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Zapata: "Los chistes pueden no ser graciosos, el de Irene Villa ni siquiera lo hago mío"

Explica al tribunal que debatía sobre los límites del humor negro en Twitter cuando entrecomilló el chiste en 2011

Manos Limpias desiste a ejercer la acusación popular durante la vista y Dignidad y Justicia pide 20 meses de cárcel

El concejal apuesta por que su formación no caiga en la "victimización" al ser sus miembros juzgados bajo "un determinado estándar"

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Guillermo Zapata escucha a su defensa durante el juicio en la Audiencia Nacional

Guillermo Zapata escucha a su defensa durante el juicio en la Audiencia Nacional

El concejal de Ahora Madrid Guillermo Zapata ha explicado este lunes al tribunal que le juzga que entrecomilló un chiste sobre las niñas de Alcáser e Irene Villa en 2011 dentro de un debate sobre los límites del humor negro. "Un chiste puede no ser gracioso, pero tener formulación de chiste. Un chiste de humor negro es mezcla de angustia e hilaridad, y como mecanismo de defensa surge el humor (...) Este ni siquiera lo hago mío", ha respondido Zapata a preguntas del fiscal Vicente González Mota. 

Zapata es juzgado por un presunto delito de humillación a las víctimas del terrorismo del que le acusa la asociación Dignidad y Justicia, que pide para el concejal 20 meses de cárcel. Manos Limpias también ejercía la acusación, pero ha desistido. La Fiscalía de la Audiencia Nacional defiende que no hay delito en la actuación del concejal.

Guillermo Zapata se ha sentado en el banquillo después de que el juez Santiago Pedraz archivara en tres ocasiones la causa y la Sala de lo Penal, con el voto de Concepción Espejel y Enrique López, lo reabriera otras tantas. Espejel y López son los magistrados apartados de los juicios de Gürtel por su proximidad al PP. 

Preguntado al finalizar la vista si cree que había sido juzgado por ser concejal de Ahora Madrid, Zapata ha declarado a los medios que de solo tiene "certeza" de que eso provocó que se diera "visibilidad" a sus tuits antiguos "de una determinada manera".

En este sentido, ha añadido: "Es importante que valoremos que a nosotros se nos está juzgando de acuerdo a un estándar determinado, perfecto. Tendremos que estar a la altura de ese estándar, dar la respuestas que se nos pidan, no podemos caer en una lógica de 'bueno, esto me está pasando a mi', una lógica de victimización, no es razonable. Tenemos que responder tranquilamente sobre lo que hemos hecho y asumir las responsabilidades políticas, como hice yo en junio".

El comentario en Twitter que ha llevado a Zapata al banquillo es el siguiente: “Han tenido que cerrar el cementerio de las niñas de Alcáser para que las niñas no vayan por repuestos”. Este lunes, el acusado ha explicado que lo entrecomilló en medio de un debate sobre el despido de El País del director de cine Nacho Vigalondo por un chiste, también en Twitter sobre el Holocausto, que utilizaba la ironía para reflexionar sobre la "cultura de la fama". "Estábamos hablando de otra cosa que no tiene que ver con la violencia y el terrorismo", ha declarado Zapata. 

Zapata ha dicho en la Audiencia Nacional que no tuvo interacciones de sus alrededor de 300 seguidores en la red social en aquella época, ni de ningún otro. Pero que el día que asumió el cargo de concejal de Cultura del Ayuntamiento de Madrid  se desató la polémica. 

El concejal ha relatado cómo dimitió del cargo porque el área de Cultura está "relacionada con la cuestión de la libertad de expresión y para ejercer ese cargo público no se podían plantear dudas partiendo de una polémica de este estilo". Antes había pedido disculpas a Irene Villa, quien escribió a la Audiencia Nacional después para asegurar que no se sentía humillada.

Zapata ha dicho que el chiste vertido lo escuchaba de pequeño, acaso por la proximidad de su barrio al lugar donde ETA atentó contra Irene Villa y su madre, provocándoles graves amputaciones. "¿Estaba llamando usted a que ocurrieran este tipo de cosas?", le ha preguntado el fiscal. "No, en absoluto", ha respondido Zapata. 

La acusación popular, ejercida por Dignidad y Justicia, ha deslizado que la postura de la Fiscalía cambió cuando Blanca Rodríguez enfermó y fue sustituida por González Mota. "Hizo todo cuanto la dejaron", ha dicho la letrada Vanessa María de Santiago. El presidente del tribunal, Alfonso Guervara, la ha cortado advirtiendo que no admitiría "juicios sobre la praxis de la Fiscalía".

El fiscal defiende

González Mota ha recuperado las sentencias anteriores por humillación a las víctimas del terrorismo en las que los condenados jalearon la actividad de bandas terroristas y desearon que mataran, concluyendo que la actuación de Zapata en nada se relaciona con aquellas. 

El abogado del acusado, Eduardo Gómez Cuadrado, ha dicho en sus conclusiones que la vista ha demostrado que en ningún caso Zapata pretendía humillar a las víctimas del terrorismo, momento en el cual una señora del público le ha interrumpido para, en voz alta, asegurar: "Yo sí lo creo". 

Gómez Cuadrado ha recordado que Zapata se desvincula públicamente del terrorismo, ha pedido perdón a las víctimas, recibido el reconocimiento de la AVT en su labor como concejal y que dimitió de su cargo. "¿Es esta la actitud de una persona violenta, que alberga un odio hacia víctimas del terrorismo o cualquier persona. Sinceramente, señoría, nos cuesta bastante entenderlo así?", ha dicho el abogado de la defensa. 

Su abogado ha concluido recuperando el artículo publicado en La Razón por Irene Villa: "Los chistes son solo eso, chistes con los que se puede reír o no, no ofende el que quiere sino el que puede (...) el cariño es mucho más fuerte que el odio".

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