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El Gobierno sursudanés considera que el acuerdo de paz fue "impuesto"

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El Gobierno sursudanés considera que el acuerdo de paz fue "impuesto"

El Gobierno sursudanés considera que el acuerdo de paz fue "impuesto"

El ministro de Información y portavoz del Gobierno sursudanés, Michael Makuei Lueth, manifestó a Efe que el acuerdo de paz firmado con los rebeldes fue "impuesto" por la comunidad internacional en un intento de "cambiar el sistema".

"Es inconcebible hablar de fracaso del Gobierno. Hubo elementos externos que impusieron el acuerdo a las partes y son los responsables de aquello", consideró Lueth en una entrevista en la sede de su ministerio en Yuba.

El convenio fue rubricado por el presidente del país, Salva Kiir, el pasado 26 de agosto, después de que fuera firmado días antes por los rebeldes, liderados por Riek Machar, y tras una negociación auspiciada por la africana Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD, por sus siglas en inglés).

El portavoz precisó que el mandatario refrendó el convenio como respuesta a "las presiones" ejercidas por la IGAD y el Consejo de Seguridad de la ONU, que amenazó con imponer sanciones económicas y un embargo de armas.

El pacto, que está llamado a poner fin a casi dos años de guerra civil, estipula un alto al fuego y el reparto de ayuda humanitaria, y sienta las bases para formar un Gobierno de unidad nacional.

Pese a comprometerse con él, Kiir afirmó tener "grandes reservas" sobre algunos puntos como la retirada de todas las fuerzas armadas de la capital, lo que atenta en su opinión contra la soberanía de Sudán del Sur, y sobre la actuación del mecanismo que verifica la tregua.

Lueth apuntó que los rebeldes "solo firmaron el acuerdo para poner al Gobierno ante una situación crítica", pero, según él, tras la rúbrica del presidente, los insurgentes también expresaron sus reservas.

Para el portavoz del Ejecutivo, esas reticencias se deben a que "el acuerdo no beneficia ni al Gobierno ni a los rebeldes", sino que es el grupo de expresos políticos, perteneciente al partido gobernante Movimiento Popular para la Liberación de Sudán (MPLS), el que sale ganando.

Ese grupo está encabezado por el secretario general del partido, Pagan Amum, y formado por miembros que fueron detenidos -y luego liberados- por planificar el golpe de Estado contra Kiir, que fracasó a mediados de diciembre de 2013 y originó el conflicto que ha causado miles de muertos.

Se trata de la tercera escisión de ese partido, que está dividido también entre los partidarios de Kiir y los seguidores de Machar.

Estos grupos firmaron el año pasado en Tanzania la Carta de Arusha, para la unificación del partido, aunque fue finalmente rechazada por los rebeldes.

Los exreclusos son considerados parte del MPLS, donde intentan ganar más cuota de poder, aunque a las negociaciones de Adis Abeba acudieron como independientes.

"Deben optar por el Gobierno o por formar un partido independiente. Con esto no tenemos objeción, pero que dividan al Ejecutivo siendo parte del MPLS, es improcedente", subrayó el portavoz.

El titular de Información acusó a este grupo de ser "los niños mimados de Occidente" y de haber aprovechado las relaciones internacionales entabladas durante su etapa en el poder para "conducir campañas contra el Gobierno y pedir que se le impongan sanciones".

En cuanto a sus otros rivales, los rebeldes encabezados por Machar, el portavoz insistió en que "no tienen presencia sobre el terreno" y que el Gobierno controlaría todo el país de no ser por el acuerdo de alto el fuego y su "postura de autodefensa".

Al ser preguntado sobre si las permanentes declaraciones sobre presiones internacionales son consecuencia de una débil diplomacia por parte de Yuba, Lueth sostuvo que "puede que haya sido débil, pero aunque algunas veces hubiera sido enérgica, esto no importa porque los lazos internacionales son regidos por intereses".

"Por eso -continuó- no podemos decir que hemos fracasado diplomáticamente, porque lo que aquí hay es una diferencia en los intereses, por eso hemos comenzado a dirigirnos a otro lugar, que es Rusia".

En ese sentido, el ministro afirmó que "Moscú desea apoyar a los países que afrontan presiones injustificadas de parte de otros sectores internacionales" y solucionar contenciosos, como el existente entre Yuba y Jartum, que dañan sus intereses.

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