Se desploma el ábside románico-mudéjar de la iglesia parroquial de Muriel, en Valladolid
El ábside central de la iglesia de La Asunción, un valioso ejemplo de arquitectura románico-mudéjar (siglo XIII) situado en el municipio de Muriel de Zapardiel (Valladolid), se ha desplomado casi por completo desde la cabecera hasta los pies sin que haya habido desgracias personales.
El derrumbe, por causas que aún se estudian, se ha producido entre las 8.15 y 8.30 de este lunes, un día después de la celebración en su interior de la misa dominical sin que en ningún momento se advirtiera señal o indicio que presagiara el desplome del ábside, de la misma altura que el templo, ha explicado a EFE el alcalde, Agustín García.
Declarado Bien de Interés Cultural (BIC), ha sido acordonado como medida de protección para evitar riesgos personales ante la posibilidad de nuevos desprendimientos, pero también para evitar tanto el robo de restos como de posibles expolios dentro.
Consternación
El desplome ha sido exterior aunque también ha afectado al interior del recinto sacro, en la zona del trasaltar, y ocasionado daños a un cristo de no gran valor artístico pero sí sentimental por ser el que saca en procesión, durante la Semana Santa, el centenar de vecinos de este pequeño pueblo al sur de la provincia de Valladolid.
“No sabemos bien qué ha podido pasar porque no amenazaba derrumbe, no habían caído escombros ni desperfectos a la vista”, ha explicado el alcalde, consternado por este suceso que ha afectado al principal elemento histórico artístico del templo, el ábside central, el vestigio más antiguo de esta iglesia y gran reclamo turístico.
El boquete ha dejado al descubierto el interior donde se aprecia el arranque de la cubierta de la nave principal que ha quedado intacta, ya que sólo ha caído el ábside con sus tres pisos de arcos de estilo mudéjar, una variante del románico propia de esta zona fronteriza entre las provincias de Valladolid, Ávila, Segovia y Salamanca.
Inminente restauración
“Se va a restaurar sí o sí, eso es lo que me han dicho”, ha añadido el regidor tras la inspección de la iglesia que ha realizado, por dentro y por fuera, junto al consejero de Cultura de la Junta de Castilla y León, Gonzalo Santonja, y a la delegada territorial y arquitecta de formación, Raquel Alonso.
Más de una hora ha durado esta visita que también han protagonizado el delegado de Patrimonio del Arzobispado de Valladolid, Juan Carlos Álvarez, y el director general de Patrimonio de la administración autonómica, Juan Carlos Prieto.
Otra de las consecuencias de la visita, para evitar expolios, es el traslado inmediato de las obras de arte del interior de la iglesia consagrada actualmente a la Asunción de Nuestra Señora, aunque consta documentalmente la de Santa María del Castillo, reflejo histórico de una posible pertenencia de esta población a la orden del temple encargada del avance de la Reconquista por esta zona de Castilla.
Mientras tanto, la Guardia Civil “nos ha garantizado que se pasarán de vez en cuando para vigilar”, ha apuntado el alcalde.
Fuentes del arzobispado han informado de que el traslado de imágenes y enseres litúrgicos ya ha comenzado y de que el culto ha sido suspendido hasta que finalicen las obras de restauración, que se iniciarán “a la mayor brevedad posible” tras el desescombro, apuntalamiento y cubrimiento de la zona al descubierto.
Un estilo propio y singular
El románico-mudéjar es una manifestación singular en España de gran abundancia en la arquitectura civil y religiosa del sur de Valladolid y norte de las provincias de Ávila, Segovia y Salamanca, también conocido como el 'románico pobre o de ladrillo' en alusión al material empleado por los alarifes mudéjares, los musulmanes que se quedaron en territorio cristiano reconquistado.
Con tal pobre material desarrollaron un estilo singular, el que acusan la mayoría de las iglesias de ese área geográfica, construidas entre los siglos XII y XIII para consagrar el culto cristiano una vez reconquistado el territorio.
La pobreza de ese material, ladrillo a veces reforzado con hileras de piedra, no ha facilitado la supervivencia de esas iglesias, generalmente arruinadas por el paso del tiempo y reconstruidas casi todas entre los siglos XV y XVI. El elemento arquitectónico que sí ha perdurado son los ábsides debido a su fortaleza, ya que también actuaban de contrafuerte como en la iglesia de Muriel de Zapardiel.
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