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DGT, no corras tanto

Testimonios que pueden salvar vidas. Campaña de la DGT

La última campaña de la DGT ha usado testimonios reales para concienciar sobre la que es la principal causa de muerte entre los jóvenes. La DGT ha utilizado una herramienta comunicativa para concienciar a a la población a través de la discapacidad y los supuestos efectos asociados.

Lo que quizá no haya tenido tanto en cuenta es cómo para concienciar de los accidentes de tráfico están estigmatizando a un colectivo entero. Este anuncio te viene a decir, "chiquilla, ten cuidado con la conducción temeraria o podrías terminar como esa pobrecita. Es más, aunque conduzcas bien, podrías cruzarte con un camionero borracho que te lleve por delante". Sin independencia, sin intimidad… prácticamente sin vida. Es una forma de decir al colectivo de diversas: asúmelo, tira la toalla, estás postrada en una silla de ruedas y no tienes vida. Muchas de esas personas además, sobra decir, no padecen discapacidad fruto de un accidente automovilístico, pero qué importa. Les llega un mensaje negativo sobre sus circunstancias vitales, que en caso de personas jóvenes o con enfermedades neurodegerenativas como la Esclerosis Múltiple pueden ser letales psicológicamente.

En un momento en el que se busca la visibilización de la diversidad funcional y la lucha contra el estigma del colectivo, necesitamos referentes mediáticos que jueguen a nuestro favor y no en contra. Referentes diversos, como diversas somos. Referentes reales, donde las personas no tienen por qué estar encerradas y no hacer "las cosas que antes solían gustarle", como ocurre en uno de los testimonios de la campaña:

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Una cierta verdad

Fotograma del documental "Una cierta verdad"

Hace unos días me topé de casualidad con el documental “Una cierta verdad” (2008) y me pareció un ejercicio de un enorme respeto tanto al tema que trata como al género en que se desarrolla.

“Una cierta verdad” es la mirada de Abel García Roure, al mundo de las enfermedades mentales, más particularmente centrada en cinco historias que durante dos años han sido la referencia para arrojar un poco de luz a qué ocurre dentro de las personas con este tipo de enfermedades. Se desarrolla en el centro psiquiátrico Parc Taulí.

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¿Quiénes son esos niños?

Fotograma Cortometraje "The Present"

Mis primeros recuerdos sobre la discapacidad se remontan a hace algo más de veinte años. Tengo unos 9 años y voy a un colegio público. Mi madre es una de las maestras de ese colegio en un pequeño pueblo de la Mancha de cuyo nombre sí me acuerdo: Malagón.

En ese colegio había una clase de educación especial a la que iban niños de toda la zona. Niños con síndrome de down, autismo, enfermedades raras… No recuerdo con exactitud todas las patologías o discapacidades, porque todo era nuevo para mí y apenas nos mezclaban. Por un lado estábamos nosotros “los normales” y luego ellos. Lo que sí recuerdo es la sensación de miedo y desconcierto. Esos niños no eran como nosotros. Esos niños estaban apartados y hacían cosas distintas. No jugaban al escondite inglés o a la rayuela, ni intercambiaban cromos hasta que sonara la sirena. Recuerdo las historias que nos contaban sobre ellos. A uno de ellos le crecía la cabeza y le encerraban en su habitación con un casco porque se autolesionaba contra la pared. Otro de los niños era algo así como un niño-mono porque tenía mucho vello, era canijo y emitía sonidos extraños.

Apenas nos cruzábamos con ellos, pero si lo hacíamos nos asustábamos. Eran como unos niños sacados de peli de terror Freaks, que pasaban las horas encerrados en su clase de educación especial. Los profesores parecían contentos, los padres parecían contentos, el director parecía contento, pero los niños sin discapacidad no entendíamos un pimiento. ¿De dónde habían salido?, ¿por qué eran tan distintos?, ¿por qué no jugaban con nosotros?, ¿qué eran exactamente?

