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Adiós a la democracia en las escuelas: la LOMCE sentencia a muerte al Consejo Escolar

En aras de la "calidad" y la "excelencia", la reforma educativa priva de capacidad gestora y decisiva a un órgano de participación en los centros educativos que vive sus horas más bajas

Los profesores advierten del "peligro" de otorgar "poder absoluto" a los equipos directivos que serán elegidos por Educación

Estos órganos, en los que están representados padres, alumnos y administraciones, sólo tendrán carácter consultivo

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Según los profesores, una de las consecuencias de la LOMCE será "la creación de 'sucursales' de la Consejerías de Educación en la dirección de los centros, nada críticas con sus decisiones políticas". / Efe

"Colegios e institutos dejarán de tener un funcionamiento democrático". Esta es, según la plataforma Ciudadan@s por la Educación Pública, la consecuencia de la aplicación de la reforma educativa. La recién publicada LOMCE propone incrementar la autonomía de los centros docentes y, para ello, mantiene el Consejo Escolar como mecanismo garante de la participación de la comunidad en el control y gestión de los centros. Sin embargo, su papel será más consultivo que decisorio. A la vez, se traslada una mayor autonomía de gestión a la dirección del centro. El director propondrá a la Administración los nombres de su equipo directivo y sólo tendrá que informar previamente al claustro de profesores y al Consejo Escolar.

"Hasta ahora –explica Guadalupe Jover, portavoz de la mencionada plataforma de defensa de la escuela pública–, el Consejo Escolar era el órgano colegiado de gobierno de los centros. En él están representados todos los sectores de la comunidad educativa: profesorado, estudiantes, familias y personal de administración y servicios. Todos juntos participaban en la toma de decisiones relevantes, como el proyecto educativo del centro, los criterios de admisión de alumnos o la programación general anual". Desde la aprobación de la LOMCE en diciembre de 2013, "todas las decisiones dependerán, única y exclusivamente, del director, que además no será ya elegido por la comunidad educativa sino nombrado a dedo por la Administración. A eso es a lo que llaman 'autonomía de los centros'".

Para el Ministerio de Educación, la autonomía económica y laboral de los centros tiene como consecuencia la calidad y la excelencia. Según la plataforma Ciudadan@s por la Educación Pública, integrada en la Marea Verde, los directores serán "reyezuelos de taifas investidos de poderes absolutos que no tendrán que rendir cuentas a una comunidad educativa a la que ya no representan" y "serán rehenes de quien los nombró".

En concreto, y según Jover, podrán "definir la 'especialización' de su centro, un eufemismo que abre las puertas a una peligrosísima conversión de los centros en guetos, como el tristemente famoso instituto de alumnos excelentes'". Y en cuanto a los recursos humanos, podrán decidir "qué profesorado se queda y cuál se marcha", saltándose "las listas centralizadas" y, lo que le parece más "inquietante", gestionarán "la obtención de recursos financieros complementarios".

¿Qué es, qué fue y qué será del Consejo Escolar?

Las primeras elecciones a los consejos escolares

Las primeras elecciones a los consejos escolares

Ante el cambio con el que se encontrarán a partir de la aplicación de la LOMCE el próximo curso, dos profesores con años de experiencia en consejos escolares enumeran para eldiario.es las claves del pasado y el futuro de este organismo.

1. Evitar el pensamiento único

"El Consejo Escolar es el verdadero órgano de gobierno de un centro educativo porque en él están representados todos: equipo directivo, profesores elegidos por votación por los compañeros de claustro, padres, alumnos, personal administrativo, ayuntamiento y la asociación de padres y madres.

Es el único lugar donde el voto cuenta y tiene capacidad de decidir, ya que los otros órganos del centro (la Comisión de Coordinación Pedagógica y el Claustro de Profesores) son órganos consultivos y tienen potestad en aspectos didácticos del centro; pero las decisiones finales, como aprobar la Programación General Anual, los presupuestos o las contrataciones de servicios son votados en el Consejo Escolar, decidiéndose por mayoría.

