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Anna Ferrer: Hemos logrado escolarizar al cien por cien de los niños

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Anna Ferrer: Hemos logrado escolarizar al cien por cien de los niños de Anantapur

Anna Ferrer: Hemos logrado escolarizar al cien por cien de los niños

Anna Ferrer hace balance 46 años después de la creación de la Fundación Vicente Ferrer, que ayuda a más de 3 millones de personas, y destaca uno de los mayores éxitos: el 100 % de los niños del distrito donde está implantada, Anantapur (en el sur de la India), van a la escuela y casi todos llegan a Secundaria.

En una entrevista con Efe, la responsable de la fundación desde hace seis años, tras la muerte de su marido, reconoce que Vicente Ferrer estaría feliz porque la organización ha crecido en la India- de estar en 2.000 pueblos a superar los 3.000- y en el exterior, acaba de abrir delegación en EEUU y pronto estará en Alemania.

¿Cuál es el secreto del éxito del modelo implantado por Vicente Ferrer en la India? "El desarrollo no es invertir solo recursos, sino trabajar por la dignidad de las personas, su confianza y formar en relación con el conocimiento de sus derechos", explica Anna Ferrer, que visita España para mostrar un nuevo proyecto: una línea telefónica de denuncia de matrimonios infantiles y otros abusos a menores.

"No hemos ganado el Nobel de la Paz, que han solicitado tres veces para Vicente, pero hemos ganado mucho apoyo y los corazones de mucha gente. Empezamos con dos o tres voluntarios indios y ahora ya somos 2.500 personas fijas, que pertenecen a los pueblos donde estamos implantados".

Ferrer repasa el antes y el ahora. Relata que hace 46 años las familias de intocables no tenía el control de sus vidas, sino que estaban bajo el control de las personas de casta alta, no podían levantar la cabeza en su presencia, ni mirarles; no tenían sueldo en metálico, solo en especie; las mujeres tenían 15 embarazos, con una mortalidad del 50 por ciento; los niños no estaban escolarizados y las mujeres no podían salir de casa, ni se podía hablar con ellas, sino que había que hacerlo a través de sus maridos.

"Ahora, todos los chicos están escolarizados, más del 80 por ciento terminan Secundaria, miles de ellos están en la Universidad y ya hay muchos médicos y maestros; ganan un sueldo normal, viven en unas casa construida, no en una choza; todas las mujeres tiene su grupo en el pueblo para hablar sobre sus problemas y las personas con discapacidad tienen identidad", explica.

Las mujeres han abierto sus propios negocios -venden leche o fruta-, tienen una cuenta bancaria y tienen voz en sus casas, añade orgullosa.

Anna Ferrer destaca la importancia de la estrenada línea telefónica -1098- que en dos meses ha recibido doscientas llamadas y que cuenta con el apoyo del Gobierno indio.

"Hace unos días recibimos una llamada de un pueblo, alertando de que se iban a celebrar cuatro matrimonios infantiles, con dos chicas de once años u otras dos de catorce. Varias personas de nuestra organización y del Gobierno fueron al pueblo a hablar con las familias y al final no se celebraron y consiguieron matricular en la escuela a las niñas", asegura.

La clave para frenar estas uniones, señala Anna Ferrer, es que las niñas sigan con sus estudios hasta los 18 años. "En nuestra zona se casaban a los 12 años y ahora la mayoría lo hacen después de los 18 años, pero en otras zonas queda mucho por hacer y sobre todo hay que vigilar".

Cada año visitan la Fundación dos mil personas, su mejor carta de presentación, explica. "Cuando vienen se quedan sorprendidos porque ven una gran organización de servicios sociales: tenemos cuatro hospitales, trabajamos en ecología, sanidad, educación, vivienda y con personas con discapacidad; nunca habían visto algo de una magnitud tan compleja".

"Cuando hay una estructura se avanza, si hay un sistema y recursos se avanza más, pero sólo con recursos no; hay que saber muy bien las condiciones de vida de las personas y tener relación directa con ellas; de esa forma, es imposible que no funcione tu trabajo".

Dice que al principio tuvieron muchos problemas con las autoridades indias, pero ahora tienen "muchos amigos entre los políticos y el Gobierno, porque aprecian mucho la contribución de la fundación al desarrollo del distrito de Anantapur".

El espíritu de la fundación también ha echado raíces dentro de la India. Se ha extendido un movimiento que consiste en que muchas familias, estudiantes, empresarios y cualquier ciudadano tienen una hucha y dentro de sus posibilidades, van metiendo dinero, que se destina a la educación de los huérfanos.

"Vicente estaría muy feliz, su presencia se siente. Este verano soñé que Vicente hablaba conmigo y me dijo: Ana no te preocupes que estoy siempre aquí vigilando todo el trabajo. Es la única vez, en estos seis años".

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