De la calle Imagen a Skid Row: cómo la destrucción de la protección social y de vivienda puede transformar las ciudades andaluzas
Corría el año 2012 y vivía yo en el centro de Sevilla. La crisis, esa crisis de la que no sé cuándo salimos, si es que salimos, estaba en pleno apogeo.
Recuerdo deshacer el camino a mi casa desde cualquier bar y pasar siempre por los soportales de la calle Imagen, camino de la Plaza de los Terceros. En aquel resquicio de los elementos dormía todas las noches una señora muy mayor que dolía el alma al verla.
A veces, cuando llovía, a la señora se le unían dos o tres personas más. Uno de ellos se hacía un fuerte con libros de tapa blanda. Se protegía, digo yo, del frío y el agua con literatura.
Ni una sola vez me sentí insegura pasando por aquel pasaje a las tantas de la noche.
La otra noche, tuve que recorrer yo sola no más de 50 metros del bar donde mi amiga celebraba su cumpleaños en el centro de San Diego, California, hasta donde había aparcado mi coche. Desde lejos podía ver a tres personas cerca de mi estacionamiento. Me fui persignando todo el camino, sin ser yo religiosa.
Según llegué al coche, la escena era como me la imaginaba. Por ahorraros los detalles sórdidos, solo diré que transpiraba lo que sucede en muchas esquinas del centro de San Diego, así como de cualquier otra ciudad de la Costa Oeste de Estados Unidos: venta y consumo de droga, prostitución y campamentos de personas sin hogar.
En la última semana el Gobierno andaluz ha anunciado, por un lado, la retirada de las ayudas a organizaciones que apoyan a migrantes sin hogar, y por el otro, un recurso para seguir con los desahucios como el que sufrió Maricarmen
Escenas como ésta son las que el presidente del Gobierno andaluz, Juanma Moreno, puede esperar si continúa con su destrucción de las pocas medidas de protección social que separan a Andalucía de Estados Unidos.
En la última semana el Gobierno andaluz ha anunciado, por un lado, la retirada de las ayudas a organizaciones que apoyan a migrantes sin hogar, y por el otro, un recurso para seguir con los desahucios como el que sufrió Maricarmen.
La existencia de personas en situación de desamparo es mucho más visible en ciudades como San Diego que en España. Desde aquí hasta Seattle, Washington, cualquier ciudad más o menos grande de la Costa Oeste tiene su buena ración de campamentos de personas sin hogar.
En ciudades españolas, los campamentos de personas sin hogar no alcanzan la permanencia o visibilidad que los que vemos aquí, como Skid Row en Los Ángeles, donde en 2024 había 3.800 personas en situación de desamparo.
Sin embargo, el último estudio de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía de diciembre de 2025 asegura que unas 8.000 personas viven sin hogar en la comunidad autónoma. “Muchas personas con problemas de vivienda se ven obligadas a habitar edificios abandonados, lugares inseguros y/o con graves problemas de habitabilidad”, asegura este informe.
Otra diferencia entre los dos países es que hay más consumo de drogas y alcohol entre las personas en desamparo en la Costa Oeste, como encontró este estudio que comparó las poblaciones sin techo en Los Ángeles y en Madrid en 2002. Esto también lo he experimentado yo misma: muchas han sido las veces que he visto a personas inyectándose a plena luz del día y en plena calle.
Según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el país miembro con el mayor número de desahucios es Estados Unidos, con un 4,6% de los hogares de inquilinos recibiendo órdenes de desahucio y un 1,8% del total teniendo que abandonar sus casa en 2018.
Tal como aquel señor en los soportales de la calle Imagen, propongo construir nuestro refugio con literatura
Para España, la OCDE ofrece datos de años y fases distintas: en 2023 los procedimientos iniciados estuvieron por debajo del 1%, mientras que las expulsiones físicas se situaron entre el 0,5% y el 0,7%. No son cifras directamente comparables, pero nos ayudan a ver el marco.
Según este otro informe de la OCDE, la presión del mercado inmobiliario (y, como consecuencia de esta presión, los desahucios), son una causa clara de por qué llega una persona a una situación de desamparo.
En Andalucía este mercado no puede estar más tensionado – una declaración que el gobierno de Moreno también ha rechazado, a pesar de perder millones de euros en subvenciones. Los signos están ahí para quien los quiera ver: si el desarme de las protecciones sociales, los desahucios y ayudas a la vivienda protegida no paran, vamos encaminandonos a una sociedad que cada día se parecerá más a Estados Unidos.
Tal como aquel señor en los soportales de la calle Imagen, propongo construir nuestro refugio con literatura. El Gobierno andaluz de coalición entre PP y Vox nos escribe la Crónica de una muerte anunciada de lo que va a pasar a nivel nacional en España con la vivienda. Para decidir Por quién doblan las campanas este 29 de noviembre, habrá que salir como en Fuenteovejuna (todos a una). Y sobre todo, que El disputado voto del señor Cayo no se pierda en los cálculos de la izquierda.
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