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Nexus 5: primeras impresiones

Nexus 5, tapa trasera

Sergio Figueroa

Cáceres —

Tras peinar las tiendas de importación en busca de un móvil chino de alta gama y buen precio, al final LG se ha quedado con mi compra al sacar el Nexus 5 antes que Jiayu el G5, porque conseguir un Xiamoi parece una odisea hoy.

El Nexus 5 solo se puede adquirir a través de Google Play, la tienda online de la empresa. La primera remesa se agotó el primer día que estuvo a la venta y acualmente hay que esperar entre cuatro y cinco semanas para tenerlo, tanto el modelo de 16 GB como el de 32 GB de memoria. Y ya está, no se puede ampliar con micro SD como ya ocurría con el modelo anterior. La diferencia de precio entre ambos modelos es de 50 euros, ya sea en blanco o en negro.

Llega en una caja pequeña, casi vacía. Las instrucciones son digitales porque en papel solo está la garantía y cómo encenderlo, junto a un pequeño plástico que sirve para acceder al hueco de la tarjeta micro SIM. Porque el Nexus 5 no se abre. No hay tapa y, por tanto, no se puede acceder tampoco a la batería.

Del primer vistazo a este teléfono se saca más bien poco. Es extremademente sobrio, podría pasar por una maqueta genérica si no fuera por el protector de pantalla con su nombre. A pesar de sus casi 5 pulgadas es un aparato relativamente pequeño y, sobre todo, delgado. Se siente muy ligero cuando lo coges aunque empieza a ser demasiado grande junto a la cara para hablar. Lo que no es cristal es todo plástico con tacto a goma, muy diferente del diseño que tienen sus competidores.

Los únicos botones físicos están en los laterales, los frontales son todos táctiles. Hay tres: menú principal, retroceso y multitarea, que sustituye al botón de menú contextual, un cambio que se me está haciendo difícil de llevar porque ahora hay que buscar las opciones de cada aplicación en donde su programador haya decidido ponerlas.

Ser pionero en una iteración de Android tiene sus desventajas y en este caso son muy visibles. Nada más encender el Nexus 5 espera una actualización de Android 4.4 de unos 135 megas y, aun así, es fácil sacarle más errores en funciones básicas como en la configuración de la pulsación háptica. Pero su funcionamiento y su fluidez indican que esta parece una buena compra. La cámara convence y hasta el reconocimiento facial para desbloquear la pantalla sorprende por su velocidad.

Aspectos llamativos del primer contacto. Los SMS están combinados con la app Hangout, algo que me está costando asimilar. Y Google Maps también va lento hasta que descargas una actualización, como otros programas preinstalados. Un vistazo al menú deja ver que está bastante vacío más allá del pack de Google.

Su batería es de 2.300 mAh, mucho más pequeña que la de la mayoría de smartphones de gama alta, sin embargo con la primera carga, la de serie, he aguantado más de un día. No un día cualquiera, uno de enredar, de probar funciones, de usar la cámara, de realizar descargas, de hacer llamadas y mandar mensajes. Y una vez agotada, vuelta al 100% en poco más de una hora. La prometida eficiencia de Android 4.4 parece ser real.

Son solo dos días con el teléfono, ha sido un primer acercamiento. Próximamente os traeré una reseña más completa de este Nexus 5 para comprobar si estos 350 o 400 euros merecen la pena.

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