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Ya van dos

Hace unas semanas el Senado intervino para corregir el artículo del Código Civil que a partir del próximo 30 de junio iba a obligar a las personas con discapacidad a pedir un certificado médico para poder casarse. A la corrección de esta medida, que se propuso a finales de 2016, se une también el esperpento de la Dirección General de Ordenación Educativa intentando imponer un criterio de calificación. Según este criterio, la plataforma del sistema donde se ponen las notas tenía bloqueada la puntuación superior a cuatro en las asignaturas conocidas como ACS (adaptación curricular significativa).

Esta medida fue rápidamente revocada dado el revuelo que produjo tanto a colectivos de personas con discapacidad como a personas de toda índole.

Me sorprende de manera preocupante que se intente legislar de una manera tan torticera. Da la sensación de que las persona con discapacidad molestamos muchas veces y, de manera completamente absurda, arrebatamos puestos que “en teoría” no nos corresponden.

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Orgullo de Diversidades

Imagen de Yes, We Fuck!

El orgullo es la alegría de sabernos aquí.

Todavía.

Felices a pesar de todo.

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Punto y aparte

Raqueta de tenis.

Parece poco, pero lo que ha conseguido Alex Hunt entra en los anales de la historia del deporte, más concretamente en el tenis.

Este neozelandés de veintitrés años es el primer tenista con discapacidad que consigue un punto ATP. El circuito tenístico profesional es duro y exigente, no entra cualquiera, pero con esfuerzo, tesón y las condiciones adecuadas, se pueden romper las barreras más duras. Hace unos años apareció la figura de Pistorius, el primer atleta con discapacidad física en competir con atletas sin discapacidad.

Estos hitos nos van acercando y difuminando fronteras. Es importante entender que la discapacidad es una circunstancia en la vida que en muchos casos limita, pero en otros muchos lleva a sacar lo mejor de nosotros. Es duro, qué duda cabe, pero esto añade un plus de energía para muchas personas que se quedan ancladas en el victimismo y da un halo de esperanza y energía para poder alcanzar una independencia lo mayor posible, dentro de las circunstancias de cada uno, claro.

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Nuestro Muro

Fotograma de "De Rouille Et D'os"

El insomnio provocado por esta ola de calor -imaginen en Sevilla- me hizo darle vueltas a todo tipo de cosas. Entre otras pensé en el cambio climático, la desaparición misteriosa de los 60.000 millones de euros del Banco de España, a qué huelen las nubes… Y en una de esas, aparecieron mis miedos. En concreto, mi miedo a no caminar en un futuro. Sí, sé que la teoría y los manuales de autoayuda hablan de imaginar playas paradisíacas e imágenes de gatetes o perros antes de dormir; pero ayer no fue posible.

Y mi imaginación y mis temores me trasladaron a una realidad que es la de mucha gente. Comencé a imaginar cómo sería salir a la calle en silla sin depender de nadie. Recorrí en mi mente las calles de mi barrio y la falta de rampas y accesos que existen. Lo sé porque muchas veces me he tropezado, o se me ha caído el carro de la compra, o me he caído con la bici. La falta de accesibilidad nos incordia a todos, pero a algunos les impide llevar una vida normal y digna. Pensé en el tiempo que me llevaría ir al super a comprar y ¡me di cuenta de que tampoco tenía rampa! No podría ir a comprar mi helado favorito en plena ola de calor. Cada vez me iba angustiando más y  más, como si sintiera una presión que me impidiera respirar. ¿Hasta dónde podría llegar sin dificultad?, ¿tendría que estar pidiendo siempre ayuda?, ¿tendría algún momento para ser libre e independiente? Me agobié tanto que terminé pensando en gatetes y playas del Caribe.

Todos los lugares, ya sean públicos o privados, deberían cumplir la normativa de accesibilidad en personas con diversidad funcional. De no ser así, deberían estar cerradas por ley. Estos lugares están discriminando a una parte de la sociedad sólo por no haber nacido o crecido bípedos. No se trata de personas que hayan cometido ningún delito, ni de personas que escuchen a Alex Ubago -festival del humor-, sino de personas que por sus circunstancias necesitan una silla para desplazarse. Pero el tránsito no sólo se dificulta para este colectivo, sino también para las personas invidentes, ancianos, carritos de bebé o de la compra (por citar sólo algunas). Las personas diversas con movilidad reducida tienen los mismos derechos que el resto de ciudadanos. Miento. Deberían tenerlos. Una ciudad, un lugar con accesibilidad es un lugar que no deja a nadie atrás, que entiende lo que puede sentir alguien que se encuentra encerrado en su casa desposeído de una vida digna. Hay gente que en este país vive encarcelada porque no tiene accesibilidad en sus propios edificios ni figura de asistente personal como derecho universal, algo que el Foro de Vida Independiente llega exigiendo desde hace tiempo.

