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Amor, cine y sillas de ruedas

La discapacidad parece ser un tema muy edulcorado y viene a ser una suerte de “vaya, qué pena me da todo, pero en el fondo no estás tan mal, no te quejes”

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Silla de Ruedas

Silla de Ruedas George Hodan

Hay una cierta tendencia últimamente a hacer películas en los que hay personajes con discapacidad. Al menos en este último mes he visto dos trailers de dos películas que cuentan más o menos lo mismo. Chico en silla de ruedas, esto es muy importante, se enamora de su cuidadora/amiga que, casualmente es maravillosamente guapa. El esquema es siempre el mismo. Chico medio lerdo en silla de ruedas enfadado con el mundo decide viajar para ver X y en el camino encuentran a una chica rebelde que les acompaña durante el camino y en ese proceso se enamoran. O bien, la típica película de la cuidadora que se enamora del hombre, esto siempre es fundamental, en silla de ruedas, curioso, guapo, inquieto, con un dilema existencial. No conecto, no conecto.

Ambas pelis adornadas con una banda sonora plagada de golpes de xilófono o glockenspiel, depende del caso, pero que en definitiva nos habla en un tono super relajado de que cualquiera puede enamorarse así, de buenas a primeras, de la mujer más maravillosa que hayan visto tus ojos. Pero esto, queridos amigos, dista mucho de ser la realidad. No es lo habitual, en absoluto, y la discapacidad parece ser un tema muy edulcorado y viene a ser una suerte de “vaya, qué pena me da todo, pero en el fondo no estás tan mal, no te quejes” Y así nos encontramos pelis tan abominables, desde mi punto de vista, como Intocable, de la que ya hablé en un artículo anterior, que nos hacen un canto a la vida y lo pintan todo de color de rosa. Mientras tanto nos olvidamos de un ligero y pequeñísimo detalle sin importancia: es multimillonario. Y así claro que todo se ve de color de rosa.

Pero volviendo al tema que nos ocupa creo que el hecho de meter la discapacidad en el cine es una buena idea pero hay que saber. Estoy seguro de que la gran parte de guionistas del cine son chicos blancos de entre 30 y 50 años sin problemas aparentes. Estoy generalizando, sí, pero es que al igual que en otras muchas industrias, son la gran mayoría. Y eso es un problema. El mismo problema que es que un hombre escriba historias sobre mujeres. Nunca va a llegar al total conocimiento de la mujer, sólo puede hacer una aproximación. Igual que una persona sin discapacidad no puede entender lo que significa ser retrón, aunque puede acercarse. Es lo mismo pero no es igual.

Y entonces la gente de la calle asume que la discapacidad es una silla de ruedas – siempre lo políticamente correcto– porque las amputaciones o cosas que se salgan de lo estéticamente aceptado ya es mucho pedir.

La cuestión es que la discapacidad ahora está de moda y creo que como primer paso está bien pero no creo que sea interesante el hecho de centrar los temas en la discapacidad en sí, sino que aparezcan personajes con discapacidad y no se centre en esa problemática, sino en cómo se enfrenta la vida pero sin necesidad de edulcorar el envoltorio.

No me gustaría pensar que estoy siendo demasiado exigente, pero creo que es necesario que aportemos puntos de vista críticos con la imagen de los retrones en los medios.

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