Moreno empieza a atizar a Vox para salvar su mayoría absoluta: “¡Quieren disolver la autonomía y arriar la blanca y verde!”
“El Parlamento se disuelve en el mes de abril”, ha anunciado el presidente de la Junta de Andalucía este jueves, durante la sesión de control. Juan Manuel Moreno está dispuesto a apurar hasta el final la legislatura de cuatro años y disolverá la Cámara en abril para convocar las elecciones en junio, cuando tocan.
El dirigente popular necesita tiempo para apuntalar unos números que ahora mismo bailan en las encuestas, una mayoría absoluta (55 diputados) amenazada por la tendencia de crecimiento de Vox. Moreno ningunea conscientemente al PSOE de María Jesús Montero, líder de la oposición, y plantea estos comicios como un plebiscito entre “estabilidad o lío”. Esto es, entre un Gobierno estable, léase, renovada mayoría absoluta del PP, o un Gobierno en minoría, condicionado por el partido de Santiago Abascal.
La inestabilidad que esta situación está provocando a sus compañeros de partido, la extremeña María Guardiola y el aragonés Jorge Azcón, le sirve al andaluz como hoja de ruta para una campaña electoral en la que hará a los votantes corresponsables de la crisis de gobernabilidad que atraviesa Extremadura y Aragón tras unos comicios en los que el PP se ha quedado a expensas de Vox.
Con ese planteamiento, Moreno ha entrado este jueves en la sesión de control con un ánimo beligerante contra el portavoz del grupo ultraderechista, Manuel Gavira, en un cara a cara fuertemente condicionado por la proximidad de las elecciones y la cercanía del 28F, Día de Andalucía. Gavira le ha espetado al presidente que Andalucía está hoy “igual que hace 50 años”, antes de que se aprobase el Estatuto de Autonomía, en el 81, que dio un autogobierno pleno a esta comunidad. “Y eso es así, porque desde el 81 aquí ha gobernado el socialismo, sea del PSOE o del PP”, ha sentenciado.
En cada sesión de control, Vox asimila a Moreno con el PSOE, machaconamente, presenta a los socialistas y a los populares como dos caras de la misma moneda, un lema que luego difunden a los cuatro vientos en las redes sociales. El aludido suele tomárselo con cierta sorna, con condescendencia y, a ratos, aburrido. Pero este jueves, la espita electoral y la antesala del 28F ha hecho que el presidente andaluz cambie el registro y endurezca el tono contra la ultraderecha, a la que considera única amenaza para revalidar su mayoría.
Y Moreno ha vuelto a los orígenes de su discurso contra Vox, que pasa por recordar a los andaluces que se trata de una formación enemiga del Estado de las Autonomías y, por tanto, del autogobierno. “Ustedes quieren disolver las autonomías, ¿sí o no? Está en sus principios programáticos, lo han repetido cientos de veces. Y, entonces, ¿para qué están ahí sentados?”, le ha preguntado a Gavira, mientras la bancada de Vox se revolvía en sus escaños.
El dirigente popular no le ha atizado una sola vez con este argumento, lo ha masticado durante toda su intervención, en un registro más propio de un debate electoral que de una sesión parlamentaria. El presidente llevaba muy preparada esa línea de ataque a Vox porque “les hace daño”, explican fuentes de su entorno, que manejan encuestas en las que “el 30% de su electorado no le gusta” el discurso contrario al Estado autonómico.
“Se presentan a las elecciones para entrar en unas instituciones en las que no creen para destruirlas, ustedes quieren arriar la bandera blanca y verde. Eso es un independentismo versión inversa... es poco coherente. Quieren entrar en el Parlamento, en la RTVA, en los órganos de extracción parlamentaria y en el Gobierno, cuando no creen en esto. Explíqueselo a los andaluces, porque ellos no quieren arriar la blanca y verde. A una inmensa mayoría no le va a parecer coherente”, ha sentenciado.
El arreón ha tensado los nervios del grupo Vox. En la réplica, Gavira ha empezado presentándose como “gaditano, andaluz y español”. “Fíjese que cosa más bonita”, y le ha reprochado al presidente que trate de “confundir”. La ultraderecha en este Parlamento ha modulado mucho sus discurso contra el Estado autonómico. Sin dejar de denunciar el “despilfarro” y las “duplicidades”, donde sitúan la crítica a las autonomías, Vox ha rebautizado su grupo como Vox de Andalucía, y en varias intervenciones ha jugado con la idea de la identidad andaluza, siempre anudada a la española.
Moreno ha cerrado su turno presentando a Vox como un partido “populista” y le ha afeado que se quede fuera de las instituciones, sin tomar decisiones ni asumir responsabilidades. “Las políticas realistas son reales, las populistas sólo sirven para señalar los problemas sin hacer nada. Y de eso se puede vivir un tiempo, pero no toda la vida”, ha sentenciado.
A ese cara a cara entre Moreno y Vox se ha enganchado, acto seguido, la portavoz del PSOE, María Márquez, que ha recogido su turno inmediatamente después recordando que la ultraderecha es la que puso al dirigente del PP en la Presidencia de la Junta, tras las elecciones de 2018. Márquez ha usado su turno para confrontar la inversión millonaria del Gobierno central a Andalucía para reparar los destrozos de la borrasca y ayudar a los damnificados, con cierta celeridad, y ha reprochado a la Junta la lentitud al hacer llegar sus ayudas.
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