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La embajada de Kabul era segura y el ataque no fue contra España, según los expertos

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La embajada de Kabul era segura y el ataque no fue contra España, según los expertos

La embajada de Kabul era segura y el ataque no fue contra España, según los expertos

Madrid, 25 dic (EFE).-La embajada española en Kabul (Afganistán), en cuyo ataque murieron recientemente dos policías nacionales, reunía las condiciones de seguridad adecuadas tanto materiales como de personal, según expertos consultados por Efe, que insisten en que la acción talibán no iba dirigida contra España.

Es cierto, añaden, que puede considerarse un atentado a los intereses españoles porque se produjo en ese edificio, pero la intención de sus autores era atacar a lo que consideraban una casa de huéspedes donde, según los talibán, se reunían sus "enemigos" para planificar acciones contra Afganistán.

Porque España, que ha tenido desplegadas tropas en Afganistán durante 14 años -en octubre de este año salieron los últimos de este territorio asiático-, no ha sido precisamente uno de los países "menos queridos" por los afganos, a cuyas fuerzas de seguridad ha instruido.

De todos modos, no ha dejado de ser un país "invasor" para los insurgentes. "No hemos dejado de estar en la lista de países enemigos", subraya un experto, pero en la calle, los afganos, los civiles, con los que "hemos tenido un extraordinario trato", han aceptado bien a aquellos "foráneos" que en su uniforme llevaban la divisa española.

Los militares y agentes españoles han tenido "mucho prestigio" por su "respeto" a los afganos. España no se encuentra entre las naciones a las que se haya tenido "especial inquina, sino todo lo contrario", añaden.

Jorge García Tudela e Isidro Gabino San Martín, dos policías nacionales españoles, murieron el pasado día 11 en un largo ataque que duró doce horas y que no es nuevo en Afganistán.

Algunos de los militares y policías españoles que han participado en misiones en ese país han sido testigos, aunque afortunadamente no directos, de situaciones similares, de acciones que se han prolongado muchas horas, como relatan a Efe después de expresar su deseo de mantener el anonimato.

Cuando la legación española se abrió en Kabul, se ubicó en un lugar seguro, tranquilo, según estas fuentes, que recuerdan cómo en octubre 2009 un asalto de un comando talibán a una casa de huéspedes de UNAMA próxima a la Embajada afectó a ésta debido al intercambio de disparos con la Policía, pero no llegó a dañar los muros.

Sólo algunos proyectiles penetraron por los cristales de la planta superior.

Pese a la situación siempre conflictiva del país, la legación española está suficientemente protegida, ya que se reforzó con medios materiales y personales, por lo que en el momento del ataque "su seguridad estaba dentro de lo razonable, incluido el número de efectivos".

El coronel Luis Herruzo cuenta con una importante trayectoria en Afganistán como agregado de Defensa en dos etapas. La primera, en 2006 y 2007, y la segunda entre septiembre de 2009 y el mismo mes de 2013.

Cuando Herruzo llegó por primera vez a Afganistán, la situación en ese país asiático era más tranquila tras la derrota en la guerra de los talibán, recuerda a Efe. Su segunda etapa, sin embargo, fueron años de "más dureza, de batallas muy directas".

Años en los que las misiones internacionales realizaron una buena labor de formación del Ejército y de la Policía afganos. Pero tras las segundas elecciones legislativas democráticas celebradas en 2010, la OTAN aprueba la salida de las tropas con el objetivo de concluir el repliegue a finales de 2014.

De este modo, EE.UU., que contaba con 90.000 soldados, y otros países que sumaban otros 42.000 en su momento culminante (2011) dan por concluida su operación en Afganistán. También España.

Y lo hacen, en opinión de Herruzo, "sin tener el trabajo terminado" y después de una buena labor de formación del Ejército y de la Policía afganas.

Las consecuencias de esa estrategia, a su juicio equivocada por su precipitación, es que ha dejado al país en una situación harto complicada, porque los talibán se encuentran tan fuertes o más que cuando se retiraron las unidades internacionales.

Quedaron solo unos 10.000 efectivos, a pesar de que con el anuncio de la muerte del Mullah Omar se ha producido una división en el seno de los talibán, con frecuentes enfrentamientos entre ellos.

Además ha irrumpido el Dáesh, que busca establecer lo que denomina la provincia de Khurasan (Afganistán, Pakistán, India y Bangladesh) y conseguir bases fuertes, sobre todo en la frontera con Pakistán, donde trata de imponerse a la población con métodos de terror.

A este grupo ha prestado fidelidad gran parte de los Talibán de Pakistán (TTP), miembros de Al Qaeda de la zona, el Movimiento Islámico de Uzbekistán (IMU) y pequeños grupos talibán afganos.

La situación del país en cuanto a seguridad es muy complicada, subrayan los expertos. A la vez que facciones talibán se enfrentan entre sí y, sobre todo, con el Dáesh, las fuerzas nacionales de seguridad afganas, apoyadas por las internacionales, sobre todo americanas, se enfrentan a todos los grupos insurgentes con moderado éxito.

Todo ello está volviendo a atraer la atención de la comunidad internacional, encabezada por EE.UU., preocupada por este empeoramiento y por un firme establecimiento del Dáesh en el área. De ahí que se plantee prolongar su misión e incluso incrementar los efectivos.

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