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Una consultora propone tres estrategias climáticas para afrontar el calor en entornos urbanos
Madrid, 22 jul (EFE).- Revestimientos claros o reflectantes, renaturalización de infraestructuras e incremento de la cobertura arbórea y los espacios verdes son las tres estrategias que deberían seguir los entornos urbanos españoles para hacer frente al aumento de las temperaturas en verano, según un estudio de la consultora global de desarrollo sostenible Arup.
Esta firma internacional resalta en un comunicado que “el calor urbano ya no es una anomalía puntual, sino una constante estacional con efectos acumulativos” en las ciudades españolas, por lo que es preciso desarrollar la infraestructura climática adecuada para mitigar las olas de calor como la que azotó Madrid entre el 23 de junio y el 2 de julio y que, según datos del Grantham Institute, provocó 108 muertes en apenas diez días.
Arup recuerda que la capital española fue la ciudad europea más afectada por las temperaturas extremas en este período y un buen ejemplo de que los entornos urbanos en España necesitan “reforzar su infraestructura climática” para hacer frente a olas de calor “cada vez más frecuentes”.
La clave en este caso está en “aplicar soluciones climáticas a escala de barrio”, dando prioridad a las zonas “donde la vulnerabilidad social y el estrés térmico se cruzan”, señala la experta de Arup Susana Saiz, con medidas “inmediatas para enfriar las ciudades y mejorar el bienestar urbano”.
Tres medidas
La primera solución, “eficaz y de bajo coste”, consiste en pintar las superficies con pintura blanca reflectante, lo que puede reducir hasta un 90 % la radiación solar absorbida y disminuir en consecuencia la temperatura interior de los edificios, a la vez que mejora su eficiencia energética.
La segunda medida es la renaturalización de infraestructuras en desuso, transformando estos espacios en corredores verdes o parques lineales: una iniciativa que “reduce la temperatura urbana, mejora la biodiversidad y refuerza la cohesión social”.
La tercera estrategia se basa en incrementar la cobertura arbórea y los espacios verdes, ya que los árboles “proporcionan sombra, filtran la contaminación del tráfico y reducen la temperatura del ambiente”.
Un estudio publicado por la revista británica The Lancet indica que “aumentar en un 30 % la vegetación en las ciudades europeas podría evitar más de 2.600 muertes anuales durante episodios de calor extremo”.
Más allá del impacto ambiental, la vegetación urbana “es un activo social y económico”, subraya el comunicado, porque “mejora la calidad del espacio público, revitaliza barrios y refuerza el sentimiento de pertenencia comunitaria”.