¿Tuvo Gengis Kahn conciencia ecológica?

DK

El proceso legal que se inició en 2007 contra el álbum Tintín en el Congo ha llegado a su desenlace con la decisión del Tribunal de Apelación belga, que ha desestimado la petición de prohibir esta publicación en suelo belga, tal y como había solicitado el demandante, el ciudadano congoleño, Bienvenu Mbutu, que consideraba que la visión que la obra de Hergé aportaba de los africanos era racista.

La Justicia belga cree que "no hay razón legal alguna para prohibir este tebeo, ni para imponer al editor la obligación de incluir una advertencia a los lectores", añade el fallo. Según informa Europa Press, los denunciantes, Bienvenu Mbutu Mondondo y el consejo representativo de las Asociaciones Negras de Francia, han sido condenados a pagar 110 euros a Moulinsart y Casterman, como indemnización por los costes del proceso.

Detrás de este proceso se encuentra la pregunta, cada vez más viva, de cómo acercarnos a los clásicos. Podemos hacerlo desde nuestra propia visión del mundo, pero corremos el riesgo de no entender el contexto cultural en el que se concibieron. También podemos enfrentarnos a los clásicos para entrar en contacto con una ideología y un sistema de valores diferente del nuestro, que no tenemos por qué compartir, pero que nos interesa conocer desde dentro.

En el primer caso siempre se puede acabar en el anacronismo, tan flagrante como el de aquellas películas de romanos en las que aparecía un legionario con lanza y reloj de pulsera. Por otra parte, acceder a una forma de ver el mundo diferente, o incluso opuesta a la que mantenemos en la actualidad, ¿nos da derecho a corregir a los clásicos o a prohibirlos? ¿No será preferible entender que borrar?

De la actualidad de este debate da fe la polémica que en el propio Diario Kafka tuvo lugar acerca de la lectura de La lozana andaluza.

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Publicado el
11 de diciembre de 2012 - 18:07 h

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