Felipe González entra en la precampaña andaluza: “El AVE empezó en el 92 a funcionar, no como lo de ahora”
Felipe González ha entrado en la precampaña andaluza sumándose a las críticas del PP hacia el funcionamiento del AVE cuyo servicio a Málaga no recuperará la normalidad hasta después de Semana Santa. “El AVE empezó en el 92 a funcionar, no como lo de ahora”, dijo González en un acto junto a Juanma Moreno, quien justo había agradecido al expresidente el empezar la línea de AVE por Sevilla. “Entonces el AVE funcionaba, ahora en 2026 nos sorprende”, dijo Moreno entre risas del público. Los dos dirigentes políticos compartieron tono amable y complicidad en el Teatro Cajasol este jueves con motivo del centenario de Cayetaba de Alba en la mesa redonda Una duquesa política.
El expresidente González anunció el pasado febrero que no votaría al PSOE en unas próximas generales, pero a la entrada del evento se ratificó como “socialista”. Moreno hizo gala de moderación y centrismo con alabanzas al exmandatario, muy crítico en los últimos tiempos con el Gobierno de Pedro Sánchez. Moderación y centrismo es la pretendida baza del presidente de la Junta de Andalucía ha jugado a lo largo de la legislatura, y es una vez más la carta que juega de cara a la próxima campaña electoral que empezará el 1 de mayo.
La mayoría absoluta es el bien más preciado del PP andaluz y su candidato apela a la estabilidad que supuestamente ofrecería reeditarla frente a la incertidumbre que se repite como eco en cada informativo, cada propuesta, cada situación inesperada que afecta desde el panorama internacional a la vida de cada ciudadana. “Europa, el mundo occidental, ha ido a peor, y la fórmula tan radicalmente criticada como es el bipartidismo es una fórmula que ha funcionado”, determinó.
Pese a que el título de la charla daba la oportunidad a ambos políticos para entrar de lleno en el plano más crítico de la actualidad, se esquivaron a propósito los temas más espinosos con tal de no empañar la velada, si bien González no dejó pasar la oportunidad de lanzar algún dardo al actual Gobierno de Pedro Sánchez acerca del funcioniamiento de la red de ferrocarril, y un recuerdo a su etapa como presidente del Gobierno cuando “el AVE empezó a funcionar, no como lo de ahora”.
En un del foro, moderado por la periodista Susanna Griso, el presidente Moreno aludió al periodo del procés, retrato del posicionamiento de los partidos políticos a la hora de abordar el conflicto independentista en Cataluña y que, con la gobernanza del socialista Salvador Illa, ha quedado relegado a un segundo plano. “Fuimos muchos lo que pensamos que podría ser el principio del fin de lo que habíamos conocido como España”, mantuvo. Fue en este punto cuando González tomó la palabra para puntualizar algunos aspectos de los que ha ido dando cuenta Moreno en las últimas semanas cada vez que aludía a la crisis ferroviaria del AVE a su paso por Málaga y lo comparaba con la comunidad catalana. “En Cataluña hubo más apoyo en el referéndum por la Constitución que en Andalucía”, sostuvo González “y hay que decir que Rodalies está hecho un desastre, y tienen razón para quejarse”.
“Rodalies no es un privilegio, es algo espantoso”, justificó, frente a las proclamas que ha vertido el presidente autonómico. En todo el discurso, esta pudo ser la única ocasión en la que González reprendió de forma velada las declaraciones institucionales de la Junta. Pero, más allá de ese breve instante, el mensaje discurrió por el entendimiento mutuo como paradigma a reconquistar.
“Conociendo la personalidad de la duquesa, le horrorizarían algunas cuestiones de la política de hoy día, como el populismo, la intransigencia, la intolerancia, esa política al minuto donde no hay reflexión ni análisis, no se identicaría con ello”, subrayó el presidente autonómico. aunque fuera el mismo Cayetano Martínez de Irujo quien pidiera, a los pies del escenario, que se mojaran sin ningún remordimiento —habiéndole dirigido minutos antes a Moreno Bonilla las siguientes palabras: “Tú vas a ser el Felipe González de nuestro tiempo”.
En referencia al bipartidismo, aludió a que este había sido clave en Alemania o en el Reino Unido, sin embargo, “todo eso se ha perdido”. Un punto al que posteriormente uniría con la tesis que ha sostenido desde que anunciara las elecciones para el próximo 17 de mayo: la viabilidad de la legislatura sin rupturas internas. “Gobernar es complejo, porque no hay previsibilidad, ni en Estados Unidos, en la propia Unión Europea..., el mundo es muy complejo y uno tiene que gobernar con amplas miras para adaptarse a cada circunstancia, por lo que hacen falta gobiernos previsibles”.
“Frustración generacional”
En un momento en el que la amenaza más clara para la hegemonía popular es el avance de Vox, cuyo candidato fue designado oficialmente este mismo jueves por la ejecutiva nacional, lanzó un mensaje para quienes han recibido sus críticas en las sesiones plenarias del Parlamento andaluz: “Hay una frustración generacional que puede tener la tentación de dejarse llevar por los cantos de sirena, pero señalarlos no es solucionarlos. Otra cosa es gobernar, desgastarte...”. La defensa de un bipartidismo que, a su juicio, funcionaba, iba acompañada de la percepción de que hay “un caldo de cultivo”, acompañado por las redes sociales, que “fomenta este fenómeno populista que hay a ambos lados del eje ideológico, derecha e izquierda”. En referencia a los más jóvenes, cuyos sueldos “no les permiten emanciparse o alquilar casas en muchas ciudades y no les permite prosperar”, admitió, espera de ellos una elección que se aorille a sus preceptos.
Una postura que concuerda con las palabras que había expresado antes de entrar a la charla sobre González, al que le reconoció su admiración y valoró como “hombre de Estado”. En ese posicionamiento, también calificó como “absurdas” las críticas que han relacionado este acto con una especie de precampaña para las elecciones andaluzas. El expresidente socialista, centrado a lo largo de sus intervenciones en las anécdotas compartidas con la duquesa de Alba y más bien en una revisión histórica del conflicto árabe-musulmán y el papel que desempeñó España durante su gobierno para la intermediación durante la guerra del Golfo que provocó la invasión de Kuwait por Irak, mantuvo las distancias, salvo en dos ocasiones. Por una parte, defendiendo el papel del rey emérito Juan Carlos I durante el intento de golpe de Estado del 23F y, por otro lado, sobre la cuestión catalana.
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