Es la forma de lograr, de forma democrática, lo que se considere mejor para el centro sin que se haga aquello que pudiera ser beneficioso para unos, pero no para otros, o incluso para evitar que se imponga el pensamiento o la forma de hacer de alguien en concreto", asegura Álvaro Márquez, profesor del IES La Besana, de Corral de Almaguer, en Toledo.

2. No hay candidatos suficientes para cubrir las vacantes

"En los años 80, los primeros tiempos de la LODE y la LOGSE, los Consejos Escolares fueron percibidos por los claustros como una injerencia en el funcionamiento de los centros, sobre todo por parte de los padres, aunque la mayoría de los profesores, entonces muy jóvenes, lo interpretaron como una democratización de la estructura orgánica de los institutos y colegios. Su papel era importante incluso en los nombramientos de los equipos directivos. También el de los claustros, cuya pérdida de protagonismo ha ido paralela a la de los consejos".

"Pero ha habido una pérdida importante del grado de implicación. Así, no es raro que en las convocatorias de elecciones para la renovación de sus componentes no existan candidatos suficientes para cubrir las vacantes. Esto se debe no a una falta de compromiso de los padres, profesores y alumnos, sino al desencanto con la situación de la enseñanza pública y a la sensación de que las decisiones que de verdad influyen en el funcionamiento de los centros las toman personas ajenas a ellos y en despachos muy alejados de la realidad de la enseñanza. Y demostrando, por cierto, un grado de incompetencia asombroso muchas veces", explica Juan D., profesor de un IES de Alcorcón, en Madrid.

3. Los directores son nombrados a dedo

"Con el pretexto de la 'profesionalización' de los equipos directivos, la situación es tal que los candidatos a directores de los institutos pueden proceder, normalmente, de fuera de los claustros, sin tener conocimiento de ellos, y son nombrados por la Administración entre los candidatos valorados en un concurso, por una comisión de la que forman parte miembros del claustro pero mayoritariamente personas ajenas al centro. La realidad es que cada vez en más colegios e institutos, ante la falta de candidatos, los directores son nombrados a dedo por parte de la Consejería de Educación".

"Ante esta situación, y dado cómo se la juegan nuestros políticos, las consecuencias de la LOMCE en este sentido no van a ser otras que la creación de sucursales de la Consejería nada críticas con sus decisiones políticas. Esto va a crear aún más desencanto en el profesorado, cada vez más desincentivado, y que no podrá sentirse valorado en su trabajo. Me temo que muchos, por primera vez, vamos a sentir que tenemos jefes en lugar de compañeros en las direcciones de los centros", se lamenta Juan D.

4. Los equipos directivos podrían hacer y deshacer a su antojo

"Si el Consejo dejara de ser vinculante, puede ser peligroso. Se podría aprobar la Programación General Anual del centro sin contar con él. Si se incluyese, imaginemos, alguna actividad cuyo contenido fuera dudoso, por fascista, homófobo, xenófobo, machista o cualquier otra cosa, y el equipo directivo tuviera ese poder, podría hacerlo si quisiera, sin oposición ninguna.

También podrían aprobar medidas disciplinares sin el consenso de la comunidad educativa. Si los equipos directivos pudieran hacer y deshacer a su antojo, podrían ejercer su influencia para ciertos contratos que creo que no se sacan como oferta pública porque no llegan al mínimo exigido: como los servicios informáticos, de suministros, jardinería...", dice Juan D.

5. Reuniones que sólo ratifican las decisiones del director

"El funcionamiento de los Consejos Escolares se vería mejorado si la renovación de sus componentes se hiciera cada dos o tres años en lugar de los cuatro actuales. Esto dinamizaría las reuniones y supondría la aportación de ideas nuevas. Por otro lado, a veces las reuniones sólo sirven para ratificar o aprobar decisiones que ya están tomadas por las direcciones de los centros. Habría que conseguir que las aportaciones de los componentes de los Consejos se asumiesen en el funcionamiento de los centros", recomienda Juan D.

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