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El embajador de España en Libia alerta: "Estamos a punto de que se nos vaya de las manos"

Repsol pierde un millón de euros al día por tener los pozos cerrados desde julio

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El embajador de España en Libia, José Antonio Bordallo, ha alertado este miércoles de la difícil situación en la que se encuentra el país magrebí, al que ve "mucho más cerca de una guerra civil", con riesgo de "desmembración" y ante el peligro de que caiga en manos de grupos extremistas islamistas como el Estado Islámico, que ya se ha implantado en la ciudad de Derna, en el este del país.

"Estamos a punto de que se nos vaya de las manos el tema terrorista", ha advertido el diplomático durante su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, pedida por el Grupo Socialista en virtud de la nueva Ley de la Acción y del Servicio Exterior del Estado, que contempla la comparecencia de embajadores recién nombrados para que informen de las instrucciones que han recibido del Gobierno.

Bordallo, que fue evacuado de Libia por el deterioro de la seguridad en el país el pasado 31 de julio, cuando apenas llevaba un mes al frente de la misión, ha cifrado en "un millón de euros al día" las pérdidas de la petrolera Repsol por tener los pozos cerrados que había vuelto a poner en funcionamiento en julio.

En noviembre pasado, la compañía, que está presente en el sur del país con operaciones de exploración y producción, volvió a tener problemas de seguridad, cuando las milicias de Zintan que controlaban esa zona fueron desplazadas por grupos tuareg, que les cedieron posteriormente el control de esa rica área a las milicias rivales de Misrata, que ya en julio arrebataron el control del aeropuerto de Trípoli a las de Zintan.

El 10 por ciento del petróleo que Repsol produce en todo el mundo procede de Libia, y en 2012 ese porcentaje llegaba al 30 por ciento. Aun con este descenso, la petrolera española es el mayor inversor en la industria del crudo en Libia.

SUSPENDIDA SIN FECHA REUNIÓN DE MADRID

Bordallo, que en la actualidad trabaja desde Túnez con el apoyo de dos diplomáticos y varios agregados de Interior, ha confirmado que la conferencia internacional que el Gobierno español iba a celebrar el pasado 19 de noviembre ha quedado suspendida sin fecha.

Después de que el Tribunal Supremo libio decretara a primeros de mes la inconstitucionalidad del Parlamento surgido de las elecciones de junio, confinado en Tobruk y al que reconocía la comunidad internacional, en la actualidad se apuesta por la última fórmula propuesta por el enviado personal de la ONU a Libia, el español Bernardino León, para intentar desatascar la situación y que pasa por iniciar un diálogo entre los presidentes de los dos Parlamentos que existen en la actualidad en Libia, el de Tobruk y la Asamblea Legislativa saliente de Trípoli, de corte islamista.

La idea de León es ampliar ese diálogo a otros actores de la sociedad civil, como mujeres y empresarios, y de la vida política, e incluir incluso a alguna milicia moderada en lo que se conocerían como las conversaciones de Ghadames II. "Si fracasa Ghadames II tendremos que pensar en poner toda la carne en el asador para que la comunidad internacional colabore con Libia", ha alertado el embajador, para quien ese extremo sería una mala señal.

Bordallo ha reconocido que a día de hoy sigue primando la dinámica de la guerra, y no la del diálogo. El bando islamista está crecido tras el aval del Supremo, mientras que el elemento aislado que apoya al Parlamento de Tobruk, el general Halifa Haftar, sigue "empeñado en conquistar Benghazi", controlada prácticamente por el grupo islamista Ansar al Sharia.

"Estamos en una situación en la que empezamos a ver una lucha por el dinero y el poder", más que un enfrentamiento religioso, ha explicado el embajador, que no ha olvidado mencionar a esos otros actores internacionales que están jugando sus cartas en el conflicto libio, como Emiratos Arabes Unidos y Egipto, que apoyan al Parlamento de Tobruk, frente a Argelia, Turquía, y Qatar, que están con el bando islamista.

Por eso España, en línea con la postura de Bernardino León, subraya que la solución debe "estar hecha por los libios, con el apoyo de la comunidad internacional, pero siempre de manera coordinada", ha precisado el embajador.

En la actualidad, apenas quedan en el país 47 ciudadanos españoles, en su mayoría miembros de familias mixtas de los 250 que conformaban la colonia española y que, bien abandonaron el país por sus propios medios, o en las tres evacuaciones que organizó la Embajada en julio pasado. España, ha subrayado el embajador, fue de los últimos países en evacuar su misión diplomática, precisamente porque antes quiso asegurarse de que no dejaba tirado a ningún compatriota.

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