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Médicos sin Fronteras da por controlado el brote de ébola en el norte del Congo

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El Gobierno Vasco dice sobre el 9N que no se puede negar que existe un problema de Estado

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El brote de ébola declarado el pasado mes de agosto en la provincia de Ecuador, en el norte de la República Democrática del Congo, está bajo control después de que el último caso confirmado se registrara el pasado 4 de octubre en la localidad de Boende, ha informado hoy Médicos Sin Fronteras (MSF).

Esta organización, que desplegó un contingente de 70 personas en la zona, ha retirado sus equipos, aunque mantiene la vigilancia y, desde hace semanas, trabaja para mejorar la capacidad de las autoridades locales para responder ante cualquier eventualidad.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el brote del Congo ha contagiado a 66 personas y ha causado 49 muertos.

Este brote se declaró en la provincia de Ecuador, la misma donde en 1976 se identificó por primera vez el virus en torno a un afluente del Congo, el río Ébola.

Un brote de ébola se da por cerrado después de 42 días sin casos confirmados.

"En el cierre de una intervención por ébola normalmente existen dos períodos. El primero de ellos incluye los 21 días después del último caso registrado durante los cuales se realiza el seguimiento de los contactos de este último paciente. Y luego existe un segundo período de otros 21 días más que se utiliza como margen de seguridad", ha explicado José Mas, responsable de la intervención de MSF en la región de Ecuador.

Médicos sin Fronteras ha traspasado a las autoridades locales un centro de tratamiento de ébola operativo, ha dado medicamentos y material de desinfección y el personal es el mismo que ha trabajado durante el brote, por lo que "está formado en la gestión de esta enfermedad", ha afirmado Mas.

La organización, que tiene su sede española en Barcelona, mantiene equipos ubicados en otras partes del país y podrían volver a la zona inmediatamente en caso de una nueva alerta.

Uno de estos equipos está en la ciudad de Mbandaka, a orillas del río Congo, desde donde se puede activar una respuesta de emergencia.

MSF inició su intervención el pasado julio con el envío de un equipo de exploración para confirmar la existencia de ébola en la zona y luego establecer, en colaboración con el Gobierno congoleño, dos centros de tratamiento en las localidades de Lokolia y Boende.

En total, fueron atendidas en estos centros 65 personas, de las cuales 25 estaban infectadas por el virus y 13 lograron recuperarse, mientras que 12 murieron.

Además de la atención a los centros de tratamiento, los equipos de lucha contra el virus realizaron también otras tareas como el seguimiento de personas que entraron en contacto con los contagiados (se siguió a más de mil), la desinfección de viviendas y el apoyo para enterrar de forma segura a los muertos.

Otra labor fue la sensibilización de la comunidad local sobre los riesgos del ébola.

"En cualquier brote epidémico de ébola el miedo a la enfermedad siempre supone un problema y además hay muchos malentendidos, rumores y falta de información. Y es justamente la información lo que ayuda a que se entienda la enfermedad y se pueda hacer frente a la epidemia", ha detallado Segismundo García, antropólogo y coordinador de los equipos de sensibilización de MSF en esta intervención.

A diferencia de la situación en África Occidental, el brote que acaba ahora en la República Democrática del Congo, el séptimo que se registra en el país, ha sido el que se puede considerar como un brote clásico.

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