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La confluencia de la izquierda se enquista: IU guarda silencio ante el volantazo de Podemos para la unidad en Andalucía

El coordinador federal de IU y candidato de Por Andalucía, Antonio Maíllo, en una imagen de archivo.

Daniel Ríos

30 de marzo de 2026 22:07 h

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El reloj sigue descontando minutos, los días en el calendario van pasando inexorablemente, y el pacto entre IU y Podemos para concurrir unidos a las elecciones andaluzas del 17 de mayo sigue muy lejos. Este lunes, la dirección estatal de la formación que lidera Ione Belarra confirmó el giro de 180 grados que inició a finales de la semana pasada y aseguró no solo que ahora quiere llegar a un acuerdo para integrarse en Por Andalucía, sino también que acepta que en la coalición participe Movimiento Sumar. No obstante, ese movimiento no ha recibido respuesta de IU: la federación evitó dar este lunes una contestación pública a Podemos y, en privado, la orden es la de mantener silencio, aunque algunos dirigentes sospechan que el partido busca guardarse las espaldas y no cargar con las culpas si la izquierda alternativa se presenta fracturada a las elecciones.

Tras dos pésimos resultados electorales en Aragón y Castilla y León —donde los morados se quedaron fuera de los parlamentos autonómicos sin alcanzar siquiera el 1% de los votos—, Podemos inició su brusco viraje el pasado viernes, a una semana del fin del plazo para registrar coaliciones. Ese día, su secretario de Organización, Pablo Fernández, afirmó por sorpresa que la dirección estatal de la formación ahora está a favor de una alianza “amplia” para presentarse a las andaluzas. No obstante, el verdadero cambio de posición se escenificó este lunes, cuando el propio Fernández se mostró explícitamente a favor de pactar con “todos los actores” de Por Andalucía, y no solo con IU.

Aunque el número tres de Podemos no mencionó expresamente a Sumar, el mensaje estaba claro. Los de Ione Belarra —como llevaba meses pidiendo su propia dirección andaluza, favorable al pacto— han levantado el veto que imponían hasta ahora a cualquier acuerdo del que formara parte la formación de Yolanda Díaz, con quien hasta la semana pasada aseguraban que eran incompatibles. “Saben muy bien cuál es el modelo, cuál es el método Podemos, es el modelo de Extremadura”, planteaba entonces la secretaria general del partido. En esos comicios, celebrados en diciembre, los morados e IU excluyeron de la coalición a Movimiento Sumar por su casi nula implantación territorial en la comunidad.

Fuentes del partido aseguran también que, en caso de que se les permita entrar a la coalición, no pondrán problemas en que el candidato sea el líder de IU, Antonio Maíllo. Podemos asume que la federación es —de largo— el partido más importante a la izquierda del PSOE en Andalucía. Y Maíllo ya fue nombrado líder de Por Andalucía hace unos meses y lleva desde entonces haciendo precampaña, puesto que IU y Sumar pactaron que fuera el número 1 de la lista en lugar del secretario general del PCA, Ernesto Alba, que había sido la opción inicial y al que se había elegido en primarias.

En cualquier caso, el calendario está tan apretado que no daría tiempo a organizar un nuevo proceso de elección de candidatos. Según establece la normativa electoral, los pactos de coalición deben registrarse como tarde el viernes a las 23.59 horas, y todas las partes están de acuerdo, al menos, en que sería una pésima idea apurar el plazo legal. Eso ya ocurrió hace cuatro años y Podemos terminó quedándose fuera de Por Andalucía a efectos jurídicos, lo que obligó a hacer encaje de bolillos para que los morados se integraran políticamente en la alianza.

La posición de IU

Pese a lo brusco del viraje de Podemos, fuentes de IU lo reciben con frialdad y critican que solo se haya producido a última hora, tras dos pésimos resultados electorales en Aragón y Castilla y León y después de “año y medio diciendo que no” a las reiteradas invitaciones de los de Maíllo a integrarse en Por Andalucía. El viernes pasado, de hecho, algunos dirigentes consultados se mostraban convencidos de que los morados no querían realmente un acuerdo, y afirmaban que Ione Belarra y los suyos están únicamente “construyendo relato” para evitar que se les culpe de que la izquierda alternativa se presente separada a las elecciones. 

Este lunes, por el contrario, IU evitó incidir en esta valoración y, en realidad, en ninguna otra: la tónica dominante en las fuentes consultadas fue el silencio. En los últimos días, Maíllo se ha limitado a asegurar públicamente al ser preguntado sobre un eventual pacto con Podemos que su “energía” está “dedicada a la política” y no a hablar de la situación interna de la izquierda alternativa, y ha deslizado que Por Andalucía tiene “los deberes hechos” después de haber acordado reeditar la coalición entre IU y Sumar (que hace un tiempo absorbió la escasa estructura de Más País en Andalucía) hace muchos meses.

Este lunes, la ejecutiva de IU en Andalucía se reunió para analizar la situación, aunque la federación rechazó hacer públicas las conclusiones de ese encuentro. No obstante, incluso si los de Maíllo se avinieran a negociar la inclusión de Podemos a última hora en Por Andalucía, lo cierto es que las conversaciones no serían en absoluto sencillas. Las perspectivas electorales de la izquierda alternativa son bastante magras, hay pocos puestos de salida a repartir entre muchas organizaciones y, si los morados entrasen a la coalición, querrían uno de esos escaños relativamente asegurados, que o bien habría de perder IU, o bien habría que quitarle a Movimiento Sumar.

Mientras tanto, ajena a estas pugnas en su espacio político se encuentra Adelante Andalucía, la formación andalucista de izquierdas que aspira a recoger una parte del voto descontento con el conflicto entre IU, Podemos y Sumar. Los andalucistas, nacidos como una escisión del ala anticapitalista de Podemos en 2021, han dejado claro que su intención es presentarse en solitario a las elecciones. Y las encuestas pronostican un importante crecimiento para ellos y los sitúan cada vez más cerca de un Por Andalucía que no acaba de arrancar y muy por encima de Podemos, que apenas tiene opciones de entrar al Parlamento autonómico si concurre en solitario.

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