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La tensión domina Misrata, en alerta máxima desde el asesinato de su alcalde

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La tensión domina Misrata, en alerta máxima desde el asesinato de su alcalde

La tensión domina Misrata, en alerta máxima desde el asesinato de su alcalde

La tensión bélica domina Misrata, tercera ciudad y principal puerto comercial de Libia, en estado de máxima alerta desde que el pasado domingo hombres armados asesinaran a tiros a su alcalde, Mohamed Eshtewi.

Considerada hasta la fecha como la ciudad más segura de Libia y una de las más estables antes de la divisiones políticas, Misrata respeta con inquietud los tres días de luto por el fallecimiento de Eshtewi, conocido como hombre moderado.

En declaraciones a Efe, el portavoz oficial de la Dirección de Seguridad local de esta ciudad-estado, Mohamad al Amin, confirmó que Eshtewi llegó al aeropuerto desde Turquía en torno de las 21.00 horas local, donde le esperaba su hermano.

Escasas horas después, hombres armados emboscaron su convoy y disparaban contra el mismo, hiriendo a su hermano antes de secuestrar al primer edil.

Horas más tarde, el cuerpo de Eshtewi fue hallado en una calle, frente a la puerta de un hospital, acribillado a balazos.

Ningún grupo ha asumido hasta el momento la autoría de este ataque.

Los funerales de Eshtewi tuvieron lugar el día siguiente del asesinato, en presencia de un gran número de habitantes que acudieron en masa para despedir a un hombre considerado moderado que defendía el acuerdo político de paz firmado bajo los auspicios de la ONU en diciembre de 2015 en Sjirat (Marruecos).

Desde hace meses, la ciudad de Misrata está dividida sobre la legalidad de este documento, que permitió la formación del llamado Gobierno de Acuerdo Nacional que sostiene la ONU en Trípoli y que no reconoce el mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte del país.

"La ciudad de Misrata apoya el acuerdo de paz (...) la situación de seguridad está bajo control e invito a los habitantes de la ciudad a prestar la ayuda a los servicios de seguridad", explicó a Efe el portavoz del Consejo municipal, Usama Badi.

El responsable, que recordó que Eshtawi siempre defendió la reconciliación "integral" en Libia, admitió, no obstante, que los servicios de seguridad en la ciudad se encuentran en estado de alerta, y reveló que se ha puesto en marcha una investigación para buscar a los culpables.

"La investigación se desarrolla por buen camino, ya se ha llegado a cierta información importante", agrego el responsable antes de instar a todos los ciudadanos a actuar con moderación, ser pacientes y evitar las venganzas.

La ciudad de Misrata fue durante 2016 el núcleo de la ofensiva militar que liberó la vecina ciudad de Sirte del control de la rama libia de la organización yihadista Estado Islámico.

Y desde entonces está dividida, como el resto del país, entre los partidarios del gobierno sostenido por la ONU en Trípoli, milicias salafistas y grupos minoritarios de apoyo al mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte del este del país.

Libia es un Estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que 2011 la comunidad internacional contribuyera a la victoria rebelde sobre la dictadura de Muamar al Gadafi.

En la actualidad, dos gobiernos, uno en el oeste sostenido por la ONU y otro en el Este bajo en el control de Hafter, un exmiembro de la cúpula gadafista reclutado años después por la CIA, luchan por el poder con la ayuda de milicias y bandas que se lucran con la guerra y a menudo cambian de bando.

La anarquía ha favorecido la proliferación de mafias dedicadas a todo tipo de comercios ilegales, desde el tráfico de armas al de combustible, alimentos y personas, y el afianzamiento de grupos yihadistas como la organización de Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI) o el Estado Islámico.

Por Mohamed Abdel Kader

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