa que no se da en ningún otro producto en este país. Es como si pudieran hacer el queso en su finca o mermelada de la fruta", aclaró.

Tascón pidió "sensatez en la mesa de La Habana y buscar una alternativa viable, que tiene que ver con el desarrollo de infraestructuras".

La clave está en que "el Estado solo tiene presencia en las zonas donde se cultiva coca por la vía militar y debe tenerla por la vía de la salud pública y la educación".

Si a ello se une que hay terrenos que no asimilan otro tipo de cultivo, el Estado, según Tascón, debería plantearse mantener la coca en algunas zonas.

"No toda la coca debe ser sustituible, aun si se construyeran carreteras. Es importante que se abra la posibilidad de darle otros usos", dijo, al detallar que "en Bolivia hay ejemplos desde el Gobierno que promueven usos lícitos medicinales, harinas o suplementos nutricionales".

El economista, que trabaja en un estudio pormenorizado de la rentabilidad de la coca para los campesinos andinos, calificó de "grave la estigmatización de la planta cuando el problema fundamental es uno de sus derivados, la cocaína, que es un invento europeo".

"El uso ancestral de la coca es muy anterior, incluso los españoles la regaron como herramienta de salud pública, y ahora los campesinos no quieren estar en esa guerra", remarcó.

Se refirió así a las consecuencias de la lucha contra las drogas, en la que los campesinos, a quienes ni la coca ya les resulta rentable, son las víctimas, al criticar las fumigaciones aéreas con químicos que arrasan todo tipo de cultivos, tanto legales como ilegales.

"Las fumigaciones son algo totalmente burocratizado. Fumigan 10 metros de coca más 30 de fríjol, más 50 de ríos. Vacían un tanque sin control y el resultado final no es eliminar la coca, sino afectar al campesino y al ambiente, ya que el campesino reacciona abriendo más monte, metiéndose más adentro", insistió.

Para Tascón, los negociadores deben entender en Cuba que "es necesario un desarrollo de la agroindustria y usos alternativos de la hoja de coca".

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