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A vueltas con el tiempo del trabajo: maneras de vivir

Es fundamental negociar en los convenios colectivos acuerdos sobre jornada laboral, pero también impedir al mismo tiempo imposiciones unilaterales por parte del empresario, como permite hoy en día la reforma laboral

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El tiempo de trabajo condiciona la vida de los ciudadanos, tanto en el plano individual como en el colectivo. Pero quiero centrar la atención en cómo influye en el trabajo por cuenta ajena. En función del tiempo de trabajo se regulan los salarios, se calcula la productividad y se aporta riqueza y cotizaciones a las cargas públicas.

Al hablar del tiempo de trabajo, también hay que hablar de reparto del empleo, de la adquisición de nuevos conocimientos y competencias profesionales, de hábitos saludables y de su contribución a un reparto equitativo de las cargas familiares. Cuestiones que forman parte de los Acuerdos Interconfederales de Negociación Colectiva alcanzados por los interlocutores sociales.

Estos días el debate se ha centrado en la jornada laboral en España en comparación con la UE, en las horas semanales y en la recomendación de no prolongar la salida del trabajo más allá de las seis de la tarde, en el marco de la racionalización de horarios laborales. Una generalización con muchos flecos dadas las características productivas de nuestro país (cómo actuar en hostelería y comercio, qué compensaciones se precisarían, etc.)

Pero además en el debate se ha hablado también sobre la necesidad de incrementar las visitas de los inspectores de trabajo a las empresas para vigilar la jornada efectiva y la realización de horas extra, algo que forma parte de una Instrucción de la Dirección General de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social.

Las razones esenciales son tres: defender los derechos de los trabajadores, en un contexto normativo y de acomodación constante a la competitividad empresarial, que puede llegar a poner en riesgo su salud; la trascendencia de la conciliación de la vida personal, laboral y familiar; y la creación de empleo o mejora del existente (conversión de contrato a tiempo parcial en contrato a tiempo completo) por la formalización de las horas extraordinarias.

Esta iniciativa nos da una esperanza renovada, pues aunque la defensa de los derechos de los trabajadores es la razón de ser de los sindicatos, es una labor que nos compete a todos. A los inspectores muy especialmente. Por eso, desde UGT insistimos en la necesidad de dotar a este cuerpo de más medios humanos y materiales para prevenir y controlar el fraude, la economía sumergida y la explotación laboral. Por el contrario en los últimos años se ha producido una constante reducción de plantilla y una inadecuada mecánica de trabajo que impide que la Inspección sea más eficiente. Un ejemplo es la inspección durante los fines de semana, que es inexistente en la práctica.

Por otro lado, es fundamental negociar en los convenios colectivos acuerdos sobre jornada laboral, horarios y distribución de la misma, pero también el desarrollo de los derechos de información y consulta y los mecanismos adecuados de seguimiento que contribuyan a anticiparnos y prevenir las jornadas a realizar por los trabajadores e impedir, al mismo tiempo, imposiciones unilaterales por parte del empresario, como permite hoy en día la reforma laboral.

Desde UGT rechazamos todas aquellas políticas que han empeorado los logros alcanzados, como la reforma laboral o la libertad de horarios comerciales, unas medidas que dificultan la conciliación de la vida laboral y familiar a todas las personas que trabajan en este sector, en su mayor parte mujeres, porque es un sector muy feminizado.

La reforma laboral del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha instaurado un mercado laboral precario y desigual, y ha incrementado el poder empresarial que puede modificar unilateralmente las condiciones de trabajo. Es decir, se establecen medidas de flexibilidad a un tiempo de trabajo que ya partía de un elevado grado de disponibilidad empresarial (como dictaminar un 10% de la jornada anual). Medidas que posibilitan la modificación unilateral de las condiciones de trabajo, vía inaplicación de convenios en materia de jornada por causas espurias (los derechos de los trabajadores se supeditan así a la mejor marcha de las empresas)

UGT demanda límites a la flexibilidad de la jornada, incorporando plazos de preaviso con una anticipación suficiente que permita cumplir con la previsibilidad adecuada en todas las jornadas a realizar. Se trata de atajar la realización de jornadas "deshumanizadas", preservar la capacidad de los trabajadores para defender los derechos que les son propios y evitar actitudes malsanas que ahondan en estirar la disponibilidad. Además, esto permitirá reforzar la conciliación de la vida familiar y personal.

La campaña de la Inspección de Trabajo nos facilita elementos para evitar los abusos por parte de determinadas empresas en esta materia, pero son los cambios normativos y la negociación colectiva los que permitirán una regulación racional de los horarios laborales, que posibilite la conciliación laboral y familiar y fomente la creación de empleo.

Gonzalo Pino,
Secretario de Política Sindical de UGT

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