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Un corte de mangas

Estoy saturado de informaciones políticas, de sobreactuaciones, de tacticismos, de enredos, de mentiras, de sobredosis, de falta de autenticidad. ¡Todo es tanta impostura! ¡Qué hartazgo!

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No es este un artículo al uso en 'Zona Crítica'. Si usted amigo lector busca un análisis riguroso de política, le aconsejo acuda, además de a los otros compañeros de este diario.es que perseveran en agosto o acaso a la prensa sesuda y exclusivamente deportiva que sigue nuestro eterno y casi inevitable presidente del Gobierno, y puede dejar ya de leerme.

En mi último artículo la pasada semana, hablando de lo que suponía el golpe de Estado en Turquía, me sinceré sobre mi modo de escribir cuando expresaba que intentando ser objetivo como analista, decía que no podía ni quería prescindir de lo veo, siento, percibo, sueño, vivo y he vivido.

Y en este caso, es lo que voy a hacer muy a las claras: dejarme llevar de lo más primario de las reacciones que en este momento considero más saludable para mí y haga lo que me pide el cuerpo y el alma. Y también permítanme que se lo aconseje a mis lectores.

Voy a dar un corte de mangas a todo lo que me he ocupado y preocupado a los ojos de ustedes desde que hace un año vengo escribiendo con habitualidad en este diario digital que me acoge hasta que un día me echen. Y les sugiero que hagan lo mismo que yo haré: hacer un ejercicio elástico con el brazo. Yo estoy -y quizás ustedes también- saturado de informaciones políticas, de sobreactuaciones, de tacticismos, de enredos, de mentiras, de sobredosis, de falta de autenticidad. ¡Todo es tanta impostura! ¡Qué hartazgo!

Necesito liberarme de ello como escribidor y también leedor y les aconsejo hagan lo mismo como lectores u oyentes. ¡Desconecten un poco o un mucho! Lo que ustedes piensan o sienten sobre la sociedad y sobre el país les importa un bledo a los actores de este vodevil. ¡Páguenles este agosto con la misma moneda! ¿Para qué vamos a estar pendientes de esta obra cansina si "ellos" pasan de nosotros?

¡Vivan este tiempo de agosto con autenticidad! ¡Desconecten lo que puedan! Disfruten al máximo del sol, de una cerveza, de la luz, de los atardeceres, de la amistad, de las sonrisas! ¡Y péguenles un corte de magas a nuestros políticos!

Yo lo voy a hacer porque me considero que tanta política se he hecho algo tóxico y no quiero quemar durante un tiempo más energía, ni más neuronas, ni más adrenalina ni sentimientos en ello. Ni siquiera a nivel de pensamiento. ¿Cuándo formarán gobierno? ¿Quiénes apoyaran al corcho flotante? No me van a arreglar la vida con ello, sobre todo con tanta escena aburrida teatralizada así que me oxigenaré después de hacer que mi codo se desahogue.

Soy de los que además de mis análisis, acertados o no, intenta aportar una pasión por unas ideas de cambio real y un compromiso personal ajeno todo partidismo. Tanto compromiso que mis escritos en este medio digital y mis críticas, han molestado al poder y como funcionario o servidor público me han intentado buscarme algo más de las cosquillas.

Pero aun sufriendo callado, he logrado sobrevivir. Y ahora este tiempo de distancia no aplicaré ni un minuto en molestarme no solo por esa gente del poder absolutista sino también por los demás que con distintos repartos de papeles entran y salen de puertas de vodevil como algo ajeno a lo que la vida real es.

¿Creen ustedes que merecen la pena que sigamos enredados escribiendo o leyendo sobre pactos, gobiernos y esas vainas? ¡Pues no! Al menos, yo, necesito algo más que unas vacaciones. Necesito alejarme de ese aire contaminado que es la política y dedicar un tiempo solo a vivir. Les aconsejo hagan lo mismo.

Por ello, les pago un corte de mangas a todos ellos y voy a cambiar mi chip. Si hace dos semanas trasmitía un estado de ánimo con un artículo titulado 'Desencanto y tristeza' y haré mía una Defensa de la Alegría que escribió Benedetti y musicó Serrat en aquel inolvidable 'El Sur también existe'.

Defender la alegría como una trinchera 
defenderla del escándalo y la rutina 
de la miseria y los miserables 
de las ausencias transitorias 
y las definitivas.

Defender la alegría como un principio 
defenderla del pasmo y las pesadillas 
de los neutrales y de los neutrones 
de las dulces infamias 
y los graves diagnósticos.

Defender la alegría como una bandera 
defenderla del rayo y la melancolía 
de los ingenuos y de los canallas 
de la retórica y los paros cardiacos 
de las endemias y las academias.

Defender la alegría como un destino 
defenderla del fuego y de los bomberos 
de los suicidas y los homicidas 
de las vacaciones y del agobio 
de la obligación de estar alegres.

Defender la alegría como una certeza 
defenderla del óxido y la roña 
de la famosa pátina del tiempo 
del relente y del oportunismo 
de los proxenetas de la risa.

Defender la alegría como un derecho 
defenderla de dios y del invierno 
de las mayúsculas y de la muerte 
de los apellidos y las lástimas 
del azar 
y también de la alegría.

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