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Presiones a profesionales críticos: "Si pasa algo, tú vas a tener la culpa"

Inocencia Interrumpida. Fotograma del film

Profesionales de salud mental denuncian presiones, amenazas o represalias por parte de la directiva o de sus mismos compañeros. No querer atar a un paciente o concederle más cafés de la cuenta pueden suponer un problema. La vulneración de Derechos Humanos en los centros de salud mental es un hecho que ya hemos denunciado anteriormente, y los profesionales que están dando la cara reciben castigos por ello.

Existe una corriente crítica, sensible y sensata que se niega a determinadas prácticas en las unidades de psiquiatría por los que están recibiendo presiones diarias, amenazas y hasta represalias en sus puestos de trabajo. ¿Su fallo? No querer continuar la cadena de violencias cotidianas en salud mental.

En los servicios de salud mental se están practicando violencias que van en contra de los Derechos Humanos tales como las contenciones mecánicas -atar con correas a la cama-, la sobremedicación o/y medicación forzosa, en contra de la voluntad de los pacientes o bajo coacción, amenazas y un sin fin de prácticas "deshumanizadoras".

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Educar en la diferencia

Frame de la serie Súper mini héroes

Estamos acostumbrados a que nos digan que todos somos iguales y es un mantra muy machacado en esta sociedad. La verdad es que está equivocado. No somos iguales, ni deberíamos querer pretenderlo, lo que sí deberíamos pedir es tener todos los mismos derechos, que es otra cosa muy distinta.

Somos necesariamente distintos, tanto biológica, física, mentalmente… Y eso no hace que seamos ni mejores ni peores, simplemente nos hace diferentes. El otro día mi chica me comentó una serie que hablaba sobre esto mismo: Los superminihéroes. Son un grupo de animales de 10 años. Cada uno de ellos tiene una especie de súper poder que le hace diferente y le ayuda a superar ciertas diferencias con el mundo.

Los superpoderes son de lo más variopinto, desde alguien que se siente invisible y se convierte en súperinvisible, que se convierte en poder, hasta uno que es incapaz de hablar y expresarse bien pero se convierte mágicamente y lo que consigue es rapear como nadie. Habla rapidísimo cuando esta cantando rap.

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Transportes

Todos los días cojo el transporte público y generalmente me fijo en las adaptaciones y la accesibilidad. Aquí en Sevilla, el metro, que tiene pocos años, está muy pensado para resolver esto. El acceso a las estaciones se puede hacer a través del ascensor o de las escaleras mecánicas. Pero claro, no todos tienen la suerte de tener un metro nuevo, y el transporte público es mucho más variado y complejo. El caso de las flotas de autobuses es un ejemplo claro. Hay autobuses de las lineas del ayuntamiento que se estrenan desde la concienciación de la adaptabilidad. Hay cada vez más espacios, son más accesibles, los asientos son más anchos y están colocados en la mejor disposición posible para que las sillas de ruedas puedan entrar y salir con total independencia y comodidad.

En otras ocasiones, sobre todo en las lineas que conectan los pueblos de fuera de la capital con ella, o entre sí, esto no es tan idílico ni tan feliz. Los pueblos están repletos de autobuses que se acercan más a una cascarria que a un transporte público. Todos hemos visto alguna vez esos autobuses cuyo acceso al mismo está definido por cuatro escalones dignos del Everest. Y es que cuando me he encontrado con esto ha sido un espectáculo.

Hay ciertos casos en los que esta falta de adaptación no solo corta el trayecto propiamente dicho, sino que puede acabar con la vida de muchas personas. Me explico: Hay casos en los que ciertas empresas de transporte no pueden asegurar la adaptabilidad de sus trenes, autobuses, metros, etc. y eso implica que gente con discapacidad no pueda, por ejemplo, ir a la universidad, con lo que eso supone.

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